EVANGELIO DEL DÍA

jueves, 25 de marzo de 2010

"I have shown you many good works from my Father. For which of these are you trying to stone me?"

DAILY GOSPEL: 26/03/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Friday of the Fifth week of Lent

Book of Jeremiah 20:10-13.
I hear the whisperings of many: "Terror on every side! Denounce! let us denounce him!" All those who were my friends are on the watch for any misstep of mine. "Perhaps he will be trapped; then we can prevail, and take our vengeance on him."
But the LORD is with me, like a mighty champion: my persecutors will stumble, they will not triumph. In their failure they will be put to utter shame, to lasting, unforgettable confusion.
O LORD of hosts, you who test the just, who probe mind and heart, Let me witness the vengeance you take on them, for to you I have entrusted my cause.
Sing to the LORD, praise the LORD, For he has rescued the life of the poor from the power of the wicked!

Psalms 18(17):2-7.
He said: I love you, LORD, my strength,
LORD, my rock, my fortress, my deliverer, My God, my rock of refuge, my shield, my saving horn, my stronghold!
Praised be the LORD, I exclaim! I have been delivered from my enemies.
The breakers of death surged round about me; the menacing floods terrified me.
The cords of Sheol tightened; the snares of death lay in wait for me.
In my distress I called out: LORD! I cried out to my God. From his temple he heard my voice; my cry to him reached his ears.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 10:31-42.
The Jews picked up rocks to stone him.
Jesus answered them, "I have shown you many good works from my Father. For which of these are you trying to stone me?"
The Jews answered him, "We are not stoning you for a good work but for blasphemy. You, a man, are making yourself God."
Jesus answered them, "Is it not written in your law, 'I said, "You are gods"'?
If it calls them gods to whom the word of God came, and scripture cannot be set aside,
can you say that the one whom the Father has consecrated and sent into the world blasphemes because I said, 'I am the Son of God'?
If I do not perform my Father's works, do not believe me;
but if I perform them, even if you do not believe me, believe the works, so that you may realize (and understand) that the Father is in me and I am in the Father."
(Then) they tried again to arrest him; but he escaped from their power.
He went back across the Jordan to the place where John first baptized, and there he remained.
Many came to him and said, "John performed no sign, but everything John said about this man was true."
And many there began to believe in him.
Jn 10,31-42
Commentary of the day 
Saint Bernard (1091-1153), Cistercian monk and doctor of the Church
Selected sermons, no. 22, 5-6
"I have shown you many good works from my Father. For which of these are you trying to stone me?"
       You owe your whole life to Christ Jesus, for he gave his life for your life and endured bitter torments that you might not have to endure eternal torment... Is there anything that will not seem sweet to you after you have gathered into your heart all the bitter sufferings of your Lord?... As the heavens are higher than the earth (Is 55,9) so is his life higher than our life and yet it has been given for our life. As mere nothingness cannot be compared to any other thing so our life cannot be measured against his...

       When I have dedicated to him all that I am, all of which I am capable, it will still be like a star compared to the sun, a drop of water to a river, a single stone to a tower, a grain of sand to a mountain. I have nothing but two, small things, very small indeed: my body and my soul or, rather, only one, small thing: my will. And am I not going to give it to him who has gone before so small a being as I with such blessings, to him who in wholly giving himself has wholly redeemed me? Otherwise, were I to keep my will for myself, with what face, what eyes, what spirit or conscience would I take my refuge in the merciful heart of our God? How could I dare to pierce that strong rampart guarding Israel and cause, not just a few drops, but torrents of the blood that flows from the five parts of his body, to flow at the price of my redemption?

«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?»

EVANGELIO DEL DÍA: 26/03/2010
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Viernes de la V Semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 20,10-13.
Oía los rumores de la gente: "¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!". Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: "Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza".
Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.
¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Salmo 18(17),2-7.
Dijo: Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.
Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta mí.
Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos.

Evangelio según San Juan 10,31-42.
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él.
Jn 10,31-42
Leer el comentario del Evangelio por 
San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermones diversos, nº 22, 5-6
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?»
     Toda tu vida la debes a Cristo Jesús, puesto que él ha dado su vida por tu vida, y ha soportado toda clase de amargos tormentos a fin de que tú no tengas que soportar tormentos eternos... ¿Qué es lo que no te parecerá dulce cuando hayas acumulado en tu corazón todas las amarguras de tu Señor?... Así como los cielos son más altos que la tierra (Is 55,9), así su vida es más alta que la nuestra y, sin embargo, ha sido entregada por nuestra vida. Así como la nada no se puede comparar a ninguna cosa, igualmente nuestra vida no tiene proporción con la suya...
     Aunque le consagrara todo lo que soy, todo lo que puedo, sería como una estrella comparada con el sol, una gota de agua con un río, una piedra con una torre, un grano de arena con una montaña. No tengo sino dos cosas pequeñas, y muy pequeñas: mi cuerpo y mi alma, o mejor dicho, sólo una pequeña cosa: mi voluntad. ¿Y no la daré al que ha colmado de tantos beneficios a un ser tan pequeño como yo, a aquel que dándose enteramente, me ha rescatado totalmente? Dicho de otra forma, si conservo para mí mi voluntad ¿con qué rostro, con qué ojos, con qué espíritu, con qué conciencia iré a refugiarme junto al corazón de la misericordia de nuestro Dios? ¿Me atreveré a agujerear esta muralla tan fuerte que guarda a Israel, y hacer correr como precio de mi rescate no sólo algunas gotas, sino las oleadas de esta sangre que mana de las cinco partes de su cuerpo?
                    

viernes 26 Marzo 2010

San Braulio



Obispo (c.a. 590-651)  Se desconoce la cuna, niñez y juventud del santo; pero consta que ya en el año 626 es obispo de Zaragoza.   Participó en la corriente de pensamiento y acción isidoriana que tanto influyó en la cultura de su época y aún en tiempos posteriores.
De hecho, fue discípulo de san Isidoro, obispo, escritor y doctor de la Iglesia (c. 560-636).    Insistió cerca de él para que diera término a las Etimologías, la conocida y la más famosa e importante obra de san Isidoro donde se recoge el saber antiguo tomado La división de toda la obra y sus títulos se deben a san Braulio.  Estuvo presente en los concilios V (636) y VI (638) de Toledo que fueron convocados para fortalecer la autoridad real y donde se resolvieron determinadas cuestiones de régimen eclesiástico y litúrgicas. En estos concilios se contribuyó a elaborar también el sistema de elección de los reyes por los obispos y magnates y llegó a ratificarse la imposibilidad de ser elegido rey alguien que no perteneciera a la nobleza goda.
Se le atribuyen también a san Braulio las Actas de los mártires de Zaragoza.   Ejerció el santo una notable influencia entre los reyes del tiempo intentando suavizar las leyes con espíritu cristiano y procurando potenciar la unidad del reino. Con Chindasvinto -rey que fue elegido por la nobleza al considerarlo fácilmente manipulable debido a su gran ancianidad-, cuando dicta leyes muy severas contra los magnates traidores que rompieran su juramento de lealtad al rey, llegando a decretar la deportación, la reducción a la esclavitud de sus familias y a la confiscación de sus bienes.
De la misma manera, mostró también influjo decisivo cabe el rey Recesvinto, el que reprimió la rebelión del noble Troya, cuando ponía sitio a la ciudad de Zaragoza, el mismo año de la muerte de san Braulio.  La fiesta de este hombre que intervino fuertemente en la vida eclesiástica, política y social de su tiempo es el 26 de Marzo ya que murió en este día del año 651.




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Oremos

Señor, tú que colocaste a San Braulio en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos así participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

"The Lord God will give him the throne of David his father, and he will rule over the house of Jacob forever, and of his kingdom there will be no end."

DAILY GOSPEL: 25/03/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


The Annunciation of the Lord - Solemnity

Book of Isaiah 7:10-14.8:10.
The LORD spoke to Ahaz, saying:
Ask for a sign from the LORD, your God; let it be deep as the nether world, or high as the sky!
But Ahaz answered, "I will not ask! I will not tempt the LORD!"
Then he said: Listen, O house of David! Is it not enough for you to weary men, must you also weary my God?
Therefore the Lord himself will give you this sign: the virgin shall be with child, and bear a son, and shall name him Immanuel.
Form a plan, and it shall be thwarted; make a resolve, and it shall not be carried out, for "With us is God!"

Psalms 40(39):7-11.
Sacrifice and offering you do not want; but ears open to obedience you gave me. Holocausts and sin-offerings you do not require;
so I said, "Here I am; your commands for me are written in the scroll.
To do your will is my delight; my God, your law is in my heart!"
I announced your deed to a great assembly; I did not restrain my lips; you, LORD, are my witness.
Your deed I did not hide within my heart; your loyal deliverance I have proclaimed. I made no secret of your enduring kindness to a great assembly.

Letter to the Hebrews 10:4-10.
It is impossible that the blood of bulls and goats take away sins.
For this reason, when he came into the world, he said: "Sacrifice and offering you did not desire, but a body you prepared for me;
holocausts and sin offerings you took no delight in.
Then I said, 'As is written of me in the scroll, Behold, I come to do your will, O God.'"
First he says, "Sacrifices and offerings, holocausts and sin offerings, you neither desired nor delighted in." These are offered according to the law.
Then he says, "Behold, I come to do your will." He takes away the first to establish the second.
By this "will," we have been consecrated through the offering of the body of Jesus Christ once for all.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 1:26-38.
The angel Gabriel was sent from God to a town of Galilee called Nazareth,
to a virgin betrothed to a man named Joseph, of the house of David, and the virgin's name was Mary.
And coming to her, he said, "Hail, favored one! The Lord is with you."
But she was greatly troubled at what was said and pondered what sort of greeting this might be.
Then the angel said to her, "Do not be afraid, Mary, for you have found favor with God.
Behold, you will conceive in your womb and bear a son, and you shall name him Jesus.
He will be great and will be called Son of the Most High, and the Lord God will give him the throne of David his father,
and he will rule over the house of Jacob forever, and of his kingdom there will be no end."
But Mary said to the angel, "How can this be, since I have no relations with a man?"
And the angel said to her in reply, "The holy Spirit will come upon you, and the power of the Most High will overshadow you. Therefore the child to be born will be called holy, the Son of God.
And behold, Elizabeth, your relative, has also conceived a son in her old age, and this is the sixth month for her who was called barren;
for nothing will be impossible for God."
Mary said, "Behold, I am the handmaid of the Lord. May it be done to me according to your word." Then the angel departed from her. 
Lc 1,26-38
Commentary of the day 
Saint Bede the Venerable (c.673-735), monk, Doctor of the Church
Homilies for Advent, no.3 ; CCL 122, 14-17 (©Friends of Henry Ashworth)
"The Lord God will give him the throne of David his father, and he will rule over the house of Jacob forever, and of his kingdom there will be no end."
«The angel Gabriel was sent from God to a city of Galilee named Nazareth, to a virgin betrothed to a man whose name was Joseph of the house of David; and the virgin's name was Mary.» What is said of the house of David applies not only to Joseph but also to Mary. It was a precept of the law that each man should marry a wife from his own tribe and kindred. Saint Paul also bears testimony to this when he writes to Timothy: «Remember Jesus Christ, risen from the dead, descended from David, as preached in my Gospel» (2Tm 2,8)...

       «He will be great, and will be called the son of the Most High; and the Lord God will give him the throne of his father David.» The angel refers to the kingdom of the Israelite nation as the throne of David because in his time, by the Lord's command and assistance, David governed it with a spirit of faithful service... As David had once ruled the people with temporal authority, so Christ would now lead them to the eternal kingdom by his spiritual grace...

«He will reign over the house of Jacob for ever». The house of Jacob here refers to the universal Church which, through its faith in and witness to Christ, shares the heritage of the patriarchs. This may apply either to those who are physical descendants of the patriarchal families, or to those who come from gentile nations and are reborn in Christ by the waters of baptism. In this house Christ shall reign for ever, and «of his kingdom there will be no end». During this present life, Christ rules in the Church. By faith and love he dwells in the hearts of his elect, and guides them by his unceasing care toward their heavenly reward. In the life to come, when their period of exile on earth is ended, he will exercise his kingship by leading the faithful to their heavenly country. There, for ever inspired by the vision of his presence, their one delight will be to praise and glorify him. 
                    

Thursday, 25 March 2010

Bl. Omeljan Kovč,  Priest and Martyr (1884-1944)



Omeljan Kovč
Priest and Martyr
(1884-1944)
        Blessed Emilian Kovch was born on 20 August 1884, near Kosiv. In 1911, after graduating from the College of Sts Sergius and Bacchus in Rome, he was ordained to the priesthood.
        In the spring of 1943, he was arrested by the Gestapo for aiding Jews. On 25 March 1944 he was burned to death in the ovens of the Majdanek Nazi death camp.
        On September 9, 1999 he was honoured with the title "Righteous Ukrainian" by the Jewish Council of Ukraine. He was beatified by John-Paul II on June 2001.
- Copyright © Libreria Editrice Vaticana

»El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin»

EVANGELIO DEL DÍA: 25/03/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


La Anunciación del Señor - Solemnidad

Libro de Isaías 7,10-14.8,10.
Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
"Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas".
Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al Señor".
Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.
Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

Salmo 40(39),7-11.
Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: "Aquí estoy.
En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón".
Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor.
No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.

Carta a los Hebreos 10,4-10.
Porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados pro la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Evangelio según San Lucas 1,26-38.
En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó. 
Lc 1,26-38
Leer el comentario del Evangelio por 
San Beda el Venerable (hacia 673-735), monje, doctor de la Iglesia
Homilías para el Adviento, nº 3; CCL 122, 14-17
»El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin»
     «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María». Lo que se dice de la casa de David, no se refiere solamente a José, sino también a María. Porque la Ley prescribía que cada uno debía desposarse con una mujer de su misma tribu y familia, tal como lo atestigua el apóstol Pablo al escribir a Timoteo: «Haz memoria de Jesucristo, el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David: éste es mi Evangelio» (2Tm 2,8)...

     «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor le dará el trono de David su padre». El trono de David designa aquí al poder sobre el pueblo de Israel, que David, en su tiempo, gobernó con un celo lleno de fe... Este pueblo, que David dirigió por su poder temporal, Cristo lo llevará, por una gracia espiritual, hacia el reino eterno...

     «Reinará sobre la casa de Jacob para siempre». La casa de Jacob designa a la Iglesia universal que, por la fe y el testimonio dados a Cristo, se une al destino de los patriarcas, ya sea los que descienden de ella según la carne, ya sea a los que nacidos carnalmente de otra nación, han renacido en Cristo por el bautismo en el Espíritu. Es sobre esta casa de Jacob sobre la que reinará eternamente: «y su reino no tendrá fin». Sí, reina sobre ella ahora, en la vida presente, al gobernar el corazón de los elegidos en los que habita, por su fe y su amor hacia él; y los gobierna con su constante protección para que lleguen hasta ellos los dones de la retribución celeste; reina en el futuro cuando, una vez acabado el estado de exilio temporal, les introduce en las estancias de la patria celestial. Y allí se gozan de lo que su presencia visible les recuerda continuamente: que no tienen que hacer otra cosa sino cantar sus alabanzas.

jueves 25 Marzo 2010

Solemnidad de la Anunciación



Solemnidad de la Anunciación (Anunciata, Encarnación, Encarna) del Señor, cuando, en la ciudad de Nazaret, el ángel del Señor anunció a María: Concebirás y darás a luz un hijo, y se llamará Hijo del Altísimo.
María contestó: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y así, llegada la plenitud de los tiempos, el que era antes de los siglos el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, se encarnó por obra del Espíritu Santo de María, la Virgen, y se hizo hombre.





Himno

Que hoy bajó Dios a la tierra es cierto; pero más cierto

es que, bajando a María, bajó Dios a mejor cielo.

Conveniencia fue de todos este divino misterio,

pues el hombre, de fortuna, y Dios mejoró de asiento.

Su sangre le dio María a logro, porque a su tiempo

la que reciben encarnado restituya redimiendo.

Un arcángel a pedir bajó su consentimiento,

guardándole, en ser rogada, de reina sus privilegios.

¡Oh grandeza de María, que cuando usa el Padre eterno

de dominio con su Hijo, use con ella de ruego!

A estrecha cárcel reduce de su grandeza lo inmenso

y en breve morada cabe quién solo cabe en sí mismo. Amén



Señor, Dios nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre en el seno de la Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es realmente Dios y hombre que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

martes, 23 de marzo de 2010

"If you remain in my word, you will truly be my disciples and you will know the truth, and the truth will set you free"

DAILY GOSPEL: 24/03/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Wednesday of the Fifth week of Lent

Book of Daniel 3:14-20.91-92.95.
King Nebuchadnezzar said: "Is it true, Shadrach, Meshach, and Abednego, that you will not serve my god, or worship the golden statue that I set up?
Be ready now to fall down and worship the statue I had made, whenever you hear the sound of the trumpet, flute, lyre, harp, psaltery, bagpipe, and all the other musical instruments; otherwise, you shall be instantly cast into the white-hot furnace; and who is the God that can deliver you out of my hands?"
Shadrach, Meshach, and Abednego answered King Nebuchadnezzar, "There is no need for us to defend ourselves before you in this matter.
If our God, whom we serve, can save us from the white-hot furnace and from your hands, O king, may he save us!
But even if he will not, know, O king, that we will not serve your god or worship the golden statue which you set up."
Nebuchadnezzar's face became livid with utter rage against Shadrach, Meshach, and Abednego. He ordered the furnace to be heated seven times more than usual
and had some of the strongest men in his army bind Shadrach, Meshach, and Abednego and cast them into the white-hot furnace.
King Nebuchadnezzar rose in haste and asked his nobles, "Did we not cast three men bound into the fire?" "Assuredly, O king," they answered.
"But," he replied, "I see four men unfettered and unhurt, walking in the fire, and the fourth looks like a son of God."
Nebuchadnezzar exclaimed, "Blessed be the God of Shadrach, Meshach, and Abednego, who sent his angel to deliver the servants that trusted in him; they disobeyed the royal command and yielded their bodies rather than serve or worship any god except their own God.

Book of Daniel 3:52-56.
"Blessed are you, O Lord, the God of our fathers, praiseworthy and exalted above all forever; And blessed is your holy and glorious name, praiseworthy and exalted above all for all ages.
Blessed are you in the temple of your holy glory, praiseworthy and glorious above all forever.
Blessed are you on the throne of your kingdom, praiseworthy and exalted above all forever.
Blessed are you who look into the depths from your throne upon the cherubim, praiseworthy and exalted above all forever.
Blessed are you in the firmament of heaven, praiseworthy and glorious forever.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 8:31-42.
Jesus said to those Jews who believed in him, "If you remain in my word, you will truly be my disciples,
and you will know the truth, and the truth will set you free."
They answered him, "We are descendants of Abraham and have never been enslaved to anyone. How can you say, 'You will become free'?"
Jesus answered them, "Amen, amen, I say to you, everyone who commits sin is a slave of sin.
A slave does not remain in a household forever, but a son always remains.
So if a son frees you, then you will truly be free.
I know that you are descendants of Abraham. But you are trying to kill me, because my word has no room among you.
I tell you what I have seen in the Father's presence; then do what you have heard from the Father."
They answered and said to him, "Our father is Abraham." Jesus said to them, "If you were Abraham's children, you would be doing the works of Abraham.
But now you are trying to kill me, a man who has told you the truth that I heard from God; Abraham did not do this.
You are doing the works of your father!" (So) they said to him, "We are not illegitimate. We have one Father, God."
Jesus said to them, "If God were your Father, you would love me, for I came from God and am here; I did not come on my own, but he sent me. 
Jn 8,31-42
Commentary of the day 
Origen (c.185-253), priest and theologian
Homilies on Exodus, no.8
"If you remain in my word, you will truly be my disciples and you will know the truth, and the truth will set you free"
«I am the Lord your God who brought you out from the land of Egypt, that place of slavery» (Ex 2,20). These words are not just being spoken to those who came out of Egypt in former times but, still more, to you who hear them now, provided only that you are leaving Egypt... Consider: are not this world's affairs and the deeds of the flesh the house of slavery? And, on the other hand, are not flight from the things of this world and life in God the house of freedom, as the Lord said in the Gospel: «If you remain in my word, you will know the truth and the truth will set you free»?

       Yes indeed, Egypt is the house of slavery; Jerusalem and Judah the house of freedom. Now hear what the apostle Paul has to say on the subject...: «The Jerusalem above is freeborn and she is mother of us all» (Gal 4,26). So just as the earthly province of Egypt is called «house of slavery» for the children of Israel as opposed to Jerusalem and Judah, which stand for a «house of freedom» in their regard, in the same way, compared to the heavenly Jerusalem which we might call «mother of the free», the whole world and all it contains is a house of slavery. In former times, as a punishment for sin, there was a transition from the paradise of freedom to the bondage of this world...; hence the first words to inaugurate God's commandments are about freedom: «I am the Lord your God who brought you up from the land of Egypt, from the house of slavery.»
                    

Wednesday, 24 March 2010

Bl. Maria Karlowska (1865-1935)



Blessed Maria Karlowska
Religious
(1865-1935)
        Maria Karlowska was born in the territories under Prussian occupation in 1865. She worked as a true Samaritan among women suffering great material and moral deprivation.
        Her holy zeal quickly attracted a group of disciples of Christ, with whom she founded the Congregation of the Sisters of the Good Shepherd of Divine Providence. For herself and her Sisters she set the following goal: "We must proclaim the Heart of Jesus, that is, so to live from him, in him and for him, as to become like him and that in our lives he may be more visible than we ourselves".  
        Her devotion to the Saviour's Sacred Heart bore fruit in a great love for people. She felt an insatiable hunger for love. A love of this kind, according to Blessed Maria Karlowska, will never say "enough", will never stop mid-way. Precisely this happened to her, who was as it were transported by the current of love of the Divine Paraclete.
        Thanks to this love she restored to many souls the light of Christ and helped them to regain their lost dignity.


- Copyright © Libreria Editrice Vaticana

«Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»

EVANGELIO DEL DÍA: 24/03/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Miércoles de la V Semana de Cuaresma

Libro de Daniel 3,14-20.91-92.95.
Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: "¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí?
¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?".
Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: "No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto.
Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos.
Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido".
Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual.
Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.
Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó a toda prisa y preguntó a sus consejeros: «¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?» Respondieron ellos: «Indudablemente, oh rey.»
Dijo el rey: «Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.»
Nabucodonosor exclamó: «Bendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios.

Libro de Daniel 3,52-56.
«Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, loado, exaltado eternamente. Bendito el santo nombre de tu gloria, loado, exaltado eternamente.
Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado, enaltecido eternamente.
Bendito seas en el trono de tu reino, cantado, exaltado eternamente.
Bendito tú, que sondas los abismos, que te sientas sobre querubines, loado, exaltado eternamente.
Bendito seas en el firmamento del cielo, cantado, glorificado eternamente.

Evangelio según San Juan 8,31-42.
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: "Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos:
conocerán la verdad y la verdad los hará libres".
Ellos le respondieron: "Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: 'Ustedes serán libres'?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.
El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre.
Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.
Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.
Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre".
Ellos le replicaron: "Nuestro padre es Abraham". Y Jesús les dijo: "Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él.
Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso.
Pero ustedes obran como su padre". Ellos le dijeron: "Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios". Jesús prosiguió:
"Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió. 
Jn 8,31-42
Leer el comentario del Evangelio por 
Orígenes (hacia 185-253), presbítero y teólogo
Homilías sobre el Éxodo, nº 8
«Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»
     «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud» (Ex 20,2). Estas palabras no se dirigen solamente a los que, antaño, salieron de Egipto; se dirigen, principalmente a ti que las escuchas ahora si, a pesar de todo, sales de Egipto... Reflexiona: los quehaceres de este mundo y las acciones de la carne ¿no serán esta esclavitud, y al contrario, la huida de las cosas de este mundo y la vida según Dios no serán la libertad, según lo que dice el Señor en el Evangelio: «Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»?

     Sí, Egipto es la esclavitud; Jerusalén y Judea, la libertad. Escucha lo que dice el apóstol refiriéndose a ello...: «La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre» (Gal 4,26). Y, así como a Egipto, que es una provincia terrestre, se la llama casa de la esclavitud, Jerusalén y Judea es, para los hijos de Israel, casa de la libertad; así, de igual manera, se puede decir que la Jerusalén celeste es la madre de la libertad, y el mundo entero con todo lo que es suyo es una casa de esclavitud. En otro tiempo hubo, como castigo del pecado, un lugar de paso del paraíso de la libertad a la esclavitud de este mundo...; por eso la primera palabra con la que empiezan los mandamientos se refiere a la libertad: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te he sacado de la tierra de Egipto, de la esclavitud».

miércoles 24 Marzo 2010

Beato  Diego José de Cádiz



(1743-1801)
Treinta años de activísima  vida misionera no caben en unas páginas. No es posible reducir a tan  breve síntesis la labor de este apóstol capuchino, que, siempre a  pie, recorrió innumerables veces Andalucía entera en todas  direcciones; que se dirigió después a Aranjuez y Madrid, sin  dejar de misionar a su paso por los pueblos de la Mancha y de Toledo; que  emprendió más tarde un largo viaje desde Roma hasta Barcelona,  predicando a la ida por Castilla la Nueva y Aragón, y a la vuelta por  todo Levante; que salió, aunque ya enfermo, de Sevilla y, atravesando  Extremadura y Portugal, llegó hasta Galicia y Asturias, regresando por  León y Salamanca.
Pero hay que recordar, además, que en sus misiones  hablaba varias horas al día a muchedumbres de cuarenta y aun de sesenta  mil almas (y al aire libre, porque nuestras más gigantescas catedrales  eran insuficientes para cobijar a tantos millares de personas, que anhelaban  oírle como a un «enviado de Dios»); que tuvo por oyentes de su  apostólica palabra, avalada siempre por la santidad de su vida, a los  príncipes y cortesanos por un lado y a los humildes campesinos por otro,  a los intelectuales y universitarios y a las clases más populares, al  clero en todas sus categorías y a los ejércitos de mar y tierra,  a los ayuntamientos y cabildos eclesiásticos y a los simples  comerciantes e industriales y aun a los reclusos de las cárceles; que  intervino con su consejo personal y con su palabra escrita, bien por  dictámenes más o menos públicos, bien por su casi infinita  correspondencia epistolar, en los principales asuntos de su época y en  la dirección de muchas conciencias; que escribió tal cantidad de  sermones, de obras ascéticas y devocionales, que, reunidas,  formarían un buen número de volúmenes; que caminaba  siempre a pie, con el cuerpo cubierto por áspero cilicio, pero  alimentando su alma con varias horas de oración mental al día; y  que, si le seguía un cortejo de milagros y de conversiones ruidosas,  también supo de otro cortejo doloroso de ingratitudes, de  incomprensiones y aun de persecuciones, hasta morir envuelto en un denigrante  proceso inquisitorial.
¿Cómo describir, siquiera someramente, tan  inmensa labor? La amplitud portentosa de aquella vida, tan extraordinariamente  rica de historia y de fecundidad espiritual, durante los últimos treinta  años del siglo XVIII, a lo largo y ancho de la geografía  peninsular, se resiste a toda síntesis. Sólo de la Virgen  Santísima, a la que especialmente veneraba bajo los títulos de  Pastora de las almas y de la paz, predicó más de cinco mil  sermones. Y seguramente pasaron de veinte mil los que predicó en su vida  de misiones, las cuales duraban diez, quince y aun veinte días en cada  ciudad.
La misión concreta de su vida y el porqué de  su existencia podría resumirse en esta sola frase: fue el enviado de  Dios a la España oficial de fines de aquel siglo y el  auténtico misionero del pueblo español en el atardecer de  nuestro Imperio.
Nuestros intelectuales de entonces y las clases directoras,  con el consentimiento y aun con el apoyo de los gobernantes, abrían las  puertas del alma española a la revolución que nos venía de  allende el Pirineo, disfrazada de «ilustración», de maneras  galantes, de teorías realistas. Todo ello producía, arriba, la  «pérdida de Dios» en las inteligencias. Luego vendría  la «pérdida de Dios» en las costumbres del pueblo. Aquella  invasión de ideas sería precursora de la invasión de armas  napoleónicas que vendría después.
No todos vieron a dónde iban a parar aquellas  tendencias ni cuáles serían sus funestos resultados. Pero fray  Diego los vio con intuición penetrante –y mejor diríamos  profética–, ya desde sus primeros años de sacerdocio. Por  eso escribía: «¡Qué ansias de ser santo, para con la  oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia santa! ¡Qué  deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los  libertinos!... ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo  que hasta ahora hemos creído!»
Dios le había escogido para hacerle el nuevo  apóstol de España, y su director espiritual se lo inculcaba  repetidas veces: «Fray Diego misionero es un legítimo enviado de  Dios a España». Y convencido de ello, el santo capuchino se  dirige a las clases rectoras y a las masas populares. Entre la España  tradicional que se derrumba y la España revolucionaria que pronto va a  nacer, él toma sus posiciones, que son: ponerse al servicio de la fe y  de la patria y presentar la batalla a la «ilustración».  Había que evitar esa «pérdida de Dios» en las  inteligencias y fortalecer la austeridad de costumbres en la masa popular. Y  cuando vio rechazada su misión por la España oficial  (¡cuánta parte tuvieron en ello Floridablanca, Campomanes y  Godoy...!), se dirigió únicamente al auténtico pueblo  español, con el fin de prepararle para los días difíciles  que se avecinaban.
En su misión de Aranjuez y Madrid (1783) el Beato se  dirigió a la corte. Pero los ministros del rey impidieron solapadamente  que la corte oyera la llamada de Dios. Intentó también fray Diego  traer al buen camino a la vanidosa María Luisa de Parma, esposa de  Carlos IV. Pero, convencido más tarde de que nada podía esperar,  sobre todo cuando Godoy llegó a privado insustituible de Palacio, el  santo misionero rompió definitivamente con la corte, llegando a  escribir, más tarde, con motivo de un viaje de los reyes a Sevilla:  «No quiero que los reyes se acuerden de mí».
Para cumplir fielmente su misión, el Beato  recibió de Dios carismas extraordinarios, que podríamos  recapitular en estos tres epígrafes: comunicaciones místicas que  lo sostuvieran en su empresa, don de profecía y multiplicación  continua de visibles milagros.
Pero Dios no se lo dio todo hecho. Hay quienes,  conociéndole sólo superficialmente, no ven en él  más que al misionero del pueblo que predica con celo de apóstol,  acentos de profeta y milagros de santo. Pero junto al orador, al santo, al  profeta y al apóstol, aparece también a cada momento el hombre.  También él siente las acometidas de la tentación carnal;  también él se apoca y sufre cuando se le presenta la  contradicción; también él experimenta dificultades y  desganas para cumplir su misión; y aun sólo «a costa de  estudio y de trabajo» –dice él– logra escribir lo que  escribe. Y a pesar de todo, nada de «tremendismo» en su  predicación, como no fuera en contados momentos, cuando el impulso  divino le arrebata a ello. Y así, mientras otros piden a Dios el remedio  de los pueblos por medio de un castigo misericordioso, «yo lo pido  –escribe– por medio de una misericordia sin castigo». Y no se  olvide que vivió en los peores tiempos del rigorismo. ¿Y  cómo no iba a ser así, si él fue siempre, como buen  franciscano y neto andaluz, santamente humano y alegre, ameno en sus  conversaciones y gracioso hasta en los milagros que hacía?
Pero el celo de la gloria de Dios y el bien de las almas le  dominaron de suerte que ello solo explica aquel perfecto dominio de sus  debilidades humanas, aquella actividad pasmosa, lo mismo predicando que  escribiendo, y aquel idear disparates: como el deseo de no morir, para seguir  siempre misionando; o el de misionar entre los bienaventurados del cielo o los  condenados del infierno; o el de marcharse a Francia, cuando tuvo noticias de  los sucesos de París en 1793, para reducir a buen camino a los  libertinos y forajidos de la Revolución Francesa.
Dícese de Napoleón que, desterrado ya en Santa  Elena, exclamaba recordando sus victorias y su derrota definitiva: «La  desgraciada guerra de España es la que me ha derribado». Pero esta  guerra no la vencieron nuestros reyes ni nuestros intelectuales; la  venció aquel pueblo que había recibido con sumisión y  fidelidad las enseñanzas del «enviado de Dios». Este pueblo,  fiel a la misión de fray Diego, no traicionó a su fe ni a su  patria; los intelectuales y gobernantes, que habían rechazado esa  misión, traicionaron a su patria, porque ya habían traicionado a  su fe.
Sólo Dios puede medir y valorar –como  sólo Él los puede premiar– los frutos que produjo la  constante y difícil, fecunda y apostólica actividad misionera del  Beato Diego José de Cádiz. Describiendo él su  vocación religiosa decía: «Todo mi afán era ser  capuchino, para ser misionero y santo». Y lo fue. Realizó a  maravilla este triple ideal. Su vida fue un don que Dios concedió a  España a fines del XVIII. Por la gracia de Dios y sus propios  méritos, fray Diego fuecapuchino, misionero y santo.
Serafín de Ausejo, O.F.M.Cap.,
Beato Diego José de Cádiz, en Año Cristiano,  Tomo I,
Madrid, Ed. Católica (BAC 182), 1959, pp. 684- 687





Todo lo que para mí era ganancia lo he estimado pérdida comparado con Cristo. Más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él, lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. Flp. 3, 7-8





Calendario  de Fiestas Marianas: Víspera de la Anunciación instituída por Gregorio II.

Yo tampoco te condeno.


Evangelio según San Juan 8,1-11.
Jesús fue al monte de los Olivos.
Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.
Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,
dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?".
Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.
Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra".
E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.
Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí,
e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?".
Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante". 

lunes, 22 de marzo de 2010

"When you lift up the Son of Man, then you will realize that I AM"

DAILY GOSPEL: 23/03/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Tuesday of the Fifth week of Lent

Book of Numbers 21:4-9.
From Mount Hor they set out on the Red Sea road, to by-pass the land of Edom. But with their patience worn out by the journey,
the people complained against God and Moses, "Why have you brought us up from Egypt to die in this desert, where there is no food or water? We are disgusted with this wretched food!"
In punishment the LORD sent among the people saraph serpents, which bit the people so that many of them died.
Then the people came to Moses and said, "We have sinned in complaining against the LORD and you. Pray the LORD to take the serpents from us." So Moses prayed for the people,
and the LORD said to Moses, "Make a saraph and mount it on a pole, and if anyone who has been bitten looks at it, he will recover."
Moses accordingly made a bronze serpent and mounted it on a pole, and whenever anyone who had been bitten by a serpent looked at the bronze serpent, he recovered.

Psalms 102(101):2-3.16-18.19-21.
LORD, hear my prayer; let my cry come to you.
Do not hide your face from me now that I am in distress. Turn your ear to me; when I call, answer me quickly.
The nations shall revere your name, LORD, all the kings of the earth, your glory,
Once the LORD has rebuilt Zion and appeared in glory,
Heeding the plea of the lowly, not scorning their prayer.
Let this be written for the next generation, for a people not yet born, that they may praise the LORD:
"The LORD looked down from the holy heights, viewed the earth from heaven,
To attend to the groaning of the prisoners, to release those doomed to die."

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 8:21-30.
He said to them again, "I am going away and you will look for me, but you will die in your sin. Where I am going you cannot come."
So the Jews said, "He is not going to kill himself, is he, because he said, 'Where I am going you cannot come'?"
He said to them, "You belong to what is below, I belong to what is above. You belong to this world, but I do not belong to this world.
That is why I told you that you will die in your sins. For if you do not believe that I AM, you will die in your sins."
So they said to him, "Who are you?" Jesus said to them, "What I told you from the beginning.
I have much to say about you in condemnation. But the one who sent me is true, and what I heard from him I tell the world."
They did not realize that he was speaking to them of the Father.
So Jesus said (to them), "When you lift up the Son of Man, then you will realize that I AM, and that I do nothing on my own, but I say only what the Father taught me.
The one who sent me is with me. He has not left me alone, because I always do what is pleasing to him."
Because he spoke this way, many came to believe in him. 
Jn 8,21-30
Commentary of the day 
Saint Bernard (1091-1153), Cistercian monk and doctor of the Church
Sermon 1 for the first Sunday of November      
"When you lift up the Son of Man, then you will realize that I AM"
Isaiah the prophet describes an exalted vision for us: «I saw the Lord seated on a throne» (Is 6,1). What a wonderful sight, my brethren! Happy the eyes that saw it! Who would not want with all their heart to behold the splendor of so great a glory?... Yet here I am listening to that same prophet give us an account of a very different vision of the same Lord: «We saw him; he had no beauty, no splendor: we took him for a leper» (Is 53,2f. Vg.)...

       And so, if you desire to see Jesus in his glory, try first of all to contemplate him in his humiliation. Begin by gazing on the serpent raised up in the desert (cf. Jn 3,14)if you wish to see the King seated on his throne. Let the first vision fill you with humility so that the second may raise you from your humiliation. Let the former reprove and heal your pride before the latter fulfils and satisfies your desire. Do you see the Lord «emptied»? (Phil 2,7). Do not let this vision leave you untouched or you will not be able to behold him later on in the glory of his exaltation without anxiety.

«You will be like him», indeed, when you see him «as he is» (1Jn 3,2); so be like him now as you see what he became for your sake. If you do not refuse to become like him in his humiliation, he will certainly give you the likeness of his glory in return. He will never allow someone who has shared his Passion to be excluded from communion in his glory. So little does he refuse to admit someone who has shared his Passion into the Kingdom with him that the thief found himself in paradise that very day with him because he confessed him on the cross (Lk 23,42)... Yes indeed, «if we suffer with him, we shall reign with him» (Rom 8,17).

Tuesday, 23 March 2010

St Turibius of Mongrovejo, Bishop (1538-1606)



SAINT TURIBIUS of MONGROVEJO
Archbishop of Lima
(1538-1606)
        Turibius Alphonsus Mongrovejo, whose feast the Church honors on April 27th, was born on the 6th of November, 1538, at Mayorga in the kingdom of Leon in Spain. Brought up in a pious family where devotion was hereditary, his youth was a model to all who knew him. All his leisure was given to devotion or to works of charity. His austerities were great, and he frequently made long pilgrimages on foot.
        The fame of Turibius as a master of canon and civil law soon reached the ears of King Philip II., who made him judge at Granada. About that time the see of Lima, in Peru, fell vacant, and among those proposed Philip found no one who seemed better endowed than our Saint with all the qualities that were required at that city, where much was to be done for religion. He sent to Rome the name of the holy judge, and the Sovereign Pontiff confirmed his choice. Turibius in vain sought to avoid the honor. The Pope, in reply, directed him to prepare to receive Holy Orders and be consecrated. Yielding at last by direction of his confessor, he was ordained priest and consecrated.
        He arrived at Lima in 1587, and entered on his duties. All was soon edification and order in his episcopal city. A model of all virtue himself, he confessed daily and prepared for Mass by long meditation. St. Turibius then began a visitation of his vast diocese, which he traversed three times, his first visitation lasting seven years and his second four. He held provincial councils, framing decrees of such wisdom that his regulations were adopted in many countries. Almost his entire revenues were bestowed on his creditors, as he styled the poor.
        While discharging with zeal his duties he was seized with a fatal illness during his third visitation, and died on the 23d of March, 1606, at Santa, exclaiming, as he received the sacred Viaticum: "I rejoiced in the things that were said to me: 'We shall go into the house of the Lord.'"
        The proofs of his holy life and of the favors granted through his intercession induced Pope Innocent XI to beatify him, and he was canonized by Pope Benedict XIII in the year 1726.


Lives of the Saints, by Alban Butler, Benziger Bros. ed. [1894]

«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que Yo Soy»


EVANGELIO DEL DÍA: 23/03/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Martes de la V Semana de Cuaresma
Libro de los Números 21,4-9.
Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia
y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!".
Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.
El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo,
y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado".
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.

Salmo 102(101),2-3.16-18.19-21.
Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor;
no me ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia mí tu oído, respóndeme pronto, cuando te invoco.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti,

Evangelio según San Juan 8,21-30.
Jesús les dijo también: "Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir".
Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: 'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?".
Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.
Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.
De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo".
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó.
El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada".
Mientras hablaba así, muchos creyeron en él. 
Jn 8,21-30
Leer el comentario del Evangelio por 
San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermón 1 para el primer domingo de noviembre
«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que Yo Soy»
     El profeta Isaías nos describe una visión sublime: «Vi al Señor sentado en un trono» (Is 6,1). ¡Qué magnífico espectáculo, hermanos! ¡Dichosos los ojos que lo han visto! ¿Quién no desearía con toda su alma contemplar el esplendor de una gloria tan grande?... Pero fijaos en que oigo al mismo profeta que nos narra otra visión de este mismo Señor, muy diferente: «Le vimos sin belleza ni esplendor: pensamos que era un leproso» (Is 53,2s Vulg)...

     Si tú, pues, deseas ver a Jesús en su gloria, procura verlo primero en su anonadamiento. Comienza fijando tu mirada en la serpiente levantada en el desierto (cf Jn 3,14) si de verdad deseas ver al Rey sentado en su trono. Que la primera visión te llene de humildad para que la segunda te levante de tu humillación. Que aquélla reprima y cure tu orgullo antes que ésa llene y colme tu deseo. ¿Ves al Señor «reducido a nada» (Flp 2,7)? Que esta visión no te deje ansioso pues de lo contrario no podrás seguidamente, contemplarlo, sin ansiedad, en la gloria de su exaltación.

     Ciertamente, «serás semejante a él» cuando le verás «tal cual es» (1Jn 3, 2). Procura ser ya ahora semejante a él viendo lo que ha llegado a ser por ti. Si no rechazas asemejarte a él en su anonadamiento, te dará a cambio, la semejanza de su gloria. Nunca podrá soportar que el que ha participado de su pasión sea excluido de su gloria. Por ello puede admitir y estar con él en el Reino, al ladrón que ha participado de su Pasión, y que por haberle confesado en la cruz, se encontrara con él el mismo día en el paraíso (Lc 23,42)... Si «sufrimos con él, reinaremos con él» (Rm 8,17).

martes 23 Marzo 2010

San Toribio Mogrovejo


Obispo (1538-1606)   Toribio, arzobispo de Lima, es uno de los eminentes prelados de la hora de la evangelización. El concilio plenario americano del 1900 lo llamó: "la lumbrera mayor de todo el episcopado americano". Era la hora de llevar la fe cristiana al imperio inca peruano lo mismo que en México se cristianizaba a los aztecas.   Nació en Mayorga (Valladolid), el 16 de noviembre de 1538. No se formó en seminarios, ni en colegios exclusivamente eclesiásticos, como era frecuente entonces; Toribio se dedicó de modo particular a los estudios de Derecho, especialmente del Canónico, siendo licenciado en cánones por Santiago de Compostela y continuó luego sus estudios de doctorado en la universidad de Salamanca. También residió y enseñó dos años en Coimbra.
En Diciembre de 1573 fue nombrado por Felipe II para el delicado cargo de presidente de la Inquisición en Granada, y allí continuó hasta 1579; pero ya en agosto de 1578 fue presentado a la sede de Lima y nombrado para ese arzobispado por Gregorio XIII el 16 de marzo de 1579, siendo todavía un brillante jurista, un laico, o sólo clérigo de tonsura, cosa tampoco infrecuente en aquella época.    Recibió las órdenes menores y mayores en Granada; la consagración episcopal fue en Sevilla, en agosto de 1579.   Llegó al Perú en el 1581, en mayo.
Se distinguió por su celo pastoral con españoles e indios, dando ejemplo de pastor santo y sacrificado, atento al cumplimiento de todos sus deberes. La tarea no era fácil. Se encontraba con una diócesis tan grande como un reino de Europa, con una población nativa india indócil y con unos españoles muy habituados a vivir según sus caprichos y conveniencias.   Celebró tres concilios provinciales limenses _el III (1583), el IV (1591) y el V (1601)_; sobresalió por su importancia el III limense, que señaló pautas para el mexicano de 1585 y que en algunas cosas siguió vigente hasta el año 1900.   Aprendió el quechua, la lengua nativa, para poder entenderse con los indios.
Se mostró como un perfecto organizador de la diócesis. Reunió trece sínodos diocesanos. Ayudó a su clero dando normas precisas para que no se convirtieran en servidores comisionados de los civiles. Visitó tres veces todo su territorio, confirmando a sus fieles y consolidando la vida cristiana en todas partes. Alguna de sus visitas a la diócesis duró siete años.    Prestó muy pacientemente atención especial a la formación de los ya bautizados que vivían como paganos. Llevado de su celo pastoral, publicó el Catecismo en quechua y en castellano; fundó colegios en los que compartían enseñanzas los hijos de los caciques y los de los españoles; levantó hospitales y escuelas de música para facilitar el aprendizaje de la doctrina cristiana, cantando.
No se vio libre de los inevitables roces con las autoridades en puntos de aplicación del Patronato Real en lo eclesiástico; es verdad que siempre se comportó con una dignidad y con unas cualidades humanas y cristianas extraordinarias; pero tuvo que poner en su sitio a los encomenderos, proteger los derechos de los indios y defender los privilegios eclesiásticos.   Atendido por uno de sus misioneros, murió en Saña, mientras hacía uno de sus viajes apostólicos, en 1606.  Fue beatificado en 1679 y canonizado en 1726.


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Oremos

Señor, tú que quisiste dilatar la Iglesia por medio de la actividad apostólica de santo Toribio de Mogrovejo y por su gran amor a la verdad, suscita también hoy en el pueblo cristiano aquellas mismas virtudes que resplandecen en este santo obispo, para que así la Iglesia crezca, constantemente en la fe y se renueve por la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



Calendario  de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto,  Hungría (1716)