EVANGELIO DEL DÍA

domingo, 7 de noviembre de 2010

«Si tu hermano te ofende... lo perdonarás»

EVANGELIO DEL DÍA: 08/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Lunes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a Tito 1,1-9.
Carta de Pablo, servidor de Dios y Apóstol de Jesucristo para conducir a los elegidos de Dios a la fe y al conocimiento de la verdadera piedad,
con la esperanza de la Vida eterna. Esta Vida ha sido prometida antes de todos los siglos por el Dios que no miente,
y a su debido tiempo, él manifestó su Palabra, mediante la proclamación de un mensaje que me fue confiado por mandato de Dios, nuestro Salvador.
A Tito, mi verdadero hijo en nuestra fe común, le deseo la gracia y la paz que proceden de Dios, el Padre, y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.
Te he dejado en Creta, para que terminaras de organizarlo todo y establecieras presbíteros en cada ciudad de acuerdo con mis instrucciones.
Todos ellos deben ser irreprochables, no haberse casado sino una sola vez y tener hijos creyentes, a los que no se pueda acusar de mala conducta o rebeldía.
Porque el que preside la comunidad, en su calidad de administrador de Dios, tiene que ser irreprochable. No debe ser arrogante, ni colérico, ni bebedor, ni pendenciero, ni ávido de ganancias deshonestas,
sino hospitalario, amigo de hacer el bien, moderado, justo, piadoso, dueño de sí.
También debe estar firmemente adherido a la enseñanza cierta, la que está conforme a la norma de la fe, para ser capaz de exhortar en la sana doctrina y refutar a los que la contradicen.

Salmo 24(23),1-2.3-4.5-6.
Salmo de David. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes,
porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente:
él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Evangelio según San Lucas 17,1-6.
Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.
Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', perdónalo".
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería. 
 Lc 17,1-6
Leer el comentario del Evangelio por 
Asterio de Amasea (?- hacia 410), obispo
Homilía 13; PG 40, 355s
«Si tu hermano te ofende... lo perdonarás»
     Vosotros que sois duros e incapaces de suavidad, aprended de la bondad de vuestro Creador y no seáis, para vuestros compañeros de servicio, jueces y árbitros amargos, esperando que venga el que va a desvelar los recovecos del corazón y él mismo, el amo todopoderoso, señalará a cada uno su lugar en la otra vida. No juzguéis severamente para que no seáis juzgados de la misma forma y traspasados por las palabras de vuestra propia boca como si fueran dientes agudos. Porque es contra esta clase de mal que parece nos quiere poner en guardia esta palabra del Evangelio: «No juzguéis y no seréis juzgados» (Lc 6,37). Al decir esto no quiere expulsar ni el discernimiento ni la sabiduría; lo que él llama juicio, es una condenación demasiado severa. Aligera, pues, tanto como te sea posible, el peso de tu medida si quieres que tus actos no pesen demasiado en la balanza cuando nuestra vida será pesada, como sobre una balanza, en el juicio de Dios... No rechaces ser misericordioso a fin que no seas tú excluido del perdón cuando tengas necesidad de él.

lunes 08 Noviembre 2010

Los Cuatros Santos Coronados



Los cuatros mártires  coronados


Que es posible que fueran más, porque en la identificación de estos mártires se mezclan noticias muy confusas. Tal vez se trate de dos grupos diferentes de santos, cinco canteros de la Panonia inferior, en la actual Yugoslavia, y cuatro suboficiales romanos, cornicularii, que llevaban una insignia de metal llamada corniculum (estos últimos explican el nombre de coronados)


Sea como fuere, ya en el siglo IV se levantó en Roma, muy cerca del Coliseo, una iglesia en su honor que fue destruida por los normandos, más tarde rehecha y por fin restaurada en varias ocasiones. Allí se conservan unas reliquias veneradas desde muy antiguo.


Los cinco canteros de Sirmium (Sremska Mitrovica) se llamaban Claudio, Nicostrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio, y al negarse a esculpir un ídolo que podía dar ocasión de idolatrar fueron metidos en cajas de plomo selladas que se arrojaron a un río.-


Más incierta parece ser la historia de cuatro hermanos (Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino), todos cornicularii, a quienes se exigió que quemaran incienso ante una estatua del dios Esculapio en las termas de Trajano. Se les supone muertos a consecuencia de bárbaros azotes.


Los cuatro (o cinco) canteros - que durante la Edad Media fueron patronos de las cofradías de canteros y albañiles - nos parecen mártires de una concepción muy alta en su oficio, ya que murieron por no creer que el arte es neutral y que lo purifica todo. Por encima del arte - y del deber militar en el caso de los cornicularii - afirmaban una responsabilidad mayor de la que nada ni nadie podía eximirles, y ésta es la razón de su corona de gloria que hoy celebra el calendario.



Oremos


Himno
Espíritus sublimes,
¡Oh mártires gloriosos!,
felices moradores de la inmortal Sión,
rogad por los que luchan
en las batallas recias,
que alcancen la victoria
y eterno galardón.


¡Oh mártires gloriosos
de rojas vestiduras,
que brillan con eternos
fulgores antes Dios!  
Con vuestro riego crezca
de Cristo la semilla,
y el campo de las mieses se cubra ya en sazón.  
Amén.


Dios todopoderosos y eterno, que diste a los cuatro Mártires  coronados la valentía de aceptar la muerte por el nombre de Cristo: concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo de aquellos que no dudaron en morir por ti, nosotros sepamos también ser fuertes, confesando tu nombre con nuestras vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.    


I vísperas de la Dedicación de la Basílica de Letrán
Himno
Alta ciudad de piedras vivas,
      Jerusalén;


Visión de paz y cielos nuevos,
      Ciudad del Rey.


Tus puertas se abren jubilosas,
      Visión de paz,


Y penetran los ríos de tus santos
      Hasta el altar.


Baluartes y murallas de oro,
      Jerusalén;


Tus calles, gemas y zafiros,
      Ciudad del Rey.



Jerusalén, Iglesia viva
      De eternidad;


Hacia ti caminan los hombres,
      Sin descansar.


Alta ciudad de Cristo vivo,
      Que es nuestro hogar,


Al que volveremos, ya cansados
      De caminar.


Cielos nuevos y tierra nueva,
      Jerusalén;


Morada de Dios Trino y Uno.
Amén, amén.


Señor, Dios nuestro, que ha congregado tu Iglesia y has hecho de ella el cuerpo de tu Hijo: haz que tu pueblo, reunido en tu nombre, te venere, te ame, te siga y, llevado por ti, alcance el reino que le tiene prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

"If your brother sins... forgive him"

DAILY GOSPEL: 08/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Monday of the Thirty-second week in Ordinary Time


Letter to Titus 1:1-9.
Paul, a slave of God and apostle of Jesus Christ for the sake of the faith of God's chosen ones and the recognition of religious truth,
in the hope of eternal life that God, who does not lie, promised before time began,
who indeed at the proper time revealed his word in the proclamation with which I was entrusted by the command of God our savior,
to Titus, my true child in our common faith: grace and peace from God the Father and Christ Jesus our savior.
For this reason I left you in Crete so that you might set right what remains to be done and appoint presbyters in every town, as I directed you,
on condition that a man be blameless, married only once, with believing children who are not accused of licentiousness or rebellious.
For a bishop as God's steward must be blameless, not arrogant, not irritable, not a drunkard, not aggressive, not greedy for sordid gain,
but hospitable, a lover of goodness, temperate, just, holy, and self-controlled,
holding fast to the true message as taught so that he will be able both to exhort with sound doctrine and to refute opponents.

Psalms 24(23):1-2.3-4.5-6.
A psalm of David. The earth is the LORD'S and all it holds, the world and those who live there.
For God founded it on the seas, established it over the rivers.
Who may go up the mountain of the LORD? Who can stand in his holy place?
"The clean of hand and pure of heart, who are not devoted to idols, who have not sworn falsely.
They will receive blessings from the LORD, and justice from their saving God.
Such are the people that love the LORD, that seek the face of the God of Jacob." Selah

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 17:1-6.
He said to his disciples, "Things that cause sin will inevitably occur, but woe to the person through whom they occur.
It would be better for him if a millstone were put around his neck and he be thrown into the sea than for him to cause one of these little ones to sin.
Be on your guard! If your brother sins, rebuke him; and if he repents, forgive him.
And if he wrongs you seven times in one day and returns to you seven times saying, 'I am sorry,' you should forgive him."
And the apostles said to the Lord, "Increase our faith."
The Lord replied, "If you have faith the size of a mustard seed, you would say to (this) mulberry tree, 'Be uprooted and planted in the sea,' and it would obey you. 
 Lc 17,1-6
Commentary of the day 
Asterius of Amasea (?-c.410), Bishop
Sermon 13
"If your brother sins... forgive him"
O you who are hard-hearted, incapable of gentleness, learn of your Creator's goodness and do not be bitter judges and arbitrators of your fellow servants as you wait for the coming of him who will disclose the hidden places of the heart and will himself, the all-powerful Lord, determine each one's place in the world to come. Don't assign severe judgements that you may not be judged in the same way and rent by the words of your own mouth as if by sharp teeth. For it is against this kind of crime that these words of the Gospel seem to warn us: «Do not judge and you will not be judged» (Lk 6,37). In saying this he is not doing away with discernment and wisdom; what he is referring to as judgement is over-severe condemnation. So far as possible, then, lighten the weight of your measure if you don't want your actions to weigh too heavy on the scales when our lives are weighed as on a balance at God's judgment... Never refuse to show mercy that you may not be denied forgiveness when you are in need of it yourself.

                    

Monday, 08 November 2010

St. Godfrey, Bishop (1066-1115)



SAINT GODFREY
Bishop
(1066-1115)
        St Godfrey was born in 1066 in the diocese of Soissons (France). At the age of 25, he was ordained priest and became the abbot of the Abbey of Nogent-sous-Coucy.
He was named bishop of Amiens (France) in 1104. He was noted for his rigid austerity with himself, those around him, and in his approach to his mission as bishop.
He was an enforcer of clerical celibacy and an opponent of drunkenness and simony.
        For most of his time as bishop, he wished to resign and retire as a Carthusian monk. In 1114 he moved to a monastery, but a few months later he was called back to his post by the people of Amiens, and he agreed. He also took part in the Council of Chálons.
        He fell sick and took refuge in the abbey of Saint Crépin in Soissons, where he died in 1115.

sábado, 6 de noviembre de 2010

«Creo en la resurrección de la carne» (Credo)

EVANGELIO DEL DÍA: 07/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


XXXII Domingo del Tiempo Ordinario


Segundo Libro de Macabeos 7,1-2.9-14.
También fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.
Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo: "¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres".
Y cuando estaba por dar el último suspiro, dijo: "Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes".
Después de este, fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, presentó su lengua, extendió decididamente sus manos
y dijo con valentía: "Yo he recibido estos miembros como un don del Cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de él".
El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hacía ningún caso de sus sufrimientos.
Una vez que murió este, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios.
Y cuando ya estaba próximo a su fin, habló así: "Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por él. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida".

Salmo 17,1.5-6.8.15.
Oración de David. Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad.
y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!
Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas
Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu presencia.

Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,16-17.3,1-5.
Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,
los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.
Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes.
Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe.
Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno.
Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones.
Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo.

Evangelio según San Lucas 20,27-38.
Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección,
y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo
se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
Finalmente, también murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,
pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.
Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él". 
 Lc 20,27-38
Leer el comentario del Evangelio por 
Catecismo de la Iglesia católica
§ 989-993
«Creo en la resurrección de la carne» (Credo)
     Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que él los resucitará en el último día, Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad: «Si el Espíritu de Aquel  que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros» (Rm 8,11). El término «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros «cuerpos mortales» volverán a la vida.

     Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano): «¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también nuestra fe... ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron (1C 15,12-14.20).

     La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza de la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre  todo entero, alma y cuerpo... Los fariseos y muchos contemporáneos del Señor esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: « Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error» La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que «no es un Dios de muertos sino de vivos».

                    


domingo 07 Noviembre 2010

Juan Pablo II

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JUAN PABLO II  



MARÍA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Entre los títulos atribuidos a María en el culto de la Iglesia, el capítulo VIII de la Lumen gentium recuerda el de «Mediadora» Aunque algunos padres conciliares no compartían plenamente esa elección (cf. Acta Synodalia III, 8, 163-164), este apelativo fue incluido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, confirmando el valor de la verdad que expresa. Ahora bien, se tuvo cuidado de no vincularlo a ninguna teología de la mediación, sino sólo de enumerarlo entre los demás títulos que se le reconocían a María.


Por lo demás, el texto conciliar ya refiere el contenido del título de «Mediadora» cuando afirma que María «continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna» (Lumen gentium, 62)


Como recuerdo en la encíclica Redemptoris Mater, «la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas» (n. 38).


Desde este punto de vista, es única en su género y singularmente eficaz.


2. El mismo Concilio quiso responder a las dificultades manifestadas por algunos padres conciliares sobre el término «Mediadora», afirmando que María «es nuestra madre en el orden de la gracia» (Lumen gentium, 61). Recordemos que la mediación de María es cualificada fundamentalmente por su maternidad divina. Además, el reconocimiento de su función de mediadora está implícito en la expresión «Madre nuestra», que propone la doctrina de la mediación mariana, poniendo el énfasis en la maternidad. Por último, el título «Madre en el orden de la gracia» aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad.


3. La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo. En efecto, el Concilio, después de haberse referido a «María Mediadora», precisa a renglón seguido: «Lo cual, sin embargo, se entiende dé tal manera que no quite ni añada nada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, único Mediador» (ib. , 62) Y cita, a este respecto, el conocido texto de la primera carta a Timoteo: «Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos» (1 Tm 2,5-6).


El Concilio afirma, además, que «la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia» (Lumen gentium, 60)


Así pues, lejos de ser un obstáculo al ejercicio de la única mediación de Cristo, María pone de relieve su fecundidad y su eficacia. «En efecto, todo el influjo de la santísima Virgen en la salvación de los hombres no tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así. Brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia» (ib.).


4. De Cristo deriva el valor de la mediación de María, y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen «favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo» (ib.).


La intrínseca orientación hacia Cristo de la acción de la «Mediadora» impulsa al Concilio a recomendar a los fieles que acudan a María «para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador» (ib. , 62)


Al proclamar a Cristo único Mediador (cf. 1 Tm 2,5-6), el texto de la carta de san Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. En efecto, antes de subrayar la única y exclusiva mediación de Cristo, el autor recomienda «que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres» (1 Tm 2,1). ¿No son, acaso, las oraciones una forma de mediación? Más aún, según san Pablo, la única mediación de Cristo está destinada a promover otras mediaciones dependientes y ministeriales. Proclamando la unicidad de la de Cristo, el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.


5. Es posible participar en la mediación de Cristo en varios ámbitos de la obra de la salvación. La Lumen gentium, después de afirmar que «ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor», explica que las criaturas pueden ejercer algunas formas de mediación en dependencia de Cristo. En efecto, asegura: «Así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente» (n. 62)


En esta voluntad de suscitar participaciones en la única mediación de Cristo se manifiesta el amor gratuito de Dios que quiere compartir lo que posee.


6. ¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: «La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles» (ib.).


María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres.


La Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta «continuamente» la eficacia de la acción de la «Madre en el orden de la gracia»..




Oremos  


Señor, por el misterioso designio de tu amor, has querido que la Virgen María fuese madre del autor de la gracia y estuviese asociada a él en el misterio de la redención humana; que ella nos alcance con profusión tus dones y nos conduzca hasta el puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. 

"I believe in the resurrection of the body" (Creed)

DAILY GOSPEL: 07/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Thirty-second Sunday in Ordinary Time


2nd book of Maccabees 7:1-2.9-14.
It also happened that seven brothers with their mother were arrested and tortured with whips and scourges by the king, to force them to eat pork in violation of God's law.
One of the brothers, speaking for the others, said: "What do you expect to achieve by questioning us? We are ready to die rather than transgress the laws of our ancestors."
At the point of death he said: "You accursed fiend, you are depriving us of this present life, but the King of the world will raise us up to live again forever. It is for his laws that we are dying."
After him the third suffered their cruel sport. He put out his tongue at once when told to do so, and bravely held out his hands,
as he spoke these noble words: "It was from Heaven that I received these; for the sake of his laws I disdain them; from him I hope to receive them again."
Even the king and his attendants marveled at the young man's courage, because he regarded his sufferings as nothing.
After he had died, they tortured and maltreated the fourth brother in the same way.
When he was near death, he said, "It is my choice to die at the hands of men with the God-given hope of being restored to life by him; but for you, there will be no resurrection to life."

Psalms 17:1.5-6.8.15.
A prayer of David. Hear, LORD, my plea for justice; pay heed to my cry; Listen to my prayer spoken without guile.
My steps have kept to your paths; my feet have not faltered.
I call upon you; answer me, O God. Turn your ear to me; hear my prayer.
Keep me as the apple of your eye; hide me in the shadow of your wings
I am just--let me see your face; when I awake, let me be filled with your presence.

Second Letter to the Thessalonians 2:16-17.3:1-5.
May our Lord Jesus Christ himself and God our Father, who has loved us and given us everlasting encouragement and good hope through his grace,
encourage your hearts and strengthen them in every good deed and word.
Finally, brothers, pray for us, so that the word of the Lord may speed forward and be glorified, as it did among you,
and that we may be delivered from perverse and wicked people, for not all have faith.
But the Lord is faithful; he will strengthen you and guard you from the evil one.
We are confident of you in the Lord that what we instruct you, you (both) are doing and will continue to do.
May the Lord direct your hearts to the love of God and to the endurance of Christ.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 20:27-38.
Some Sadducees, those who deny that there is a resurrection, came forward and put this question to him,
saying, "Teacher, Moses wrote for us, 'If someone's brother dies leaving a wife but no child, his brother must take the wife and raise up descendants for his brother.'
Now there were seven brothers; the first married a woman but died childless.
Then the second
and the third married her, and likewise all the seven died childless.
Finally the woman also died.
Now at the resurrection whose wife will that woman be? For all seven had been married to her."
Jesus said to them, "The children of this age marry and remarry;
but those who are deemed worthy to attain to the coming age and to the resurrection of the dead neither marry nor are given in marriage.
They can no longer die, for they are like angels; and they are the children of God because they are the ones who will rise.
That the dead will rise even Moses made known in the passage about the bush, when he called 'Lord' the God of Abraham, the God of Isaac, and the God of Jacob;
and he is not God of the dead, but of the living, for to him all are alive." 
Lc 20,27-38
Commentary of the day 
Catechism of the Catholic Church
§ 989-993
"I believe in the resurrection of the body" (Creed)
We firmly believe, and hence we hope that, just as Christ is truly risen from the dead and lives for ever, so after death the righteous will live for ever with the risen Christ and he will raise them up on the last day. Our resurrection, like his own, will be the work of the Most Holy Trinity: «If the Spirit of him who raised Jesus from the dead dwells in you, he who raised Christ Jesus from the dead will give life to your mortal bodies also through his Spirit who dwells in you» (Rom 8,11). The term "flesh" refers to man in his state of weakness and mortality. The "resurrection of the flesh" means not only that the immortal soul will live on after death, but that even our "mortal body" will come to life again.

Belief in the resurrection of the dead has been an essential element of the Christian faith from its beginnings. "The confidence of Christians is the resurrection of the dead; believing this we live." (Tertullian) «How can some of you say that there is no resurrection of the dead? But if there is no resurrection of the dead, then Christ has not been raised; if Christ has not been raised, then our preaching is in vain and your faith is in vain.... But in fact Christ has been raised from the dead, the first fruits of those who have fallen asleep» (1Cor 15,12-14.20).

God revealed the resurrection of the dead to his people progressively. Hope in the bodily resurrection of the dead established itself as a consequence intrinsic to faith in God as creator of the whole man, soul and body... The Pharisees and many of the Lord's contemporaries hoped for the resurrection. Jesus teaches it firmly. To the Sadducees who deny it he answers, "Is not this why you are wrong, that you know neither the scriptures nor the power of God?» (Mk 12,24). Faith in the resurrection rests on faith in God who "is not God of the dead, but of the living».


Sunday, 07 November 2010

St. Willibrord, Bishop (657-739)



SAINT WILLIBRORD
Bishop
(657-739)
        Willibrord was born in Northumberland in 657, and when twenty years old went to Ireland, to study under St. Egbert; twelve years later, he felt drawn to convert the great pagan tribes who were hanging as a cloud over the north of Europe.
        He went to Rome for the blessing of the Pope, and with eleven companions reached Utrecht. The pagans would not accept the religion of their enemies, the Franks; and St. Willibrord could only labor in the track of Pepin Heristal, converting the tribes whom Pepin subjugated.
        At Pepin's urgent request, he again went to Rome, and was consecrated Archbishop of Utrecht. He was stately and comely in person, frank and joyous, wise in counsel, pleasant in speech, in every work of God strenuous and unwearied. Multitudes were converted, and the Saint built churches and appointed priests all over the land. He wrought many miracles, and bad the gift of prophecy.
        He labored unceasingly as bishop for more than fifty years, beloved alike of God and of man, and died full of days and good works.

viernes, 5 de noviembre de 2010

«Ganaos amigos con el dinero injusto»

EVANGELIO DEL DÍA: 06/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Sábado de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a los Filipenses 4,10-19.
Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos.
No es la necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a cualquier situación.
Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada.
Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización, cuando dejé Macedonia, ninguna otra iglesia me ayudó pecuniariamente. Ustedes fueron los únicos
que cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me enviaron medios para asistirme en mis necesidades.
No es que yo busque regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan cada vez más delante de Dios.
Por el momento, tengo todo lo necesario y más todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y grato a Dios.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.

Salmo 112(111),1-2.5-6.8.9.
¡Aleluya! Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra : la posteridad de los justos es bendecida.
Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre.
Su ánimo está seguro, y no temerá, hasta que vea la derrota de sus enemigos.
El da abundantemente a los pobres : su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad.

Evangelio según San Lucas 16,9-15.
Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios. 
Lc 16,9-15
Leer el comentario del Evangelio por 
San Gaudencio de Brescia (?- cerca 406) obispo
Sermón 18; PL 20, 973-975
«Ganaos amigos con el dinero injusto»
     Esos amigos que nos alcanzarán la salvación son, evidentemente, los pobres, porque, según nos dice Cristo, es él mismo, el autor de la recompensa eterna, quien, en ellos, recogerá los servicios que nuestra caridad les habrá procurado. Es por este hecho que seremos bien acogidos por los pobres, pero no en su propio nombre sino en el nombre de aquél que, en ellos, gusta del fruto refrescante de nuestra obediencia y de nuestra fe. Los que llevan a cabo este servicio de amor serán recibidos en las estancias eternas del Reino de los cielos, puesto que el mismo Cristo dirá: «Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me distéis de comer; tuve sed y me distéis de beber» (Mt 25, 34)...

     Finalmente, el Señor añade: «Y si no habéis sido dignos de que se os confiaran los bienes de otros, los vuestros ¿quién os los dará?». Pues en efecto, nada de lo que es de este mundo nos pertenece verdaderamente. Porque a nosotros, que esperamos la recompensa futura, se nos invita a comportarnos aquí abajo como huéspedes y peregrinos, de manera que todos podamos, con toda seguridad, decir al Señor: «Soy un extraño, un forastero como todos mis padres» (Sl 38,13).

     Pero, los bienes eternos pertenecen, propiamente, a los creyentes. Sabemos que están en el cielo, allí donde «está nuestro corazón y nuestro tesoro» (Mt 6,21), y donde –esta es nuestra íntima convicción- vivimos ya desde ahora por la fe. Porque, según lo enseña san Pablo: «Somos ciudadanos del cielo» (Flp 3,20).


sábado 06 Noviembre 2010

San Leonardo de Noblac (o de Limoges)



San Leonardo de Noblac (o de Limoges)
Es uno de los santos más populares de Europa central. En efecto; dice un estudioso que en su honor se erigieron no menos de seiscientas iglesias y capillas, y su nombre aparece frecuentemente en la toponomástica y en el folclor.
El mismo estudioso añade que él «despertó una devoción particular en tiempos de las cruzadas, y entre los devotos se cuenta el príncipe Boemundo de Antioquía que, hecho prisionero por los infieles en 1100, atribuyó su liberación en 1103 al santo, y, de regreso a Europa, donó al santuario de Saint-Léonard-de-Noblac, como ex voto, unas cadenas de plata parecidas a las que él había llevado durante su cautiverio». San Leonardo de Noblac (o de Limoges) es un santo «descubierto» a principios del siglo XI, y a ese período remontan las primeras biografías, que después inspiraron el culto hacia él.
Leonardo nació en Galia en tiempos del emperador Anastasio, es decir, entre el 491 y el 518. Como sus padres, a más de nobles, eran amigos de Clodoveo, el gran jefe de los Francos, éste quiso servir de padrino en el bautismo del niño. Cuando ya era joven, Leonardo no quiso seguir la carrera de las armas y prefirió ponerse al servicio de San Remigio, que era obispo de Reims.   Como San Remigio, sirviéndose de la amistad con el rey, había obtenido el privilegio de poder conceder la libertad a todos los prisioneros que encontrara, también Leonardo pidió y obtuvo un poder semejante, que ejerció muchas veces.
El rey quiso concederle algo más: la dignidad episcopal. Pero Leonardo, que no aspiraba a glorias humanas, prefirió retirarse primero a San Maximino en Micy, y después a un lugar cercano a Limoges, en el centro de un bosque llamado Pavum.   Un día su soledad se vio interrumpida por la llegada de Clodoveo que iba a cacería junto con todo su séquito. Con el rey iba también la reina, a quien precisamente en ese momento le   vinieron los dolores del parto.
Las oraciones y los cuidados de San Leonardo hicieron que el parto saliera muy bien, y entonces el rey hizo con el santo un pacto muy particular: le obsequiaría, para construir un monasterio, todo el territorio que pudiera recorrer a lomo de un burro. Alrededor del oratorio en honor de María Santísima habría surgido una nueva ciudad.






Oremos 



Tú, Señor, que nos has dado un modelo de perfección evangélica en la vida ejemplar de San Leonardo de Noblac, concédenos, en medio de los acontecimientos de este mundo, que sepamos adherirnos, con todo nuestro corazón, a los bienes de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

"Make friends for yourself with dishonest wealth"

DAILY GOSPEL: 06/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Saturday of the Thirty-first week in Ordinary Time


Letter to the Philippians 4:10-19.
I rejoice greatly in the Lord that now at last you revived your concern for me. You were, of course, concerned about me but lacked an opportunity.
Not that I say this because of need, for I have learned, in whatever situation I find myself, to be self-sufficient.
I know indeed how to live in humble circumstances; I know also how to live with abundance. In every circumstance and in all things I have learned the secret of being well fed and of going hungry, of living in abundance and of being in need.
I have the strength for everything through him who empowers me.
Still, it was kind of you to share in my distress.
You Philippians indeed know that at the beginning of the gospel, when I left Macedonia, not a single church shared with me in an account of giving and receiving, except you alone.
For even when I was at Thessalonica you sent me something for my needs, not only once but more than once.
It is not that I am eager for the gift; rather, I am eager for the profit that accrues to your account.
I have received full payment and I abound. I am very well supplied because of what I received from you through Epaphroditus, "a fragrant aroma," an acceptable sacrifice, pleasing to God.
My God will fully supply whatever you need, in accord with his glorious riches in Christ Jesus.

Psalms 112(111):1-2.5-6.8.9.
Hallelujah! Happy are those who fear the LORD, who greatly delight in God's commands.
Their descendants shall be mighty in the land, generation upright and blessed.
All goes well for those gracious in lending, who conduct their affairs with justice.
They shall never be shaken; the just shall be remembered forever.
Their hearts are tranquil, without fear, till at last they look down on their foes.
Lavishly they give to the poor; their prosperity shall endure forever; their horn shall be exalted in honor.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 16:9-15.
I tell you, make friends for yourselves with dishonest wealth, so that when it fails, you will be welcomed into eternal dwellings.
The person who is trustworthy in very small matters is also trustworthy in great ones; and the person who is dishonest in very small matters is also dishonest in great ones.
If, therefore, you are not trustworthy with dishonest wealth, who will trust you with true wealth?
If you are not trustworthy with what belongs to another, who will give you what is yours?
No servant can serve two masters. He will either hate one and love the other, or be devoted to one and despise the other. You cannot serve God and mammon."
The Pharisees, who loved money, heard all these things and sneered at him.
And he said to them, "You justify yourselves in the sight of others, but God knows your hearts; for what is of human esteem is an abomination in the sight of God. 
Lc 16,9-15
Commentary of the day 
Saint Gaudentius of Brescia (?-after 406), Bishop
Sermon 18 ; PL 20, 973-975 (copyright Friends of Henry Ashworth)
"Make friends for yourself with dishonest wealth"
These poor people will befriend you by assuring your salvation, for Christ, the giver of eternal rewards, will declare that he himself received the acts of kindness done to them. Not in their own name, then, will these poor folk welcome us, but in the name of him who is refreshed in their persons by the fruit of our faith and obedience. Those who exercised this ministry of love will be received into the eternal dwellings of the kingdom of heaven, for the King will say: «Come, blessed of my Father, take possession of the kingdom prepared for you from the beginning of the world; for I was hungry and you fed me, thirsty and you gave me drink» (Mt 25,34)...

To this the Lord adds: «If you cannot be trusted with another's property, who will give you your own?» Nothing in this world really belongs to us. We who hope for future reward are told to live in this world as strangers and pilgrims, so as to be able to say to the Lord without fear of contradiction: «I am a stranger, a pilgrim like all my ancestors» (Ps 39[38],13).

What believers can regard as their own is that eternal and heavenly possession where «our heart and our treasure» are (Mt 6,21), and where intense longing makes us dwell already through faith, for as Saint Paul teaches: «Our homeland is in heaven» (Phil 3,20).


Saturday, 06 November 2010

St. Leonard († c. 550)



SAINT LEONARD OF NOBLAC
(† c. 550)
        Leonard, one of the chief personages of the court of Clovis, and for whom this monarch had stood as sponsor in baptism, was so moved by the discourse and example of St. Remigius that he relinquished the world in order to lead a more perfect life.
        The Bishop of Rheims having trained Leonard to virtue, he became the apostle of such of the Franks as still remained pagans; but fearing that he might be summoned to the court by his reputation for sanctity, he withdrew secretly to the monastery of Micy, near Orleans, and afterwards to the solitude of Noblac near Limoges.
        His charity not allowing him to remain inactive while there was so much good to be done, he undertook the work of comforting prisoners, making them understand that the captivity of sin was more terrible than any mere bodily constraint. He won over a great many of these unfortunate persons, which gained for him many disciples, in whose behalf he founded a new monastery.
        St. Leonard died about the year 550.

jueves, 4 de noviembre de 2010

«Llenad la tierra y sometedla» (Gn 1,28)

EVANGELIO DEL DÍA: 05/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Viernes de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a los Filipenses 3,17-21.4,1.
Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado.
Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.
Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.

Salmo 122(121),1-5.
Canto de peregrinación. De David. ¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la Casa del Señor"!
Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa.
Allí suben las tribus, las tribus del Señor -según es norma en Israel- para celebrar el nombre del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David.

Evangelio según San Lucas 16,1-8.
Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz. 
 Lc 16,1-8
Leer el comentario del Evangelio por 
Concilio Vaticano II
Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual « Gaudium et spes », § 34
«Llenad la tierra y sometedla» (Gn 1,28)
     Creado el hombre a imagen de Dios, recibió el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a sí la tierra y cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, reconociendo a Dios como Creador de todo, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo.

     Esta enseñanza vale igualmente para los quehaceres más ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia.

     Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racio¬nal pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio.


viernes 05 Noviembre 2010

Santa Silvia



Santa Silvia


(También escrito "Sylvia")
Madre del Papa San Gregorio Magno, nacida alrededor del 515 (525?); muerta alrededor del 592.


Todo lo que existe concerniente a la vida de ella son unas pocas y escasas noticias. Su lugar de nacimiento se localiza a veces en Sicilia a veces en Roma. Era de una familia distinguida como la de su marido, el  romano Gordiano.


Además de Gregorio, ella tuvo un segundo hijo. Silvia fue notoria por su gran piedad, y dio a sus hijos una excelente educación. Después de la muerte de su esposo se dedicó enteramente a la religión en la "nueva celda, al lado de la puerta del beato Pablo" (cella nova juxta portam beati Pauli).


El Papa San Gregorio Magno tenía un retrato en mosaico de sus padres, ejecutado en el monasterio de San Andrés, que es descrito minuciosamente por Juan Diacono (Johannes Diaconus ) (P.L., LXXV, 229-30). Silvia fue retratada sentada con la cara a la vista, y en la cual las arrugas de la edad no pudieron extinguir su belleza; los ojos eran grandes y azules, y la expresión graciosa y animada.


La veneración de Santa Silvia es de edad temprana. En el siglo IX se erigió un oratorio sobre su antigua vivienda, cercana a la Basílica de San Saba. El Papa Clemente VIII (1592 - 1605) inscribió su nombre el 3 de Noviembre en el Martirologio Romano. Es invocada por las embarazadas para un parto seguro.



Oremos




Concédenos, Señor, un conocimiento profundo y un amor intenso a tu santo nombre, semejantes a los que diste a Santa Silvia, para que así, sirviéndote con sinceridad  y lealtad, a ejemplo suyo también nosotros te agrademos con nuestra fe y con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

"Fill the earth and subdue it" (Gn 1,28)

DAILY GOSPEL: 05/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Friday of the Thirty-first week in Ordinary Time


Letter to the Philippians 3:17-21.4:1.
Join with others in being imitators of me, brothers, and observe those who thus conduct themselves according to the model you have in us.
For many, as I have often told you and now tell you even in tears, conduct themselves as enemies of the cross of Christ.
Their end is destruction. Their God is their stomach; their glory is in their "shame." Their minds are occupied with earthly things.
But our citizenship is in heaven, and from it we also await a savior, the Lord Jesus Christ.
He will change our lowly body to conform with his glorified body by the power that enables him also to bring all things into subjection to himself.
Therefore, my brothers, whom I love and long for, my joy and crown, in this way stand firm in the Lord, beloved.

Psalms 122(121):1-5.
A song of ascents. Of David. I rejoiced when they said to me, "Let us go to the house of the LORD."
And now our feet are standing within your gates, Jerusalem.
Jerusalem, built as a city, walled round about.
Here the tribes have come, the tribes of the LORD, As it was decreed for Israel, to give thanks to the name of the LORD.
Here are the thrones of justice, the thrones of the house of David.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 16:1-8.
Jesus said to his disciples, "A rich man had a steward who was reported to him for squandering his property.
He summoned him and said, 'What is this I hear about you? Prepare a full account of your stewardship, because you can no longer be my steward.'
The steward said to himself, 'What shall I do, now that my master is taking the position of steward away from me? I am not strong enough to dig and I am ashamed to beg.
I know what I shall do so that, when I am removed from the stewardship, they may welcome me into their homes.'
He called in his master's debtors one by one. To the first he said, 'How much do you owe my master?'
He replied, 'One hundred measures of olive oil.' He said to him, 'Here is your promissory note. Sit down and quickly write one for fifty.'
Then to another he said, 'And you, how much do you owe?' He replied, 'One hundred kors of wheat.' He said to him, 'Here is your promissory note; write one for eighty.'
And the master commended that dishonest steward for acting prudently. "For the children of this world are more prudent in dealing with their own generation than are the children of light.
Lc 16,1-8
Commentary of the day 
Vatican Council II
Constitution on the Church in the modern world, «Gaudium et spes», §34 (©Libreria Vaticana editrice)
"Fill the earth and subdue it" (Gn 1,28)
Man, created to God's image, received a mandate to subject to himself the earth and all it contains, and to govern the world with justice and holiness; a mandate to relate himself and the totality of things to Him Who was to be acknowledged as the Lord and Creator of all. Thus, by the subjection of all things to man, the name of God would be wonderful in all the earth.

This mandate concerns the whole of everyday activity as well. For while providing the substance of life for themselves and their families, men and women are performing their activities in a way which appropriately benefits society. They can justly consider that by their labor they are unfolding the Creator's work, consulting the advantages of their brother men, and are contributing by their personal industry to the realization in history of the divine plan.

Thus, far from thinking that works produced by man's own talent and energy are in opposition to God's power, and that the rational creature exists as a kind of rival to the Creator, Christians are convinced that the triumphs of the human race are a sign of God's grace and the flowering of His own mysterious design.

                    

Friday, 05 November 2010

St. Bertilla, Abbess (7th century)



SAINT BERTILLA
Abbess
(7th century)
        St. Bertilla was born of one of the most illustrious families in the territory of Soissons (France), in the reign of Dagobert I. As she grew up she learned perfectly to despise the world, and earnestly desired to renounce it. Not daring to tell this to her parents, she first consulted St. Ouen, by whom she was encouraged in her resolution.
        The Saint's parents were then made acquainted with her desire, which God inclined them not to oppose. They conducted her to Jouarre, a great monastery in Brie, four leagues from Meaux, where she was received with great joy and trained up in the strictest practice of monastic perfection.
        By her perfect submission to all her sisters she seemed every one's servant, and acquitted herself with such great charity land edification that she was chosen prioress to assist the abbess in her administration.
        About the year 646 she was appointed first abbess of the abbey of Chelles, which she governed for forty-six years with equal vigor and discretion, until she closed her penitential life in 692.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

«¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido»

EVANGELIO DEL DÍA: 04/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Jueves de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a los Filipenses 3,3-8.
Porque los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.
Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón;
circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo;
por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable.
Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo.
Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo

Salmo 105(104),2-3.4-5.6-7.
Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!
¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.

Evangelio según San Lucas 15,1-10.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".
Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".
Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".
Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte". 
Lc 15,1-10
Leer el comentario del Evangelio por 
Isaac de la Estrella (?-hacia 1171), monje cisterciense
Sermón 35; 2º domingo de Cuaresma
«¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido»
     Cuando llegó el tiempo de la misericordia (Sl 101,14), el Buen Pastor descendió de junto al Padre..., tal como había prometido desde toda la eternidad. Vino a buscar a la única oveja que se había perdido. Para ella fue prometido desde siempre; para ella fue enviado en el tiempo; para ella nació y se nos dio, predestinado eternamente para ella. Es única, sacada tanto de los judíos como de las otras naciones..., presente en todos los pueblos...; es única en su misterio, múltiple en las personas, múltiple por la carne según la naturaleza, única por el Espíritu según la gracia –es decir, una sola oveja y una innumerable multitud...

     Ahora bien, las que este pastor reconoce como suyas «nadie puede arrancarlas de sus manos» (Jn 10,28). Porque nadie puede forzar al verdadero poder, engañar a la sabiduría, destruir la caridad. Por eso habla con toda seguridad diciendo...: «Padre, de los que me has dado no se ha perdido ninguno» (Jn 18,9)...

     Fue enviado como verdad para los engañados, como camino para los extraviados, como vida para los que estaban muertos, como sabiduría para los insensatos, como remedio para los enfermos, como rescate para los cautivos, como alimento para los que morían de hambre. Siendo para todos ellos, se puede decir que fue enviado «a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mt 15,24) para que no se pierdan nunca jamás. Fue enviado como un alma a un cuerpo inerte para que, a su llegada, los miembros se calentaran de nuevo y vivieran una vida nueva, sobrenatural y divina: es la primera resurrección (Ap 20,5). Por eso él mismo puede declarar: «Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán» (Jn 5,25). Y puede, pues, decir a sus ovejas: «Escucharán mi voz y me seguirán» (Jn 10, 4-5).


jueves 04 Noviembre 2010

San Carlos Borromeo



San Carlos Borromeo 
Nacido en 1538 en la ribera del Lago Mayor (Lombardía), fue llamado a Roma en 1558 por su tío el Papa Pío IV, que le confió el gobierno de los negocios eclesiásticos, nombrándole cardenal. A sus veintidós años, Borromeo se convertía en el primer Secretario de Estado en el sentido moderno de la función.  

Como tal trabajó con denuedo por llevar a buen fin las últimas sesiones del Concilio de Trento (1562-1563). Al morir Pío IV (1565), Carlos Borromeo pasó a Milán, de donde había sido nombrado arzobispo dos años antes. El joven prelado no tuvo en adelante otro anhelo que hacer poner en práctica en su Iglesia las prescripciones del Concilio. 

  El cardenal Borromeo realizó plenamente el modelo de obispo postulado por el Concilio de Trento: reformador del clero por medio de sínodos y con la fundación de los primeros seminarios, restaurador de las costumbres del pueblo con sus visitas pastorales, que se extendían hasta los valles suizos, creador de múltiples obras sociales, padre de la ciudad hasta llegar a ofrecer su propia vida por ella con ocasión de la peste de 1576, vivo ejemplo de hombre evangélico...    

Si es cierto que resultaba de austera apariencia y de mano a veces dura era porque primero se exigía a si mismo. Es comprensible que Milán le haya concedido un puesto de privilegio junto a San Ambrosio entre sus padres en la fe.

Pero el influjo de San Carlos superó las fronteras de Lombardía: todos los obispos reformadores trataron de reproducir el modelo de su acción pastoral. Murió en 1584.