EVANGELIO DEL DÍA

sábado, 8 de enero de 2011

«En él he puesto todo mi amor»

EVANGELIO DEL DÍA: 09/01/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


El Bautismo del Señor – Fiesta A


Libro de Isaías 42,1-4.6-7.
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.
El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.
No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad;
no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.
Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones,
para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.

Salmo 29(28),1-2.3-4.9-10.
Salmo de David. ¡Aclamen al Señor, hijos de Dios! aclamen al gloria y el poder del Señor!
¡Aclamen la gloria del nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad!
¡La voz del Señor sobre las aguas! El Dios de la gloria hace oír su trueno: el Señor está sobre las aguas torrenciales.
¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa!
La voz del Señor retuerce las encinas, el Señor arrasa las selvas. En su Templo, todos dicen: "¡Gloria!".
El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 10,34-38.
Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: "Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas,
y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.
El envió su Palabra a los israelitas, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.
Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él.

Evangelio según San Mateo 3,13-17.
Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él.
Juan se resistía, diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!".
Pero Jesús le respondió: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo". Y Juan se lo permitió.
Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él.
Y se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección". 
Mt 3,13-17
Leer el comentario del Evangelio por 
Homilía atribuida a san Hipólito de Roma (?-hacia 235)
Homilía del siglo IV para la Epifanía, la santa Teofanía; PG 10, 852
«En él he puesto todo mi amor»
     Cristo, creador de todas las cosas descendió como lluvia, se dio a conocer como fuente, se derramó como río (Os 6,3; Jn 4,14; 7,38) y lo vemos bautizado en el Jordán... La Fuente inasequible, que hace brotar la vida para todos los hombres y que no tiene fin, fue escondido por unas pobres y efímeras aguas. Aquel que está presente en todo, que de ninguna parte está ausente, que es inasequible a los ángeles e invisible a los hombres, viene al bautismo por su propia voluntad...

     «Se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: 'Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto'.» El Hijo amado engendra amor, y la luz inmaterial engendra «la luz inaccesible» (1Tm 6,16). «Este es mi Hijo amado»... En el arca de Noé la paloma manifestó el amor de Dios para con los hombres (Gn 8,11). Ahora el Espíritu desciende bajo la apariencia de paloma, como la que trajo un ramo de olivo, se posa encima de aquel de quien da testimonio. ¿Por qué? Para que se comprenda con toda certeza que es la voz del Padre...: «La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales» (Sl 28,3) ¿Qué dice esta voz? «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. En él he puesto todo mi amor». Es aquel a quien llaman hijo de José, y es mi Hijo único según el ser divino. «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto»: tiene hambre y alimenta a innumerables multitudes, sufre y alivia a los que sufren. No tiene donde reclinar la cabeza y todo lo lleva en su mano, sufre y cura los sufrimientos. Le golpean, mas concede al mundo la libertad; le traspasan el costado mas repara el costado de Adán. 

                    

domingo 09 Enero 2011

San Eulogio de Córdoba



Nació en Córdoba y se le considera el gran Doctor de la Iglesia mozárabe. Muy difícil era la situación de la comunidad cristiana española, sometida al Islam, pero siempre encontró consuelo y aliento en los escritos y en el ejemplo de San Eulogio. Su figura la conocemos bien por sus escritos y por la biografía que escribió su amigo Álvaro Paulo.

Recibió educación cristiana en su familia, y luego fue confiado al piadoso y sabio abad Esperaindeo, que gobernaba el monasterio dé Santa Clara, cerca de Córdoba. «Si quieres que tu oración vuele hacia Dios, le dice su abad, ponle dos alas: el ayuno y la limosna». A los 25 años, Eulogio es ya un destacado sacerdote de la iglesia de San Zoilo.

En el monasterio de Santa Clara tuvo un condiscípulo, Álvaro Paulo. Con él estrechó una amistad que duraría hasta la muerte. «Todas sus obras, escribe Álvaro, estaban llenas de luz. De su bondad, de su humildad y de su caridad podía dar testimonio el amor que todos le tenían. Su afán de cada día era acercarse más y más al cielo, y gemía sin cesar por el peso de la carga de su cuerpo».

Intentó Eulogio peregrinar a Roma. Era un empeño muy difícil y lograron disuadirlo. Poco después emprende otro viaje. Quiere conocer el paradero de dos de sus hermanos dedicados al comercio por tierras del Rin. No puede conseguirlo, pues las guerras que había a ambos lados del Pirineo le cortan el paso.

Estando en Zaragoza recibe noticias tranquilizadoras de sus hermanos. Entonces se dedica a otra tarea muy importante y providencial: recoger en Leyre, Siresa y otros monasterios de Navarra y Aragón preciosos manuscritos de la antigüedad, que se llevó como botín a Córdoba, y sirven para conservar y restaurar la cultura cristiana. Entre los documentos recogidos los había de Horacio, Virgilio y San Agustín.

Una vez en Córdoba y convertido ya en jefe del grupo de sacerdotes de San Zoilo, por su santidad y su sabiduría, se dedica a rezar y a escribir, a instruir y alentar a los cristianos, acosados y perseguidos por el Islam, si no abandonaban el cristianismo. Su actividad era tan intensa como su entusiasmo e intrepidez.

Es ahora cuando escribe sus obras principales: el Memorial de los Mártires, para ejemplo dé los más débiles, el Documento Martirial, para sostener el ánimo de dos vírgenes cristianas, Flora y María, encerradas en un calabozo, y el Apologético, para defender la fe cristiana. Tal había llegado a ser la fama de Eulogio, que en el año 858, al morir el arzobispo de Toledo, el clero y los fieles de la sede primada lo eligieron para sucederle, aunque no pudo llegar a su sede.

Eulogio molestaba a los visires y al cadí por su incansable actividad y su proselitismo, y es también metido en la cárcel. Tenían además contra él que había acogido e instruido a la joven Lucrecia, cristiana acusada de apostasía, por ser hija de musulmán. Un juez amigo pide a Eulogio que disimule en el juicio para librarle de la muerte. Eulogio le contesta con palabras ardientes propias de un soldado de Cristo, e insta a sus jueces a que adoren a Jesucristo, único Dios verdadero.

Estas palabras exacerban más al tribunal. El 11 de marzo del año 859, cuenta su biógrafo, fue decapitado. Lucrecia le seguía pocos días después. Los sagrados restos fueron sepultados en la iglesia de San Zoilo. En el año 883 fueron trasladados de Córdoba a Oviedo. Su urna se conserva todavía en la Cámara Santa de esta ciudad.




Oremoshttp://www.divvol.org/santoral/img/fructuoso01.jpg


Proclamamos, Señor, tu poder y humildemente te pedimos que, así como concediste a San Eulogio de Córdoba ser fiel imitador dela pasión de Cristo, así nos otorgues a nosotros que la fortaleza que manifestó en su martirio sea sostén de nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Calendario de fiestas marianas: Nuestra Señora de la Clemencia o la Misericordia de Absam, cerca de Innsbruck,  Austria (1797).

"With him I am well pleased"

DAILY GOSPEL: 09/01/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


The Baptism of the Lord - Feast

Book of Isaiah 42:1-4.6-7.
Here is my servant whom I uphold, my chosen one with whom I am pleased, Upon whom I have put my Spirit; he shall bring forth justice to the nations,
Not crying out, not shouting, not making his voice heard in the street.
A bruised reed he shall not break, and a smoldering wick he shall not quench,
Until he establishes justice on the earth; the coastlands will wait for his teaching.
I, the LORD, have called you for the victory of justice, I have grasped you by the hand; I formed you, and set you as a covenant of the people, a light for the nations,
To open the eyes of the blind, to bring out prisoners from confinement, and from the dungeon, those who live in darkness.

Psalms 29(28):1-2.3-4.9-10.
A psalm of David. Give to the LORD, you heavenly beings, give to the LORD glory and might;
Give to the LORD the glory due God's name. Bow down before the LORD'S holy splendor!
The voice of the LORD is over the waters; the God of glory thunders, the LORD, over the mighty waters.
The voice of the LORD is power; the voice of the LORD is splendor.
The voice of the LORD twists the oaks and strips the forests bare. All in his palace say, "Glory!"
The LORD sits enthroned above the flood! The LORD reigns as king forever!

Acts of the Apostles 10:34-38.
Peter proceeded to speak and said:
Rather, in every nation whoever fears him and acts uprightly is acceptable to him.
You know the word (that) he sent to the Israelites as he proclaimed peace through Jesus Christ, who is Lord of all,
what has happened all over Judea, beginning in Galilee after the baptism that John preached,
how God anointed Jesus of Nazareth with the holy Spirit and power. He went about doing good and healing all those oppressed by the devil, for God was with him.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 3:13-17.
Then Jesus came from Galilee to John at the Jordan to be baptized by him.
John tried to prevent him, saying, "I need to be baptized by you, and yet you are coming to me?"
Jesus said to him in reply, "Allow it now, for thus it is fitting for us to fulfill all righteousness." Then he allowed him.
After Jesus was baptized, he came up from the water and behold, the heavens were opened (for him), and he saw the Spirit of God descending like a dove (and) coming upon him.
And a voice came from the heavens, saying, "This is my beloved Son, with whom I am well pleased."
Mt 3,13-17
Commentary of the day 
A sermon attributed to Saint Hippolytus of Rome (?-c.235), priest and martyr
4th century homily for the Epiphany, the Holy Theophany ; PG 10, 852
"With him I am well pleased"
Christ, the creator of all things, descended like the rain, made himself known as a spring, poured himself out like a river (Hos 6,3; Jn 4,14; 7,38) and yet see him being baptized in the Jordan... That unquenchable Spring, which causes life to spring up for all mankind and has no end, was concealed beneath mere transient waters. He who is everywhere present, who is nowhere absent, he whom the angels cannot grasp and who is invisible to mortals, came by his own will to be baptized...

«And behold the heavens opened and a voice said: 'This is my beloved Son in whom I am well pleased'.» The Beloved one brings forth love and the immaterial light brings forth «inaccessible light» (1Tm 6,16). «This is my beloved Son»... As in Noah's ark a dove revealed God's love for the human race, so now it was in the form of a dove, as though with an olive branch in its beak, that the Spirit descended and rested on him to whom the Father would bear witness. He did so to make sure that the Father's voice would be recognized...: «The Lord's voice resounded over the waters. The God of glory thunders, the Lord thunders across many waters» (Ps 29[28],3). And what does he say? «This is my beloved Son in whom I am well pleased.»... This is he who is called 'son of Joseph' and he is my only Son according to his divine being. «This is my beloved Son»: he is hungry but he feeds great crowds, he is weary but he comforts the weary. He has nowhere to lay his head but he bears all things in his hand; he suffers but he heals suffering. He is struck yet he grants liberty to the world; his side is wounded yet he restores Adam's side.


Sunday, 09 January 2011

Sts. Julian and Basilissa, Martyrs († c. 313)


Sts. JULIAN and BASILISSA
Martyrs
(† c. 313)
        St. Julian and St. Basilissa, though married, lived, by mutual consent, in perpetual chastity; they sanctified themselves by the most perfect exercises of an ascetic life, and employed their revenues in relieving the poor and the sick. For this purpose they converted their house into a kind of hospital, in which they sometimes entertained a thousand poor people. Basilissa attended those of her sex, in separate lodgings from the men; these were taken care of by Julian, who from his charity is named the Hospitalarian. Egypt, where they lived, had then begun to abound with examples of persons who, either in the cities or in the deserts, devoted themselves to the most perfect exercises of charity, penance, and mortification.
        Basilissa, after having stood seven persecutions, died in peace; Julian survived her many years and received the crown of a glorious martyrdom, together with Celsus, a youth, Antony, a priest, Anastasius, and Marcianilla, the mother of Celsus.
        Many churches and hospitals in the East, and especially in the West, bear the name of one or other of these martyrs. Four churches at Rome, and three out of five at Paris, which bear the name of St. Julian, were originally dedicated under the name of St. Julian, the Hospitalarian and martyr.
        In the time of St. Gregory the Great, the skull of St. Julian was brought out of the East into France, and given to Queen Brunehault; she gave it to the nunnery which she founded at Étampes; part of it is at present in the monastery of Morigny, near Étampes, and part in the church of the regular canonesses of St. Basilissa at Paris.

viernes, 7 de enero de 2011

«Es preciso que él crezca y yo mengüe»

EVANGELIO DEL DÍA: 08/01/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Sábado de la II Semana de Navidad


Epístola I de San Juan 4,7-10.
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Salmo 72,2.3-4.7-8.
Para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.
Que las montañas traigan al pueblo la paz, y las colinas, la justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres y aplaste al opresor.
Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Evangelio según San Marcos 6,34-44.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse,
y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
Los que comieron eran cinco mil hombres. 
Mc 6,34-44
Leer el comentario del Evangelio por 
Juan Scot Erigene (?-hacia 870), benedictino irlandés
Homilía sobre el prólogo del evangelio de Juan, c. 16
«Es preciso que él crezca y yo mengüe»
     «Juan no era la Luz, sino enviado por Dios para dar testimonio de la Luz» (Jn 1,8). El precursor de la Luz no era la Luz. ¿Por qué, entonces, se le llama corrientemente «lámpara que arde» (Jn 5,35) y «estrella de la mañana»? Era una lámpara que arde e ilumina pero el fuego que le hacía arder no era suyo, la luz con la cual iluminaba no era suya. Era la estrella de la mañana pero no sacaba de sí mismo su luz propia: la gracia de aquel de quien era el precursor ardía y resplandecía en él. No era la luz, pero participaba de la luz; lo que brillaba en él y a través de él no era suyo...

     En efecto, ninguna criatura dotada de razón o de inteligencia, no es la misma luz en su propia sustancia; participa de la Luz única y verdadera, la Luz substancial que nuestra inteligencia ve brillar en todo y por todas partes.


sábado 08 Enero 2011

San Severino (Severyn)



Murió el 9 de enero del año 482, pronunciado la última frase del último salmo de la S. Biblia (el 150): "Todo ser que tiene vida, alabe al Señor".
Había nacido probablemente en Roma el año 410. Es patrono de Viena (Austria) y de Baviera (Alemania). Su biografía la escribió su discípulo Eugipio.
A nadie decía que era de Roma (la capital del mundo en ese entonces) ni que provenía de una familia noble y rica, pero su perfecto modo de hablar el latín y sus exquisitos modales y su trato finísmo lo decían.
San Severino tenía el don de profecía (anunciar el futuro) y el don de consejo, dos preciosos dones que el Espíritu Santo regala a quienes le rezan con mucha fe.
Se fue a misionar en las orillas del río Danubio en Austria y anunció a las gentes de la ciudad de Astura que si no dejaban sus vicios y no se dedicaban a rezar más y a hacer sacrificios, iban a sufrir un gran castigo. Nadie le hizo caso, y entonces él, declarando que no se hacía responsable de la mala voluntad de esas cabezas tan duras, se fue a la ciudad de Cumana. Pocos días después llegaron los terribles "Hunos", bárbaros de Hungría, y destruyeron totalmente la ciudad de Astura, y mataron a casi todos sus habitantes.
En Cumana, el santo anunció que esa ciudad también iba a recibir castigos si la gente no se convertía. Al principio nadie le hacía caso, pero luego llegó un prófugo que había logrado huir de Astura y les dijo: "Nada de lo terrible que nos sucedió en mi ciudad habría sucedido si le hubiéramos hecho caso a los consejos de este santo. El quiso liberarnos, pero nosotros no quisimos dejarnos ayudar". Entonces las gentes se fueron a los templos a orar y se cerraron las cantinas, y empezaron a portarse mejor y a hacer pequeños sacrificios, y cuando ya los bárbaros estaban llegando, un tremendo terremoto los hizo salir huyendo. Y no entraron a destruir la ciudad.
En Faviana, una ciudad que quedaba junto al Danubio, había mucha carestía porque la nieve no dejaba llegar barcos con comestibles. San Severino amenazó con castigos del cielo a los que habían guardado alimentos en gran cantidad, si no los repartían. Ellos le hicieron caso y los repartieron. Entonces el santo, acompañado de mucho pueblo, se puso a orar y el hielo del río Danubio se derritió y llegaron barcos con provisiones.
Su discípulo preferido, Bonoso, sufría mucho de un mal de ojos. San Severino curaba milagrosamente a muchos enfermos, pero a su discípulo no lo quiso curar, porque le decía: "Enfermo puedes llegar a ser santo. Pero si estás muy sano te vas a perder." Y por 40 años sufrió Bonoso su enfermedad, pero llegó a buen grado de santidad.
El santo iba repitiendo por todas partes aquella frase de la S. Biblia: "Para los que hacen el bien, habrá gloria, honor y paz. Pero para los que hacen el mal, la tristeza y castigos vendrán" (Romanos 2). Y anunciaba que no es cierto lo que se imaginan muchos pecadores: "He pecado y nada malo me ha pasado". Pues todo pecado trae castigos del cielo. Y esto detenía a muchos y les impedía seguir por el camino del vicio y del mal.
San Severino era muy inclinado por temperamento a vivir retirado rezando y por eso durante 30 años fue fundando monasterios, pero las inspiraciones del cielo le mandaban irse a las multitudes a predicar penitencia y conversión. Buscando pecadores para convertir recorría aquellas inmensas llanuras de Austria y Alemania, siempre descalzo, aunque estuviera andando sobre las más heladas nieves, sin comer nada jamás antes de que se ocultara el sol cada día; reuniendo multitudes para predicarles la penitencia y la necesidad de ayudar al pobre y sanando enfermos, despertando en sus oyentes una gran confianza en Dios y un serio temor a ofenderle; vistiendo siempre una túnica desgastada y vieja, pero venerado y respetado por cristianos y bárbaros, y por pobres y ricos, pues todos lo consideraban un verdadero santo.
Se encontró con Odoacro, un pequeño reyezuelo, y le dijo proféticamente: "Hoy te vistes simplemente con una piel sobre el hombro. Pronto repartirás entre los tuyos los lujos de la capital del mundo". Y así sucedió. Odoacro con sus Hérulos conquistó Roma, y por cariño a San Severino respetó el cristianismo y lo apoyó.
Cuando Odoacro desde Roma le mandó ofrecer toda clase de regalos y de honores, el santo lo único que le pidió fue que respetara la religión y que a un pobre hombre que habían desterrado injustamente, le concediera la gracia de poder volver a su patria y a su familia. Así se hizo.
Giboldo, rey de los bárbaros alamanos, pensaba destruir la ciudad de Batavia, San Severino le rogó por la ciudad y el rey bárbaro le perdonó por el extraordinario aprecio que le tenía a la santidad de este hombre.
En otra ciudad predicó la necesidad de hacer penitencia. La gente dijo que en vez de enseñarles a hacer penitencia les ayudara a comerciar con otras ciudades. El les respondió: "¿Para qué comerciar, si esta ciudad se va a convertir en un desierto a causa de la maldad de sus habitantes?". Y se alejó de la ciudad. Poco después llegaron los bárbaros y destruyeron la ciudad y mataron a mucha gente.
En Tulnman llegó una terrible plaga que destruía todos los cultivos. La gente acudió a San Severino, el cual les dijo: "El remedio es rezar, dar limosnas a los pobres y hacer penitencia". Toda la gente se fue al templo a rezar con él. Menos un hacendado que se quedó en su campo por pereza de ir a rezar. A los tres días la plaga se había ido de todas las demás fincas, menos de la inca del haciendo perezoso, el cual vio devorada por plagas toda su cosecha de ese año.
En Kuntzing, ciudad a las orillas del Danubio, este río hacía grandes destrozos en sus inundaciones, y le hacía mucho daño al templo católico que estaba construido a la orilla de las aguas. San Severino llegó, colocó una gran cruz en la puerta de la Iglesia y dijo al Danubio: "No te dejará mi Señor Jesucristo que pases del sitio donde está su santa cruz". El río obedeció siempre y ya nunca pasaron sus crecientes del lugar donde estaba la cruz puesta por el santo.
El 6 de enero del año 482, fiesta de la Epifanía, sintió que se iba a morir, llamó entonces a las autoridades civiles de la ciudad y les dijo: "Si quieren tener la bendición de Dios respeten mucho los derechos de los demás. Ayuden a los necesitados y esmérense por ayudar todo lo más posible a los monasterios y a los templos". Y entonando el salmo 150 se murió, el 8 de enero.
A los seis años fueron a sacar sus restos y lo encontraron incorrupto, como si estuviera recién enterrado. Al levantarle los párpados vieron que sus bellos ojos azules brillaban como si apenas estuviera dormido.
Sus restos han sido venerados por muchos siglos, en Nápoles.
En Austria todavía se conserva en uno de los conventos fundados por él, la celda donde el santo pasaba horas y horas rezando por la conversión de los pecadores y la paz del mundo.






Oremos

Señor Jesús: que no nos suceda nunca ser castigados por la justicia Divina como aquellos pueblos que no quisieron escuchar la invitación de San Severino a convertirse.  Que escuchemos siempre a los profetas que nos llaman a lahttp://www.oremosjuntos.com/Santoral/San_Severino__obispo_de_Semtempeda.jpgconversión, y que dejando nuestra mala vida pasada, salvemos nuestra alma. Amén.


Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a San Severino para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Je
sucristo, tu Hijo.


Calendario de fiestas marianas: Nuestra Señora del Pronto Socorro, Nueva Orleans, Luisiana (1809).

"He must increase; I must decrease"

DAILY GOSPEL: 08/01/2011


Saturday after Epiphany


First Letter of John 5:14-21.
Beloved: We have this confidence in him that if we ask anything according to his will, he hears us.
And if we know that he hears us in regard to whatever we ask, we know that what we have asked him for is ours.
If anyone sees his brother sinning, if the sin is not deadly, he should pray to God and he will give him life. This is only for those whose sin is not deadly. There is such a thing as deadly sin, about which I do not say that you should pray.
All wrongdoing is sin, but there is sin that is not deadly.
We know that no one begotten by God sins; but the one begotten by God he protects, and the evil one cannot touch him.
We know that we belong to God, and the whole world is under the power of the evil one.
We also know that the Son of God has come and has given us discernment to know the one who is true. And we are in the one who is true, in his Son Jesus Christ. He is the true God and eternal life.
Children, be on your guard against idols.

Psalms 149(148):1-2.3-4.5-6.9.
Hallelujah! Sing to the LORD a new song, a hymn in the assembly of the faithful.
Let Israel be glad in their maker, the people of Zion rejoice in their king.
Let them praise his name in festive dance, make music with tambourine and lyre.
For the LORD takes delight in his people, honors the poor with victory.
Let the faithful rejoice in their glory, cry out for joy at their banquet,
With the praise of God in their mouths, and a two-edged sword in their hands,
To execute the judgments decreed for them-- such is the glory of all God's faithful. Hallelujah!

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 3:22-30.
Jesus and his disciples went into the region of Judea, where he spent some time with them baptizing.
John was also baptizing in Aenon near Salim, because there was an abundance of water there, and people came to be baptized,
for John had not yet been imprisoned.
Now a dispute arose between the disciples of John and a Jew about ceremonial washings.
So they came to John and said to him, "Rabbi, the one who was with you across the Jordan, to whom you testified, here he is baptizing and everyone is coming to him."
John answered and said, "No one can receive anything except what has been given him from heaven.
You yourselves can testify that I said (that) I am not the Messiah, but that I was sent before him.
The one who has the bride is the bridegroom; the best man, who stands and listens for him, rejoices greatly at the bridegroom's voice. So this joy of mine has been made complete.
He must increase; I must decrease." 
Jn 3,22-30
Commentary of the day 
Duns Scotus Erigena (?-c.870), Irish Benedictine
Homily on the prologue to John's Gospel, ch. 16 (cf. SC 151, p. 281 rev.)
"He must increase; I must decrease"
«John was not the light but came to testify to the light» (Jn 1,8). The forerunner of the Light was not the Light. So why is he popularly known as a «burning lamp» (Jn 5,35) and «morning star»? He was indeed a burning and shining lamp, but the flame he burned with, the light with which he shone, was not his own. He was the morning star, but he did not draw his own light from himself: the grace of him of whom he was the forerunner burned and shone within him. He was not the light but he participated in the light and what shone in him and through him did not come from him...

No creature, in fact, whether endowed with reason or intellect, is light of its own accord in its own substance. It shares in the one, true Light, the substantial Light that is everywhere and in everything that our minds see shining.

                    

Saturday, 08 January 2011

St. Severin, Abbot (410-482)



 St. Severin
Abbot
(410-482)
         Among the inhabitants of Noricum (now Austria), the abbot St. Severin who propagated the Gospel in that country, and is called its apostle. 
        By divine power his body was carried to Lucullano, near Naples, and thence transferred to the monastery of St. Severin.

«Jesús extendió la mano y lo tocó»

EVANGELIO DEL DÍA: 07/01/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Viernes de la II Semana de Navidad


Epístola I de San Juan 3,22-24.4,1-6.
Y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.
En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios.
Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.
Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.
Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha.
Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.

Salmo 2,7-8.10-11.
Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra.
Por eso, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor;

Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. 

Mt 4,12-17#Mt 4,23-25
Leer el comentario del Evangelio por 
San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia
Vida de San Francisco, Leyenda mayor, c. 1
«Jesús extendió la mano y lo tocó»
     Un día que Francisco estaba en la soledad orando y, llevado por su fervor estaba totalmente absorto en Dios, se le apareció Cristo en la cruz. Ante esta visión «su alma se le salió de sí» (Ct 5,6) y el recuerdo de la Pasión de Cristo le penetró tan profundamente que a partir de aquel momento difícilmente podía retener el llanto y dejar de suspirar cuando pensaba en el Crucificado; él mismo lo confesó un día poco antes de su muerte. Y es así cómo comprendió que era dirigida a él la palabra del Evangelio: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24).

     Desde aquel momento se entregó al espíritu de pobreza, al gusto por la humildad y a los impulsos de una profunda piedad. Así como antiguamente no tan sólo la compañía sino el mero hecho de ver a un leproso, aunque fuera de lejos, le horrorizaba, ahora y desde aquel momento, con un perfecto olvido de sí, se entregaba a darles todos lo servicios posibles, siempre humilde y muy humano, por Cristo crucificado que, según la palabra del profeta, fue considerado y «despreciado como a un leproso» (Is 53,3).   



viernes 07 Enero 2011

San Raimundo de Peñafort



Vivió entre sabios y santos. Tuvo la dicha de estar rodeado de hombres tan santos y sabios como San Alberto Magno, que fue su profesor, y San Pedro Nolasco el que dirigió su conciencia... En su tiempo vivían hombres que marcarán época como San Francisco de Asís, Domingo de Guzmán, Tomás de Aquino, Antonio de Padua...

Nació por el 1180, muy cerquita de Villafranca del Panadés -Cataluña-, y hechos los estudios en su pueblo, marchó a Barcelona para graduarse en leyes. A la vez que aprendía, enseñaba la moral y las virtudes a los demás y así, casi sin darse cuenta, formó escuela que después sería famosa en toda la ciudad Condal.

Marchó a Bolonia para ampliar estudios y se dedicó de lleno al estudio de las leyes en las que será un gran maestro. Ya había echado raíces en esta hermosa ciudad italiana cuando apareció su Obispo de Barcelona, D. Berenguer de Palou, para decirle: "Os necesito en Barcelona. Por favor, venid a ayudarme en la dirección de la diócesis y en la corrección de sus defectos. Quiero y necesito vuestra ayuda". Viendo que era la voluntad del Señor volvió a su tierra y pronto su fama se extendió como en Bolonia.

Todos acudían a él con sus dificultades y a todas partes llegaba su acción iluminadora y caritativa. Pero él se veía un tanto vacío y buscaba más tiempo para entregarse a la oración y a su trato íntimo con el Señor. Por ello cierto día apareció ante el P. Prior de los Dominicanos y le dijo "Padre, he visto en Bolonia el maravilloso ejemplo que me ha dado vuestro fundador el P. Domingo. Quiero seguir su vida. Admitidme y vestidme el hábito de vuestra Orden"... Era el Viernes Santo de 1222 cuando vestía el hábito dominicano.

Un día le llegó un joven con acento provenzal y le abrió su alma. Le vino a decir: "Padre mío, ya hace días que vengo siguiendo sus clases y tratando de imitar su vida pero necesito algo más. Vendí cuanto tenía y abandoné mi patria para entregarme a Dios, y desde Francia llegué hasta aquí buscando a los pobres y necesitados... pero aún quiero algo más. Quiero descubrir la voluntad del Señor respecto a mí. Necesito que Vd. me ayude a descubrirla...". Era el joven Pedro Nolasco quien venía de tan lejos. De aquel maravilloso encuentro saldría una gran amistad y una obra común: La fundación de la Orden de la Merced...

A sus 47 años dice un día al P. Provincial que se llamaba Sugerio: "Padre, écheme, por favor una buena penitencia por mis muchos pecados, sobre todo por los que cometí en Bolonia por mi soberbia". Y el P. Provincial le impuso el escribir una SUMA sobre Teología moral que aún hoy es una maravilla de precisión y seguridad y que tantos juristas durante siglos se aprovecharon de ella.

El Señor quería favorecer en aquellos momentos el gran apostolado de la redención de cautivos que tanto abundaban, inspiró a tres grandes hombres lo misma idea: Fundar la Orden de la Merced. Para ello se manifestó al rey Jaime I, a Pedro Nolasco y a nuestro Raimundo de Peñafort. A cada uno le manifestó lo que de ellos esperaba. Cada uno tuvo una gran misión en el nacimiento y desarrollo de esta Orden...

Raimundo, a pesar de huir de puestos honoríficos, fue encargado por los reyes y Papas de grandes misiones y embajadas y en todas salió airoso y con gran fruto. Huyó desde Palma hacia Barcelona, porque el rey no quería oír sus consejos, sobre su propio manto haciendo de barquichuela... Fue elegido Superior General de su Orden en la que tanto y tan bien trabajó... Recorrió varias naciones y países para predicar, con ardiente caridad, la fe en Jesucristo a judíos y moros... Fue el consejero de miles de personas y gran director de conciencias... Ya centenario murió el 6 de enero de 1275 y se le hicieron funerales como de persona regia. Otros Santos de hoy: Luciano, FéIix, Clero, Julián, Jenaro, Teodoro, Crispín.




Oremos


Señor Dios nuestro, tú que hiciste admirable a San Raimundo de Peñafort prebístero, por su gran misericordia para con los pecadores y los cautivos, concédenos, por su intercesión, que, libres de la esclavitud del pecado podamos servirte, con libertad filial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


jueves, 6 de enero de 2011

Jesus stretched out his hand and touched him"

DAILY GOSPEL: 07/01/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Friday after Epiphany


First Letter of John 5:5-13.
Who (indeed) is the victor over the world but the one who believes that Jesus is the Son of God?
This is the one who came through water and blood, Jesus Christ, not by water alone, but by water and blood. The Spirit is the one that testifies, and the Spirit is truth.
So there are three that testify,
the Spirit, the water, and the blood, and the three are of one accord.
If we accept human testimony, the testimony of God is surely greater. Now the testimony of God is this, that he has testified on behalf of his Son.
Whoever believes in the Son of God has this testimony within himself. Whoever does not believe God has made him a liar by not believing the testimony God has given about his Son.
And this is the testimony: God gave us eternal life, and this life is in his Son.
Whoever possesses the Son has life; whoever does not possess the Son of God does not have life.
I write these things to you so that you may know that you have eternal life, you who believe in the name of the Son of God.

Psalms 147:12-13.14-15.19-20.
Glorify the LORD, Jerusalem; Zion, offer praise to your God,
Who has strengthened the bars of your gates, blessed your children within you,
Brought peace to your borders, and filled you with finest wheat.
The LORD sends a command to earth; his word runs swiftly!
The LORD also proclaims his word to Jacob, decrees and laws to Israel.
God has not done this for other nations; of such laws they know nothing. Hallelujah!

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 5:12-16.
Now there was a man full of leprosy in one of the towns where he was; and when he saw Jesus, he fell prostrate, pleaded with him, and said, "Lord, if you wish, you can make me clean."
Jesus stretched out his hand, touched him, and said, "I do will it. Be made clean." And the leprosy left him immediately.
Then he ordered him not to tell anyone, but "Go, show yourself to the priest and offer for your cleansing what Moses prescribed; that will be proof for them."
The report about him spread all the more, and great crowds assembled to listen to him and to be cured of their ailments,
but he would withdraw to deserted places to pray. 
Lc 5,12-16
Commentary of the day 
Saint Bonaventure (1221-1274), Franciscan, Doctor of the Church
Life of Saint Francis, Legenda major, ch. 1 (©Classics of Western spirituality)
"Jesus stretched out his hand and touched him"
One day while Francis was praying in a secluded spot, he became totally absorbed in God through his extreme fervor, Jesus Christ appeared to him fastened to the cross. Francis's «soul melted» (Sg 5:6) at the sight, and the memory of Christ's passion was so impressed on the innermost recesses of his heart that from that hour, whenever Christ's crucifixion came to his mind, he could scarcely contain his tears and sighs, as he later revealed to his companions when he was approaching the end of his life. Through this the man of God understood as addressed to himself the Gospel text: «If you wish to come after me, deny yourself and take up your cross and follow me» (Mt 16:24).

From that time on he clothed himself with a spirit of poverty, a sense of humility and a feeling of intimate devotion. Formerly he used to be horrified not only by close dealing with lepers but by their very sight, even from a distance; but now he rendered humble service to the lepers with human concern and devoted kindness in order that he might completely despise himself, because of Christ crucified, who according to the text of the prophet was despised «as a leper» (Is 53:3).


Friday, 07 January 2011

St. Lucian, Priest and Martyr († 312)



SAINT LUCIAN
Priest and Martyr
(† 312)
        St. Lucian was born at Samosata in Syria. Having lost his parents in his youth, he distributed all his worldly goods, of which he inherited an abundant share, to the poor, and withdrew to Edessa, to live near a holy man named Macarius, who imbued his mind with a knowledge of the Holy Scriptures, and led him to the practice of the Christian virtues.
        Having become a priest, his time was divided between the external duties of his holy state, the performance of works of charity, and the study of sacred literature. He revised the books of the Old and New Testaments, expunging the errors which had found their way into the text either through the negligence of copyists or the malice of heretics, thus preparing the way for St. Jerome, who shortly after was to give to the world the Latin translation known as "The Vulgate."
        Having been denounced as a Christian, Lucian was thrown into prison and condemned to the torture, which was protracted for twelve whole days. Some Christian visited him in prison, on the feast of the Epiphany, and brought bread and wine to him; while bound and chained down on his back, he consecrated the divine mysteries upon his own breast, and communicated the faithful who were present.
        He finished his glorious career in prison, and died with the words, "I am a Christian," on his lips.

«The Spirit of the Lord is upon me»

DAILY GOSPEL: 06/01/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Thursday after Epiphany


First Letter of John 4:19-21.5:1-4.
We love because he first loved us.
If anyone says, "I love God," but hates his brother, he is a liar; for whoever does not love a brother whom he has seen cannot love God whom he has not seen.
This is the commandment we have from him: whoever loves God must also love his brother.
Everyone who believes that Jesus is the Christ is begotten by God, and everyone who loves the father loves (also) the one begotten by him.
In this way we know that we love the children of God when we love God and obey his commandments.
For the love of God is this, that we keep his commandments. And his commandments are not burdensome,
for whoever is begotten by God conquers the world. And the victory that conquers the world is our faith.

Psalms 72:2.14-15.17.
O God, give your judgment to the king; your justice to the son of kings; That he may govern your people with justice, your oppressed with right judgment,
From extortion and violence he frees them, for precious is their blood in his sight.
Long may he live, receiving gold from Arabia, prayed for without cease, blessed day by day.
May his name be blessed forever; as long as the sun, may his name endure. May the tribes of the earth give blessings with his name; may all the nations regard him as favored.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 4:14-22.
Jesus returned to Galilee in the power of the Spirit, and news of him spread throughout the whole region.
He taught in their synagogues and was praised by all.
He came to Nazareth, where he had grown up, and went according to his custom into the synagogue on the sabbath day. He stood up to read
and was handed a scroll of the prophet Isaiah. He unrolled the scroll and found the passage where it was written:
The Spirit of the Lord is upon me, because he has anointed me to bring glad tidings to the poor. He has sent me to proclaim liberty to captives and recovery of sight to the blind, to let the oppressed go free,
and to proclaim a year acceptable to the Lord."
Rolling up the scroll, he handed it back to the attendant and sat down, and the eyes of all in the synagogue looked intently at him.
He said to them, "Today this scripture passage is fulfilled in your hearing."
And all spoke highly of him and were amazed at the gracious words that came from his mouth. They also asked, "Isn't this the son of Joseph?" 
 Lc 4,14-22
Commentary of the day 
Saint Irenaeus of Lyons (c.130-c.208), Bishop, theologian and martyr
Against the heresies, III, 17
«The Spirit of the Lord is upon me»
«The Spirit of the lord God is upon me, because the lord has anointed me» (Is 61,1). It was of the Spirit that the Lord was speaking when he said: «For it is not you who speak but the Spirit of your Father speaking through you» (Mt 10,20). And in the same way, when he gave his disciples power to bring people to be born again in God, he said to them: «Go, make disciples of all nations, baptizing them in the name of the Father, and of the Son and of the Holy Spirit» (Mt 28,19). For he had indeed promised through the prophets to pour out his Spirit in the last days on his servants and handmaids that they, too, might prophesy (cf. Jl 3,1-2).

For this reason the Spirit came down upon the Son of God become Son of Man: by this means he became used to living among humankind, resting on men and women, dwelling within the work of God's hands. In them he accomplished the Father's will and renewed them by enabling them to pass from their former mode of life to new life in Christ.


Thursday, 06 January 2011

St. Andre Bessette, C.S.C. (1845-1937)



Saint Brother André Bessette
C.SC.
(1845-1937)
        Brother André was born Alfred Bessette on August 9, 1845, in Quebec, Canada. By the age of twelve, André and his siblings were left orphans-their mother died of tuberculosis, and their father had died three years earlier in a lumbering accident. Though he was barely able to read or write, André was forced to leave school and learn a trade. For thirteen years he labored in various industries despite his own frail health.
        In 1870, he entered the Congregation of Holy Cross and was assigned as the doorkeeper of the community's high school in Montreal. There he welcomed the sick and suffering of the city and encouraged them to pray to Saint Joseph, to whom the Holy Cross Brothers were dedicated by their founder, The Venerable Basil Moreau, C.S.C. Brother André's visitors often found that they had been healed of their illnesses and received other spiritual favors. Brother André became known as the "Miracle Man" of Montreal, but he always gave the credit to Saint Joseph.
        So many people came to call on Brother André that he built a small chapel to Saint Joseph across the street from the school. Through André's determination and prayer, and the generosity of his many friends, the great Oratory of Saint Joseph began to rise on Mount Royal. Today millions of visitors still come to the Oratory to pray to Saint Joseph and to Blessed Brother André, and to seek physical and spiritual healing.
        Brother André died on January 6, 1937 at the age of 92. This simple man of prayer was so beloved, that more than a million people attended his funeral in a blinding snowstorm. His body lies in the beautiful basilica he built in honor of St. Joseph.
        He was beatified by Pope John Paul II on May 23, 1982. In his homily that day, The Holy Father said this of Brother André:
"A daily crowd of the sick, the afflicted, the poor of all kinds-those who were handicapped or wounded by life-came to him. They found in his presence a welcome ear, comfort and faith in God. Do not the poor of today have as much need of such love, of such hope, of such education in prayer?"
        He was canonized by Pope Benedict XVI on October 17, 2010.


Evangelio del dia 06/01/2011 La Epifanía

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martes, 4 de enero de 2011

“Cuando estabas bajo la higuera, te vi”

EVANGELIO DEL DÍA: 05/01/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Miércoles de la II Semana de Navidad


Epístola I de San Juan 3,11-21.
La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros.
No hagamos como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas.
No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece.
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte.
El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna.
En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.
Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad.
En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios
aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza,

Salmo 100,2.3.4.5.
Sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre.
¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones.

Evangelio según San Juan 1,43-51.
Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme".
Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre". 
Jn 1,43-51
Leer el comentario del Evangelio por 
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia
Sermón sobre san Juan, nº 7
“Cuando estabas bajo la higuera, te vi”
     Natanael estaba sentado debajo de una higuera, como si estuviera en la sombra de la muerte. Y es allí donde el Señor le vio, aquél del que se dijo: “Habitaban tierras de sombra, y una luz les brilló” (Is 9,2). ¿Qué le dijo, pues, a Natanael? Me preguntas ¿cómo te he conocido? En este momento tú me hablas porque has sido llamado por Felipe. Pero antes que su apóstol le llamara, ya Jesús había visto que formaba parte de su Iglesia. Tú, Iglesia cristiana, verdadero hijo de Israel…, también tú conoces ahora a Jesucristo por los apóstoles, tal como Natanael conoció a Jesucristo por Felipe. Pero su misericordia te descubrió ya antes que pudieras conocerle, cuando estabas tendida, desecha bajo el peso de tus pecados.

     ¿Acaso, en efecto, somos nosotros los que hemos buscado, los primeros, a Jesucristo? ¿No es acaso él, por el contrario, quien ha sido el primero en buscarnos? ¿Somos nosotros, pobres enfermos, los que hemos venido por delante del médico? ¿No es, acaso, el médico quien ha venido a encontrar a los enfermos? ¿No es la oveja la que se perdió, antes que el pastor, dejando las noventa y nueve restantes, se pusiera a buscarla, la encontró y la trajo, lleno de gozo, sobre sus espaldas? (Lc 15,4). La moneda de plata ¿no se perdió antes de que la mujer encendiera una lámpara y la buscara por toda la casa hasta que la encontró? (Lc 15,8)… Nuestro pastor encontró a su oveja, pero es que él comenzó buscándola; igual que la mujer encontró su moneda de plata, pero sólo después de haberla buscado. Nosotros hemos sido buscados, y es sólo después de haber sido encontrados  que podemos hablar; lejos, pues, de nosotros cualquier sentimiento de orgullo. Estábamos perdidos sin remedio si Dios no nos hubiera buscado para encontrarnos.


miércoles 05 Enero 2011

San Simeón



San Simón
Nace cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia, cerca de Tarso, donde nació San Pablo. De pequeño se dedicaba a pastorear ovejas por los campos, pero en su corazón y en su mente su deseo de ser santo y ver al Padre en el cielo comenzó a crecer y cobrar mayor fuerza. A los 15 años entró a un monasterio, donde se dedicó a rezar intensamente y hacer extremas penitencias para la conversión de su alma, alejar las tentaciones y la conversión de las almas pecadoras.

Ante la extremidad de sus penitencias, el Abad le ordenó irse del monasterio por temor a que otros monjes también siguiera su ejemplo. El santo fue a vivir a una caverna donde permaneció hasta el final de sus días. En dicho lugar, fue protagonistas de las más extremas y duras penitencias para lograr la pureza de su alma. Miles de feligreses acudían a visitar al santo, quien predicaba elocuentemente muchos sermones y homilías; también acudían funcionarios reales y hasta el propio emperador para pedirles consejos muy sabios para lograr la convivencia pacífica y armoniosa en su reino.

No comía sino una vez por semana, y la mayor parte del día y la noche la pasaba rezando. Murió el 5 de enero del año 459. Estaba arrodillado rezando, con la cabeza inclinada, y así se quedó muerto, como si estuviera dormido. En su sepulcro se obraron muchos milagros y junto al sitio donde estaba su columna se construyó un gran monasterio para monjes que deseaban hacer penitencia.


San Simeón
El extremo oriental del Mediterráneo está sembrado de anacoretas en el siglo V y VI. El más conocido y popular de todos ellos es Simeón, llamado más tarde el Estilita. Nació en Sisán a finales del siglo IV, entre los límites de Cilicia y Siria. Tiene cuando es niño el común oficio de pastor. Es cristiano y su saber contiene lo poco que pudieron enseñarle sus padres. Una nevada le impide salir con el ganado y es la ocasión que Dios le propone; va a una iglesia ese día y el sacerdote -un anciano- está predicando las Bienaventuranzas que él no llega a comprender muy bien; pero pregunta para conocer su camino. Tiene unos catorce años.

Comienza una peregrinación por su vida a la búsqueda cada vez de austeridad más intensa, de penitencia, oración y dedicación a Dios.
En Tedela, hay una colonia de monjes. Allí entra. Le despiden pronto por demasiado penitente al descubrir la cuerda áspera que lleva enterrada en carne cuando intentan limpiar la sangre que mana de la herida. Podría ser un obstáculo para los jóvenes monjes al ver lo desmesurado de su penitencia.

Ahora un monte cercano y una cisterna seca son por cinco días el lugar de ayuno y penitencia.
Otro monte cercano al pueblo de Telaniso le brinda ocasión de penitencia en absoluta soledad y sin reservas en el año 412. Ha decidido otra santa locura: pasar la Cuaresma solo a pan y agua y tapiando su puerta con la aprobación de Baso, el sacerdote que dirige también a otros anacoretas.

Más penitencia cerca de Tedela con la búsqueda tan querida de soledad para la contemplación. Construye un muro, como una cerca que le facilite su clausura. Allí se ata un pie con cadena a una gran roca. Le visita alguna gente que conoce su santa existencia y va a verle Melecio, obispo de Antioquía, que le dice bastarle la inteligencia y que no debe atarse como las irracionales bestias.

Obispos y emperadores piden su consejo y las resoluciones del concilio de Calcedonia se adoptan con su aportación. Incluso la herejía arriana fue combatida desde la columna.
Las piedras que sirvieron de base a la columna y los muros semiderruidos del monasterio que se edificó después de su muerte se conservan aún en el lugar solitario que los beduinos llaman hoy Kal’at Simân (castillo de Simeón).

Terminados los mártires ha comenzado una nueva época de testimonio. Los nuevos testigos son ahora los anacoretas. Una forma incomprensible para nuestro tiempo; falta el sincronismo necesario para entenderlo. Pero el conocimiento de Cristo, los millares de gentes convertidas, los pecadores arrepentidos, los animados a ser fieles, los consolados por la penitencia, los motivados a la oración y a la austeridad es muy importante para despreciar o juzgar como improcedente esta forma de seguir a Cristo y de testimoniarle ante el mundo por el camino de la penitencia pública e integral.




Oremos


Concédenos, Señor todopoderoso, que el ejemplo de San Simeón nos estimule a una vida más perfecta y que cuantos celebran su fiesta sepamos también imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



Calendario de fiestas marianas: La mayoría de estas fiestas solo se celebran a nivel regional, y también las que se celebran a nivel eclesiástico.

Nuestra Señora de la Abundancia o la Prosperidad, Cursi, Italia(1641).