EVANGELIO DEL DÍA

martes, 15 de abril de 2014

El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


martes 15 Abril 2014

Martes Santo


Santo(s) del día : Santa Basilisa Anastasia

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San Máximo de Turín : "Judas, se acercó a Jesús…, y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron"(Mc 14,45s)

Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38.

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere".
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'.
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás".
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti".
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San Máximo de Turín (?-c.420), obispo
Sermón 36; PL 57, 605

"Judas, se acercó a Jesús…, y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron"(Mc 14,45s)

La paz es un don de la resurrección de Cristo. A las puertas de la muerte, no vaciló en darle esta paz al discípulo que lo entregaba; abrazó al traidor como se abraza al amigo fiel. No creáis que el beso que el Señor le dio a Judas Iscariote estuvo inspirado por otro sentimiento que el de la ternura. Cristo sabía que Judas lo traicionaría. Sabía lo que significaba este signo de amor, y no escapó de el. He aquí la amistad: al que debe morir, no niega un último abrazo; a los seres queridos, no les retira esta última manifestación de dulzura. Pero Jesús esperaba también que este gesto revolviera a Judas y que, asombrado por su bondad, no traicionaría al que le amaba, no entregaría al que le abrazaba. Así este beso fue concedido como una prueba: si lo aceptaba, sería un lazo de paz entre Jesús y su discípulo; si Judas le traicionaba, este beso criminal se convertía en su propia acusación.

El Señor le dice: "¿Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre?" (Lc 22,48) ¿Dónde está el complot del enemigo? ¿Dónde se esconde su astucia? Todo lo secreto se descubre. El traidor se traiciona antes de traicionar a su Maestro. ¿Entregas al Hijo del hombre con un beso? ¿Con sello del amor, hieres? ¿Con gesto de la ternura, derramas sangre? ¿Con el signo de la paz, traes la muerte? ¿Dime en qué consiste este amor? ¿Das un beso y amenazas? Pero estos besos, con los que el servidor traiciona a su Señor, el discípulo a su maestro, el elegido a su creador, estos besos no son besos, sino veneno.







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lunes, 14 de abril de 2014

El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


lunes 14 Abril 2014

Lunes Santo


Santo(s) del día : San Valeriano Martir

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Beato John Henry Newman : "Era necesario que guardara este perfume para el día de mi sepultura"

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
Sermón "Las lágrimas de Cristo ante la tumba de Lázaro", PPS, t. 3, n° 10

"Era necesario que guardara este perfume para el día de mi sepultura"

"Cuando Jesús llegó, Lázaro ya llevaba enterrado cuatro días… entonces Jesús lloró" (Jn 11,17.35). ¿Porqué lloró el Señor ante la tumba de Lázaro?... Lloró por compasión, por el duelo de los otros…; vió el desamparo de la gente… Por desgracia, otros pensamientos también provocaron sus lágrimas. ¿Cómo se pudo producir este hecho prodigioso en favor de estas hermanas? A coste propio… Cristo iba a devolverles la vida a los muertos no su propia muerte. Sus discípulos habían intentado disuadirlo de volver aJudea, por temor a que lo mataran (Jn 11,8); su temor se hizo realidad. Fue para resucitar a Lázaro, y la fama de este milagro fue la causa inmediata de su detención y de su crucifixión (Jn 11,53).

Él sabía todo esto de antemano…: vio la resurrección de Lázaro, la comida en casa de Marta, Lázaro en la mesa, la alegría por todas partes, María que lo honraba durante esta comida de fiesta derramando un perfume de gran precio sobre sus pies, numerosos judíos que venían no sólo para verlo a él sino también para ver a Lázaro, su entrada triunfal en Jerusalén, la muchedumbre que gritaba "Hosanna", la gente que testimoniaba la resurrección de Lázaro, griegos venidos a adorar a Dios durante la Pascua que querían a toda costa verlo, los niños que participaban en la alegría general - y luego los fariseos que conspiraban contra él, Judas que le traicionaba, sus amigos que le abandonaban, y la cruz que le recibía …

Presentía que Lázaro volvía a la vida a causa de su propio sacrificio, que Él descendía a la tumba que Lázaro dejaba vacía, que Lázaro iba a vivir y Él a morir. Las apariencias iban a ser derribadas: celebraríamos la fiesta en casa de Marta pero la última pascua de la amargura únicamente sería la suya. Y sabía que aceptaba esta muerte voluntariamente; había descendido del seno de su Padre para expiar con su sangre los pecados de todos los hombres y resucitar así de la tumba a todos los creyentes.







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domingo, 13 de abril de 2014

El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


domingo 13 Abril 2014

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor


Fiesta de la Iglesia: Domingo de Ramos en la Pasión del Señor - Año A
Santo(s) del día : San Martín I, Beata Margherita da Città di Castello

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Papa Francisco: "Hosanna ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Bendito sea el reino que viene" (Mc 11,9s)

Evangelio según San Mateo 26,3-5.14-75.27,1-66.

Unos días antes de la fiesta de Pascua, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás,
y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con astucia y darle muerte.
Pero decían: "No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo".
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo".
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella,
porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.
Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".
Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás".
Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces".
Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar".
Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.
Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo".
Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?
Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad".
Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño.
Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".
Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo".
Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó.
Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron.
Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.
Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.
¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles.
Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?".
Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo.
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte;
pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos
que declararon: "Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días'".
El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?".
Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo".
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado, ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia.
¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte".
Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban,
diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó".
Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo".
Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir".
Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno".
Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre".
Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona".
Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo,
y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.
Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús.
Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron.
Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo".
Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó.
Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre".
Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros.
Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre".
Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas.
Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado.
Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". El respondió: "Tú lo dices".
Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.
Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?".
Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador.
En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo.
Había entonces uno famoso, llamado Barrabás.
Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?".
El sabía bien que lo habían entregado por envidia.
Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho".
Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos respondieron: "A Barrabás".
Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!".
El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!".
Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes".
Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos".
Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.
Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.
Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos".
Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.
Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.
Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo",
le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo.
Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;
y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.
Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos".
Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,
decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!".
De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:
"¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.
Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios".
También lo insultaban los ladrones crucificados con él.
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.
Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías".
En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber.
Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo".
Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.
Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron
y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron
y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.
El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!".
Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo.
Entre ellas estaban María Magdalena, María -la madre de Santiago y de José- y la madre de los hijos de Zebedeo.
Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús,
y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.
Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.
María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.
A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato,
diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'.
Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero".
Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente".
Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Papa Francisco
Homilía del 24/03/2013 (trad. © copyright Librería Editrice Vaticana)

"Hosanna ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Bendito sea el reino que viene" (Mc 11,9s)

Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompaña festivamente… La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más; tiene ese sentido de la fe, que dice: Éste es el Salvador.

Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado…; entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero…, Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz…

¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero… Amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también –cada uno lo sabe y lo conoce– nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho él aquel día de su muerte.







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sábado, 12 de abril de 2014

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país | CatInfor.com

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país | CatInfor.com

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país
"Ayudar el doble, no te cuesta nada. Si ayudas, no te quedes a medias". Con esta invitación, Cáritas Española lanza un año más, una Campaña informativa sobre la Asignación Tributaria 2013 con la que se pretende recordar a todos los contribuyentes que tienen la posibilidad de marcar conjuntamente las dos casillas en la Declaración de la Renta.

Multiplicar la solidaridad sin coste añadido

Al seleccionar simultáneamente en el apartado de la Asignación Tributaria de nuestra declaración anual las casillas del 0,7% del IRPF destinadas a la "Iglesia Católica" y a "Otros Fines Sociales de interés general", podemos ayudar el doble a las personas en situación social más precaria, sin que a ello suponga coste añadido alguno

En el año 2013, sólo en el 16% de los contribuyentes marcaron las dos casillas. Esto supone que quedaron sin asignarse más de 510 millones de euros, que podrían haber sido destinados al sector social y a la Iglesia, y que, sin embargo, sirvieron para engrosar las arcas de la Hacienda pública.

Al tomar la decisión de marcando ambas casillas a la vez, estaremos colaborando, al mismo tiempo y sin gasto adicional, con el 0,7% de nuestra base imponible a la ingente acción pastoral desarrollada por la Iglesia y con otro 0,7%, al apartado de fines sociales desde los que Cáritas y otras muchas organizaciones reciben fondos esenciales a la hora de financiar parte de su labor social.

Cáritas recibió en 2013 casi 25 millones de euros del IRPF

En 2013, Cáritas Española recibió de los fondos del IRPF aportados por los contribuyentes a través de la casilla "Fines sociales" un total de 24.911.651,93 euros, que permitieron financiar casi 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país.

Cientos de miles de personas en situación social precaria –mayores, mujeres, jóvenes, niños, dependientes, inmigrantes, sin hogar, reclusos y ex reclusos, discapacitados, etc.–pudieron beneficiarse de la solidaridad de los contribuyentes españoles gracias al acompañamiento llevado a cabo por Cáritas en los ámbitos de la sanidad, la inserción laboral y la inserción y prevención social.

Apoyo vital de la Iglesia

Además, no hay que olvidar que muchos de los recursos de Cáritas proceden de la propia Iglesia, de la que forma parte. Por eso propone a los declarantes que marquen simultáneamente ambas casillas, dado que la mayoría de programas sociales que lleva a cabo utilizan infraestructuras de propiedad diocesana o parroquial, sin los cuales no sería viable su puesta en marcha.

Este apoyo económico permanente de cada Iglesia diocesana a sus respectivas Cáritas Diocesanas y Parroquiales se ve reforzado además, cada año, con la donación que la Conferencia Episcopal Española (CEE) realiza a los programas de Cáritas destinados a paliar los efectos sociales de la crisis.

El último año, la CEE realizó a Cáritas una aportación económica de 6 millones de euros, aprobada por la Asamblea Plenaria con cargo a los Presupuestos de 2013 y que supone un incremento del 20% con respecto al año anterior. Esa cantidad procede de lo que la Conferencia Episcopal recibe por la asignación tributaria a favor de la Iglesia.

En los últimos cinco años, la CEE ha donado casi 20 millones de euros desde 2008. 

Cáritas es la Iglesia

Estas aportaciones extraordinarias, no son, ni mucho menos, el total de lo que la Iglesia aporta a Cáritas, porque Cáritas es la Iglesia misma en su estructura más fundamental que es la parroquia. Son las parroquias las que corren con todos los gastos ordinarios, las que recogen los donativos y donde surgen los voluntarios que entregan su tiempo y trabajo a las acciones de Cáritas.

276 millones de euros invertidos, 5 millones de personas acompañadas

Estos apoyos económicos al trabajo de Cáritas –tanto la aportación de la CEE como los fondos procedentes del IRPF– se engloban en los más de 276 millones de euros invertidos por las 70 Cáritas Diocesanas de toda España en el último ejercicio. Gracias a este esfuerzo económico fue posible mejorar las condiciones de vida y la dignidad a casi 2 millones de personas dentro de España y a otros 3 millones en países en desarrollo. 

Por propia experiencia, Cáritas sabe que los efectos de la pobreza en las personas más vulnerables pueden ser invertidos gracias a la acción colectiva, el tejido social y las políticas públicas. De ahí la importancia trascendental que tiene el compromiso que los ciudadanos manifiestan a través del IRPF, que permite a nuestra institución sostener los programas de promoción de las personas a las que acompañamos para que recuperen su autonomía y accedan a una vida digna como ciudadanos de pleno derecho.

Siete preguntas básicas sobre la asignación fiscal a través del 0,7% del IRPF

1 ¿De verdad puedo marcar las dos casillas a la vez?
Sí. Se pueden marcar las dos casillas conjuntamente.

2. ¿Y es cierto que marcando las dos casillas se duplica la ayuda?
Sí. Cada casilla marcada genera el 0,7%. Si marcas las dos se destina el 1,4%.

3. ¿Y a mí me cuesta algo?
No. No te cuesta nada. Tú decides el destino del 1,4% de tus impuestos.

4. ¿Y si no marco alguna casilla?
Hacienda destinará el importe correspondiente a otras partidas de los Presupuestos Generales del Estado.

5. ¿Por qué es bueno marcar la casilla Iglesia Católica?
Porque así puedes destinar un porcentaje de tus impuestos a colaborar con las necesidades de la Iglesia.

6. ¿Por qué debo marcar también la casilla de Fines Sociales?
Porque de este modo, un porcentaje de tus impuestos se destina a proyectos sociales en nuestro entorno y en los países más desfavorecidos.

7. ¿Percibe Cáritas de las casillas de Iglesia Católica y de Fines Sociales?
Sí. Cáritas es parte esencial de la Iglesia Católica y, además, como organización social recibe fondos de la casilla de Fines Sociales.

(CÁRITAS)

camineo.info

Esta noticia se publicó a las 8:07 12-04-2014 (hace 8 horas) y proviene de la página camineo.info. Puedes seguir las respuestas a esta noticia en el feed RSS 2.0. Deja tu comentario abajo.



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Barcelona desde sus azoteas | espana | Ocholeguas | elmundo.es

Barcelona desde sus azoteas | espana | Ocholeguas | elmundo.es

Barcelona desde sus azoteas

Pinche en la imagen para poder navegar libremente por ésta y otras panorámicas de 360º de Barcelona.

Entre el mar y la montaña, Barcelona no solo se reinventa sino que tiene la virtud de mantenerse en equilibrio con un pie en la tradición y otro en la vanguardia: las atrevidas creaciones de Gaudí conviven con la arquitectura gótica; el clásico paseo por las Ramblas es compatible con una copa en la azotea de hoteles como el Arts o el Grand Hotel; el Palau de la Música no se acompleja ante la impulsividad del Sónar; y los puestos de La Boquería son el contrapunto perfecto a un almuerzo o cena en sus restaurantes de alta gastronomía.

En esta nueva entrega de imágenes panorámicas, Ocholeguas.com le invita a visitar la Ciudad Condal y entrar en sus edificios más emblemáticos, subir a las azoteas con mejores vistas y pasear por sus calles y plazas al atardecer.

Podrá realizar un viaje único e interactivo a través de la pantalla de su ordenador, tableta o móvil por la Barcelona monumental, marinera y cotidiana. Basta con pinchar en la imagen principal para comprobar cómo se despliega ante sus ojos una panorámica interactiva de 360 grados.

Con la única ayuda del ratón, podrá meterse en la imagen, deambular a sus anchas, elegir qué quiere ver, a dónde quiere ir, si dirigir la mirada a la derecha, a la izquierda, hacia arriba... Y desde esta panorámica principal podrá navegar por otros trece escenarios, a cada cuál más maravilloso, clicando en las miniaturas situadas en la parte inferior de su pantalla.

Además, ponemos a su disposición un plano para poder ubicar cada panorámica así como un giroscopio para iPhone y iPad que le permitirá moverse por la panorámica coordinando sus movimientos.

| Panorámicas disponibles en iPhone, Android y en iPad.



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HORA SANTA

A SOLAS CON EL SEÑOR
HORA SANTA


1. Canto de entrada: 
1.Junto a Ti, al caer de la tarde, y cansados de nuestra labor, te ofrecemos con todos los hombres el trabajo, el descanso y el amor.

2.Con la noche las sombras nos cercan, y regresa la alondra a su hogar; nuestro hogar son tus manos, Oh Padre, y tu amor nuestro nido será.

 

2. Oración todos juntos:

Señor Jesús, queremos velar contigo, queremos estar junto a tí. Quizá no se nos ocurran muchas cosas, pero queremos estar, queremos sentir tu amor, como cuando nos acercamos a una hoguera, queremos amarte, queremos aprender a amar. Lo importante es estar abiertos a tu presencia. Y agradecer, alabar, suplicar. Y callar, escuchar, no decir nada, simplemente estar.
 

Acógenos como discípulos que quieren escuchar tus palabras, aprender de ti, seguirte siempre. Acógenos como amigos. Y haz de nosotros también tus testigos, testigos del amor.
 

Señor Jesús, toca esta noche nuestro corazón, danos tu gracia, sálvanos, llénanos de la vida que sólo tú puedes dar.

 

3. El mandamiento del amor

AMAR COMO JESÚS NOS AMA

«Éste es mi mandamiento: amaos unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, pues el siervo no sabe qué hace su señor; yo os he llamado amigos porque os he dado a conocer todas las cosas que he oído a mi Padre. No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros; y os designé para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca, a fin de que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: amaos unos a otros». Juan 15, 10-16


CON UN AMOR QUE SIRVE

"Estando de nuevo a la mesa les dijo: «¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis el maestro y el señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el señor y el maestro, os he lavado los pies, también vosotros os los debéis lavar unos a otros. Yo os he dado ejemplo, para que hagáis vosotros lo mismo que he hecho yo. Juan 13,13-17

 

4. Oración en silencio

 

5. Canto

Un mandamiento nuevo nos dio el Señor, que nos amáramos todos como El nos amó. (bis)

Lo que hagamos al hermano, a Dios mismo se lo hacemos.

Quien no ama a sus hermanos miente si a Dios dice que ama.

La señal de los cristianos es amarse como hermanos.


6. "Haced esto en memoria mía"

Luego tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en memoria mía». Y de la misma manera el cáliz, después de la cena, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros. Lucas 22,14-20

 (Música de fondo: La estación de primavera de Vivaldi)

 

7. Meditación:

Un día, el Amor llegó tan lejos que se entregó a sí mismo hasta morir derramando su sangre en un madero. Cada día, el Amor llega tan lejos que se entrega a sí mismo para saciar nuestra hambre de amor en el pan compartido en una Cena.
 

Sacramento de un Dios encarnado que no ha venido más que a amar y a servir; memorial de un Dios que se dejó despojar para abrir en el fondo de nuestro atolladero una brecha nueva, pero tan estrecha que sólo el pobre puede pasar por ella, y sólo el amor descentrado de sí puede atravesar.

 

Sacramento de una muerte única que recapitula todo don de sí liberador; memorial de un sacrificio único en el que muere la muerte de un mundo pecador.
 

Sacramento del triunfo definitivo del amor, en el que el hombre se salva entregándose; memorial del triunfo definitivo de la vida, en el que el hombre se hace inmortal amando.

 

 

8. Canto

1.Cristo te necesita para amar, para amar. Cristo te necesita para amar. (bis)

No te importen las razas ni el color de la piel, ama a todos como hermanos y haz el bien. (bis)

2. Al que sufre y al triste, dale amor, dale amor; al humilde y al pobre, dale amor. Al que vive a tu lado, dale amor, dale amor, al que viene de lejos dale amor.

 

9. Oracion y meditación:


Lo más importante no es...


Que yo te busque, sino que tú me buscas en todos los caminos;


Que yo te llame por tu nombre, sino que tú tienes el mío tatuado en la palma de tus manos;


Que yo te grite cuando no tengo ni palabra, sino que tú gimes en mí con tu grito;


Que yo tenga proyectos para ti, sino que tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro;


Que yo te comprenda, sino que tú me comprendes en mi último secreto.


Que yo hable de ti con sabiduría, sino que tú vives en mí y te expresas a tu manera;


Que yo te guarde en mi caja de seguridad, sino que yo soy una esponja en el fondo de tu océano;


Que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas;


Que yo trate de animarme, de planificar, sino que tu fuego arda dentro de mis huesos;


Porque ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte... Si tú no me buscas, llamas y amas primero?


El silencio agradecido es mi última palabra y mi mejor manera de encontrarte

 


10. Acción de gracias


Gracias Señor, por tu muerte y resurrección que nos salva


Gracias Señor, por haber instituido la Eucaristía que nos alimenta


Gracias Señor, por este tiempo que nos has concedido para adorarte y venerarte.


Gracias Señor, por todos los beneficios que nos concedes.


Gracias Señor, por esta hora de comunión contigo


Gracias Señor, por tus palabras que reconfortan y sanan


Gracias Señor, por tu cruz que tanto enseña


Gracias Señor, por tu sangre que a tantos salva


Gracias Señor, por tu amor sin tregua y sin fronteras


Gracias Señor, por la Madre que al pie del madero nos dejas


Gracias Señor, por olvidar nuestras traiciones e incoherencias


Gracias Señor, por perdonar el sueño que nos aleja del estar en vela


Gracias Señor, por ese pan partido en la mesa de la última cena


Gracias Señor, porque aún siendo Dios, te arrodillas y a servir nos enseñas


Gracias Señor, por tu sacerdocio que es generosidad, ofrenda y entrega


Gracias Señor, por tu amor sin límites y en la cruz hecho locura


Gracias Señor

 


11. Padrenuestro

 

12. TESTIMONIOS

En la hora santa se pueden intercalar algunos testimonios o parábolas que nos hagan vivir este momento de oración.

 

a)Un número por otro
Maximiliano Kolbe; le asignaron el 16670  en Auschwitz. Cambió su número para que un padre de familia se librara de la cámara de gas. Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en 1982 La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección en la que estaba asignado Kolbe escapa; en represalia, el comandante del campo ordena escoger a 10 prisioneros al azar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como Kolbe, pero casado y con hijos. Maximiliano, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y Kolbe es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de agosto de 1941

 

b)El rey que quiso imitar la misericordia de Jesús

Por el año 987 Roberto fue coronado rey de Francia. Era un príncipe piadoso y un gran devoto de Jesús en la Eucaristía. Su mayor placer fue el de adornar los altares y las iglesias, y lo más hermoso y precioso lo dejaba por Jesús.

Algunos hombres impíos y ambiciosos habían conspirado para asesinarlo y así apoderarse del gobierno. Mas la confabulación fue descubierta y los culpables fueron traídos ante el tribunal que los condenó a muerte. El rey les envió a un sacerdote a la cárcel. Los malhechores se arrepintieron y, después de una sincera confesión, recibieron la Sagrada Comunión.

 

Era la mañana del día de su ejecución. Las esposas y madres de los sentenciados fueron al rey a pedirles perdón, pero sus consejeros no querían de ninguna manera indultarlos.

Entonces una anciana madre se echó a los pies del rey y llorando, dijo: "Es cierto que estos hombres han merecido tal castigo; pero, tened presente, oh rey, que han sido, hace pocos instantes, huéspedes de Jesús, porque acaban de recibir la Santa Comunión. Él les ha perdonado todo; perdonadles también".

Al oir el rey estas palabras de la afligida madre, y recordando la infinita misericordia de Jesús en la Santa Comunión, hizo llamar inmediatamente a los condenados y, estrechándoles la mano, los indultó.

Todo el pueblo aplaudió la bondad del rey que, en adelante, fue el ídolo de sus súbditos.

 


c)La Cruz abrazada...

Un joven sentía que no podía más con sus problemas.  Cayó entonces de rodillas rezando: "Señor, no puedo seguir.  Mi cruz es demasiado pesada"   El Señor le contestó:  "Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después escoge la cruz que tu quieras". El joven suspiró aliviado: "Gracias Señor".  Luego dio muchas vueltas por la habitación observando las cruces, había de todos los tamaños.  Finalmente fijó sus ojos en una pequeña cruz apoyada junto a la puerta y susurró: "Señor, quisiera esa cruz".  El Señor le contestó:  "Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar"

 


d) Un soldado iraquí pasa a  la vida monástica

Vengo de una familia cristiana. En 1984 era soldado del ejercito iraquí. Combatí en la guerra contra Irán militando durante casi cuatro años en el ejército. He combatido también contra los kurdos y entre otras adversidades fui hecho prisionero: un grupo de guerrilleros kurdos me capturó y permanecí tres meses en la montaña sufriendo crueles torturas. Me liberaron porque mi familia pagó como rescate 10.000 dinares. La vida militar en el ejército de Saddam me agotó y huí, por lo que me convertí en un desertor. La policía me capturó y un tribunal militar me condenó a prisión por deserción.

 

En aquel período descubrí la oración como verdadero alimento espiritual. Viví esta crisis con mucho dolor y sufrimiento en cuerpo y alma. Pero el Señor estaba siempre conmigo y no me dejó jamás, porque quien tiene fe en el Señor nunca debe tener miedo y encuentra la paz y la alegría a pesar de las situaciones de angustia. 

Dice el salmo: «Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan» (Sal 37, 25). 

Comencé a interrogarme sobre el verdadero sentido de la vida y sobre los verdaderos valores, preguntándome dónde y cuándo podría encontrar el camino adecuado de mi existencia en el mundo ¿Qué camino deberé seguir para llegar a la verdadera felicidad? 

A las preguntas sobre mí mismo se añadían otros interrogantes: ¿por qué hay guerras, injusticias y odio en el mundo? ¿Por qué la humanidad no puede vivir en paz? En aquel momento de angustia, oí una voz fuerte dentro de mí que me llamaba: «Ven y sígueme, encontraras el verdadero sentido de tu vida». «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). 

En 1988 terminó la guerra y seguí un curso de estudios en la Universidad en mi ciudad, Nínive. Continuaba frecuentando la Iglesia y pidiendo a Dios que confirmara mi vocación. 

En 1991 comenzó la Guerra del Golfo y la situación de la mayoría de la gente empeoraba de día en día. Muchas familias emigraban de Irak. También yo habría querido unirme a la diáspora. 

En 1993 me inscribí en un curso de Teología y sentí en lo profundo de mi corazón lo dulce y buena que es la Palabra de Dios. La conciencia de la vocación se hizo más fuerte y entonces respondí a la llamada del Señor. Es el Señor quien llama y es Él quien da el primer paso hacia el hombre. 

Después de un intenso período de oración, en 1995 dejé a mi familia y mi ciudad para seguir al Señor y entré en el convento de los Monjes Caldeos que se encuentra en Bagdad. Ahora estoy perfeccionando mis estudios.

 

 


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Yo soy Hijo de Dios

Yo soy Hijo de Dios

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 
Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?» 
Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios.» 
Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: "Tú blasfemas", a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? 
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.» 
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad.» Y en ese lugar muchos creyeron en él.
 
Palabra del Señor.

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El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

Lecturas del 12-4-14 (Sábado de la Quinta Semana de Cuaresma)

 
SANTORAL: San Julio I, papa
 
Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 21-28
 
 Así habla el Señor:
 Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos.
 Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
 Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente.
 Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Jer 31, 10. 11-12ab. 13 (R.: cf. 10d)
 
R. El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.
 
 ¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, 
 anúncienla en las costas más lejanas!
 Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá, 
 y lo cuidará como un pastor a su rebaño.»  R.
 
 Porque el Señor ha rescatado a Jacob, 
 lo redimió de una mano más fuerte que él.
 Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, 
 afluirán hacia los bienes del Señor.  R.
 
 Entonces la joven danzará alegremente, 
 los jóvenes y los viejos se regocijarán; 
 yo cambiaré su duelo en alegría, 
 los alegraré y los consolaré de su aflicción.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 11, 45-57
 
 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 
 Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación.» 
 Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?» 
 No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. 
 A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. 
 Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?» Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
 
Palabra del Señor.

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