EVANGELIO DEL DÍA

domingo, 27 de marzo de 2011

« Serás más grande que nuestro padre Jacob? »

EVANGELIO DEL DÍA: 27/03/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


III Domingo de Cuaresma A

Libro del Exodo 1,3-7. 
Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: "¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?".
Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: "¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?".
El Señor respondió a Moisés: "Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve,
porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo". Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
Aquel lugar recibió el nombre de Masá - que significa "Provocación"- y de Meribá - que significa "Querella"- a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: "¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?".

Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9. 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!
¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

"No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.

Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8. 
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Evangelio según San Juan 4,5-42. 
Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.
Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.
Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame de beber".
Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
La samaritana le respondió: "¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?". Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: 'Dame de beber', tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva".
"Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva?
¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?".
Jesús le respondió: "El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed,
pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna".
"Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla".
Jesús le respondió: "Ve, llama a tu marido y vuelve aquí".
La mujer respondió: "No tengo marido". Jesús continuó: "Tienes razón al decir que no tienes marido,
porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad".
La mujer le dijo: "Señor, veo que eres un profeta.
Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar".
Jesús le respondió: "Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.
Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre.
Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad".
La mujer le dijo: "Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo".
Jesús le respondió: "Soy yo, el que habla contigo".
En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: "¿Qué quieres de ella?" o "¿Por qué hablas con ella?".
La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
"Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?".
Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.
Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: "Come, Maestro".
Pero él les dijo: "Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen".
Los discípulos se preguntaban entre sí: "¿Alguien le habrá traído de comer?".
Jesús les respondió: "Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra.
Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega.
Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría.
Porque en esto se cumple el proverbio: 'no siembra y otro cosecha'
Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos".
Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que hice".
Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días.
Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra.
Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo". 

Leer el comentario del Evangelio por 
Santiago de Saroug (v. 449-521), monje y obispo sirio.
Homilía sobre nuestro Señor y Jacob, sobre la Iglesia y Raquel
« Serás más grande que nuestro padre Jacob? »
    La vista de la belleza de Raquel a hecho a Jacob de alguna forma más fuerte: ha podido levantar la enorme piedra de encima del pozo y dar de beber al rebaño (Gn 29,10)... En Raquel con quien se casaba, veía el símbolo de la Iglesia. Por ello era preciso que abrazándola llore y sufra (v. 11), a fin de prefigurar por su matrimonio los sufrimientos del Hijo... ¡Cuánto más hermosas las nupcias del Esposo Real que las de sus embajadores! Jacob ha llorado por Raquel casándola; nuestro Señor ha cubierto la Iglesia con su sangre salvándola. Las lágrimas son el símbolo de la sangre, porque no es sin dolor como brotan de los ojos. El llanto del justo Jacob es el símbolo del gran sufrimiento del Hijo, por el cual la Iglesia de las naciones ha sido salvada.

     Ven, contempla nuestro Maestro: ha venido a casa de su Padre en el mundo, se ha anonadado para cumplir su camino de humildad (Ph 2,7)... Ha visto las naciones como rebaños muy sedientos, y la fuente de la vida cerrada por el pecado como por una piedra. Ha visto la Iglesia parecida a Raquel: entonces se precipitó hacia ella, derribó el pecado pesado como una roca. Ha abierto para su esposa el baptisterio para que se bañe; ha sacado de allí, ha dado a beber a las naciones de la tierra, como a sus rebaños. Con su poder, ha levantado el pesado peso de los pecados; para el mundo entero, ha puesto al descubierto la fuente de agua dulce...
     Sí, por la Iglesia, nuestro Señor se dió un gran trabajo. Por amor, el Hijo de Dios vendió sus sufrimientos, con el fin de unirse, al precio de sus llagas, a la Iglesia abandonada. Por ella, que adoraba los ídolos, sufrió en la cruz. Por ella ha querido entregarse, para que sea suya, toda inmaculada (Ep 5,25-27).  Consintió llevar a pacer el rebaño entero de los hombres, con el gran bastón de la cruz; no rehusó sufrir. Razas, naciones, tribus, multitudes y pueblos, aceptó conducir a todos, para tener para él, a su vez, la Iglesia, su única (Ct 6,9).


domingo 27 Marzo 2011

San Juan de Egipto



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Eremita (304-394)   Nació en Licópolis, hoy Asiut, en los comienzos del siglo IV y pasó la mayor parte de su vida en la Tebaida, dedicado a la oración y a la penitencia. Parece ser que nació en el seno de una familia pobre y que tuvo en la juventud la profesión de carpintero. Muy joven marcha a buscar la soledad del desierto; se pone bajo el amparo de santo monje que le orienta en las difíciles sendas de la imitación de Jesucristo, siguiéndole en la soledad. Come hierbas y raíces; bebe agua abundante; es de poco dormir, hace mucha oración y extremada penitencia.
Las pocas gentes que conoce lo ven lleno de buen humor, servicial, parco en las palabras, acertado en las sentencias que salen de su boca siempre dispuesta a enseñar a Cristo; lo describen barbudo con figura alargada y seca. No daba para otra apariencia aquella vida de ayuno con sol y aire abundante. Con el paso del tiempo, se aproxima a él gente más apartada. Al correrse las voces sobre la santidad de Juan, el solitario anacoreta, vienen desde lejos a rezar y aprender cosas de Dios.
Algunos consultan problemas personales, mientras que otros buscan arreglos de asuntos enconados y con poca solución entre clanes y familias.    Algún militar se acerca a exponer sus temores ante los bárbaros que se acercan. Profetiza victorias que se cumplen. Hasta el mismo emperador Teodosio manda embajada de consultas sobre acciones políticas y militares que está a punto de comenzar y requieren prudencia. Nunca permite que una mujer mire ni se acerque a su celda.
En la pobreza del desierto, aunque no dispone de espacio digno donde recibir visitas ilustres, van a verle también monjes como Evagrio del Ponto y su discípulo Paladio del monasterio que está en el desierto de Nitria; en esa ocasión, profetiza a Paladio su futura elección de obispo.
Juan vivió hasta el año 394, habiendo pasado 75 en el desierto.






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Oremos

Tú, Señor, que concediste a San Juan  el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.



Calendario  de   Fiestas Marianas: Aparición de Nuestro Señor a Nuestra Señora.

sábado, 26 de marzo de 2011

"Coming to his senses he thought... 'Here am I, dying from hunger. I shall get up and go to my father' "

DAILY GOSPEL: 26/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Saturday of the Second week of Lent

Book of Micah 7:14-15.18-20.
Shepherd your people with your staff, the flock of your inheritance, That dwells apart in a woodland, in the midst of Carmel. Let them feed in Bashan and Gilead, as in the days of old;
As in the days when you came from the land of Egypt, show us wonderful signs.
Who is there like you, the God who removes guilt and pardons sin for the remnant of his inheritance; Who does not persist in anger forever, but delights rather in clemency,
And will again have compassion on us, treading underfoot our guilt? You will cast into the depths of the sea all our sins;
You will show faithfulness to Jacob, and grace to Abraham, As you have sworn to our fathers from days of old.

Psalms 103(102):1-2.3-4.9-10.11-12.
Of David. Bless the LORD, my soul; all my being, bless his holy name!
Bless the LORD, my soul; do not forget all the gifts of God,
Who pardons all your sins, heals all your ills,
Delivers your life from the pit, surrounds you with love and compassion,

God does not always rebuke, nurses no lasting anger,
Has not dealt with us as our sins merit, nor requited us as our deeds deserve.
As the heavens tower over the earth, so God's love towers over the faithful.
As far as the east is from the west, so far have our sins been removed from us.


Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 15:1-3.11-32.
Tax collectors and sinners were all drawing near to listen to Jesus,
but the Pharisees and scribes began to complain, saying, "This man welcomes sinners and eats with them."
So to them he addressed this parable.
Then he said, "A man had two sons,
and the younger son said to his father, 'Father, give me the share of your estate that should come to me.' So the father divided the property between them.
After a few days, the younger son collected all his belongings and set off to a distant country where he squandered his inheritance on a life of dissipation.
When he had freely spent everything, a severe famine struck that country, and he found himself in dire need.
So he hired himself out to one of the local citizens who sent him to his farm to tend the swine.
And he longed to eat his fill of the pods on which the swine fed, but nobody gave him any.
Coming to his senses he thought, 'How many of my father's hired workers have more than enough food to eat, but here am I, dying from hunger.
I shall get up and go to my father and I shall say to him, "Father, I have sinned against heaven and against you.
I no longer deserve to be called your son; treat me as you would treat one of your hired workers."'
So he got up and went back to his father. While he was still a long way off, his father caught sight of him, and was filled with compassion. He ran to his son, embraced him and kissed him.
His son said to him, 'Father, I have sinned against heaven and against you; I no longer deserve to be called your son.'
But his father ordered his servants, 'Quickly bring the finest robe and put it on him; put a ring on his finger and sandals on his feet.
Take the fattened calf and slaughter it. Then let us celebrate with a feast,
because this son of mine was dead, and has come to life again; he was lost, and has been found.' Then the celebration began.
Now the older son had been out in the field and, on his way back, as he neared the house, he heard the sound of music and dancing.
He called one of the servants and asked what this might mean.
The servant said to him, 'Your brother has returned and your father has slaughtered the fattened calf because he has him back safe and sound.'
He became angry, and when he refused to enter the house, his father came out and pleaded with him.
He said to his father in reply, 'Look, all these years I served you and not once did I disobey your orders; yet you never gave me even a young goat to feast on with my friends.
But when your son returns who swallowed up your property with prostitutes, for him you slaughter the fattened calf.'
He said to him, 'My son, you are here with me always; everything I have is yours.
But now we must celebrate and rejoice, because your brother was dead and has come to life again; he was lost and has been found.'"


Commentary of the day 
Isaac of Stella (?-c.1171), Cistercian monk
2nd. sermon for All Saints § 13-20 (copyright Cistercian Fathers series, 11)
"Coming to his senses he thought... 'Here am I, dying from hunger. I shall get up and go to my father' "
"Happy are they who mourn, they shall be comforted" (Mt 5,5). It is as if our Lord were saying: The way to joy is through sorrow, desolation leads to comfort; by losing your life you find it, by making little of it you possess it, by hating it you love it and by despising it you save it (cf. Lk 9,23f.). If you desire to know yourself and to possess yourself, go into yourself and do not search for yourself outside... Return, then, transgressor to your heart, within, where you are truly yourself. Outwardly you are an animal, fashioned as the world is fashioned... but inwardly your are made in the image of God (Gn 1,26) and so are capable of being deified.

Now when a man comes to himself as did that young prodigal son, where does he find himself? Is it not in a far country, in the Land of Unlikeness, and in a strange land where he sits down and weeps as he remembers his father and his home?... "O Adam, where are you?" (Gn 3,9). Still in the shadows, perhaps, so that you cannot see yourself? Sewing together foolish fig leaves to cover your shame? Your eyes are only too open to what is around you and what belonngs to you. But look within, see yourself: there you will find things that are much more shameful...

It must be acknowledged, brethren, that we are truly outside of ourselves... So it has ever been prudent Wisdom's intention to invite to the house of mourning rather than to a house of feasting, that is, to call back into himself the man who had been outside himself, saying: "Happy are they who mourn", and in another passage: "Woe to you that laugh now" (Lk 6,25)... Accordingly, brethren, let us weep before the Lord, who is bounteous in pardon... "Happy are they who mourn." Happy, not because they mourn, but because "they shall be comforted". Sorrow is the road and happiness the comfort.


Saturday, 26 March 2011

Bl. Maddalena Caterina Morano (1847-1908)



BLESSED MADDALENA CATERINA MORANO
(1847-1908)
        Blessed Maddalena Caterina Morano was born in 1847 into a large family in Chieri, near Turin, Italy. When she was eight years old, her father and older sister died, and so young Maddalena had to work. However, she applied herself to study as well, and in 1866 she received her diploma as an elementary school teacher.
        Her studies increased her knowledge of Christian doctrine and her longing to be a saint. She wished to enter religious life, but the needs of her family required her to wait. For 12 years she worked as a rural school teacher in Montaldo and taught catechism in the local parish.
        In 1878, having set aside enough savings for her mother's future needs, Maddalena entered the Daughters of Mary Help of Christians, a congregation founded six years earlier by Don Bosco. She was a model religious, and after a brief but intense novitiate she took her first vows. In 1881, with Don Bosco's blessing, she was sent to Trecastagni (Diocese of Catania), Sicily, and put in charge of an existing institute for women, to which she gave a new orientation inspired by the principles of the Salesian method.
        Sicily became her second home, where she carried out a varied and fruitful apostolate. She opened new houses, set up after-school activities and sewing classes, trained teachers, etc. Her real love, though, was for catechism class, since she was convinced that the formation of Christian conscience was the basis of personal maturity and all social improvement. She coordinated catechetical instruction in 18 of Catania's churches and trained lay and religious catechists to bring the Christian message to needy boys and girls.
        She spent 25 years in Sicily and served her community as local and provincial superior. She was an attentive mother and caring guide for many local vocations, faithfully living the charism of Mother Maria Mazzarello, co-foundress of the institute. She died in Catania at the age of 61 on 26 March 1908.
        She was beatified on November 5, 1994 at Catania by John Paul II.


L'Osservatore Romano - 1994


viernes, 25 de marzo de 2011

« Entonces volviéndose a sí mismo, se dijo...: ' Aquí muero de hambre. Voy a volver a casa de mi padre' »

EVANGELIO DEL DÍA: 26/03/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Sábado de la II Semana de Cuaresma

Libro de Miqueas 7,14-15.18-20.
Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos!
Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas.
¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad.
El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados.
Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Salmo 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12.
De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.
El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura;

no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente;
no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados.


Evangelio según San Lucas 15,1-3.11-32.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'.
Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'". 


Leer el comentario del Evangelio por 
Isaac de la Estrella (?-v. 1171), monje del Cister
2º sermón por Todos los Santos § 13-2
« Entonces volviéndose a sí mismo, se dijo...: ' Aquí muero de hambre. Voy a volver a casa de mi padre' »
     «Bienaventurados los que lloran porque serán consolados» (Mt 5,5). Por esta palabra el Señor quiere hacernos comprender que el camino de la alegría es el llanto. Por la desolación se va a la consolación; es perdiendo su vida como la encuentra, rechazándola como se la posee, odiándola como se la ama, despreciándola como se la conserva (cf Lc 9, 23s). Si quieres conocerte a ti mismo y dominarte, entra en ti mismo y no te busques fuera... Entra pues en ti mismo, pecador, entra donde existes verdaderamente: en tu corazón. En el exterior, eres un animal, a imagen del mundo...; dentro, tu eres un hombre, a imagen de Dios (Gn 1,26), y por tanto capaz de ser deificado.

     Por lo tanto, hermanos, ¿el hombre que entra en sí mismo, no se descubrirá lejos, como el hijo pródigo, en una región distinta, en una tierra extranjera, en la que se sienta y llora con el recuerdo de su padre y de su patria?... « Oh Adán, ¿dónde estás? » (Gn 3,9) Quizás todavía en la sombra para no verte: coses juntas hojas de vanidad para cubrir tu vergüenza (Gn 3,7),mirando lo que está alrededor de ti y lo que es tuyo, porque tus ojos están muy abiertos sobre tales cosas. Pero mira dentro, mírate: es allí donde se encuentra el mayor motivo de vergüenza...

     Es evidente, hermanos: vivimos fuera de nosotros mismos... Es por ello que la Sabiduría tiene interés siempre de invitarnos a la casa del duelo más que a la casa del banquete (Eccl 7,3), es decir recordarle en sí mismo al hombre que estaba fuera de sí, diciéndole: « Bienaventurados los que lloran» y en otro pasaje: « Desdichados de vosotros que reís ahora » (Lc 6,25)... Hermanos míos, gimamos en presencia del Señor: que su bondad  le lleve a perdonarnos... Dichosos los que lloran, no porque lloran, sino porque serán consolados. El llanto es el camino; el consuelo es la beatitud.


sábado 26 Marzo 2011

San Braulio



Obispo (c.a. 590-651)  Se desconoce la cuna, niñez y juventud del santo; pero consta que ya en el año 626 es obispo de Zaragoza.   Participó en la corriente de pensamiento y acción isidoriana que tanto influyó en la cultura de su época y aún en tiempos posteriores.
De hecho, fue discípulo de san Isidoro, obispo, escritor y doctor de la Iglesia (c. 560-636).    Insistió cerca de él para que diera término a las Etimologías, la conocida y la más famosa e importante obra de san Isidoro donde se recoge el saber antiguo tomado La división de toda la obra y sus títulos se deben a san Braulio.  Estuvo presente en los concilios V (636) y VI (638) de Toledo que fueron convocados para fortalecer la autoridad real y donde se resolvieron determinadas cuestiones de régimen eclesiástico y litúrgicas. En estos concilios se contribuyó a elaborar también el sistema de elección de los reyes por los obispos y magnates y llegó a ratificarse la imposibilidad de ser elegido rey alguien que no perteneciera a la nobleza goda.
Se le atribuyen también a san Braulio las Actas de los mártires de Zaragoza.   Ejerció el santo una notable influencia entre los reyes del tiempo intentando suavizar las leyes con espíritu cristiano y procurando potenciar la unidad del reino. Con Chindasvinto -rey que fue elegido por la nobleza al considerarlo fácilmente manipulable debido a su gran ancianidad-, cuando dicta leyes muy severas contra los magnates traidores que rompieran su juramento de lealtad al rey, llegando a decretar la deportación, la reducción a la esclavitud de sus familias y a la confiscación de sus bienes.
De la misma manera, mostró también influjo decisivo cabe el rey Recesvinto, el que reprimió la rebelión del noble Troya, cuando ponía sitio a la ciudad de Zaragoza, el mismo año de la muerte de san Braulio.  La fiesta de este hombre que intervino fuertemente en la vida eclesiástica, política y social de su tiempo es el 26 de Marzo ya que murió en este día del año 651.




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Oremos

Señor, tú que colocaste a San Braulio en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos así participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.







Calendario   de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Soessons, Francia (1128). En  la Abadía se guarda uno de los zapatos de Nuestra Señora.

jueves, 24 de marzo de 2011

"May it be done to me according to your word"

DAILY GOSPEL: 25/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


The Annunciation of the Lord - Solemnity

Book of Isaiah 7:10-14.
The LORD spoke to Ahaz, saying:
Ask for a sign from the LORD, your God; let it be deep as the nether world, or high as the sky!
But Ahaz answered, "I will not ask! I will not tempt the LORD!"
Then he said: Listen, O house of David! Is it not enough for you to weary men, must you also weary my God?
Therefore the Lord himself will give you this sign: the virgin shall be with child, and bear a son, and shall name him Immanuel.

Psalms 40(39):7-8.9.10.11.
Sacrifice and offering you do not want; but ears open to obedience you gave me. Holocausts and sin-offerings you do not require;
so I said, "Here I am; your commands for me are written in the scroll.
To do your will is my delight; my God, your law is in my heart!"
I announced your deed to a great assembly; I did not restrain my lips; you, LORD, are my witness.

Your deed I did not hide within my heart; your loyal deliverance I have proclaimed. I made no secret of your enduring kindness to a great assembly.

Letter to the Hebrews 10:4-10.
It is impossible that the blood of bulls and goats take away sins.
For this reason, when he came into the world, he said: "Sacrifice and offering you did not desire, but a body you prepared for me;
holocausts and sin offerings you took no delight in.
Then I said, 'As is written of me in the scroll, Behold, I come to do your will, O God.'"
First he says, "Sacrifices and offerings, holocausts and sin offerings, you neither desired nor delighted in." These are offered according to the law.
Then he says, "Behold, I come to do your will." He takes away the first to establish the second.
By this "will," we have been consecrated through the offering of the body of Jesus Christ once for all.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 1:26-38.
The angel Gabriel was sent from God to a town of Galilee called Nazareth,
to a virgin betrothed to a man named Joseph, of the house of David, and the virgin's name was Mary.
And coming to her, he said, "Hail, favored one! The Lord is with you."
But she was greatly troubled at what was said and pondered what sort of greeting this might be.
Then the angel said to her, "Do not be afraid, Mary, for you have found favor with God.
Behold, you will conceive in your womb and bear a son, and you shall name him Jesus.
He will be great and will be called Son of the Most High, and the Lord God will give him the throne of David his father,
and he will rule over the house of Jacob forever, and of his kingdom there will be no end."
But Mary said to the angel, "How can this be, since I have no relations with a man?"
And the angel said to her in reply, "The holy Spirit will come upon you, and the power of the Most High will overshadow you. Therefore the child to be born will be called holy, the Son of God.
And behold, Elizabeth, your relative, has also conceived a son in her old age, and this is the sixth month for her who was called barren;
for nothing will be impossible for God."
Mary said, "Behold, I am the handmaid of the Lord. May it be done to me according to your word." Then the angel departed from her. 


Commentary of the day 
Tertullian (c.155-220), theologian
On the Flesh of Christ, 17 ; PL 2, 781 (copyright Ante-Nicene Fathers; cf SC 126)
"May it be done to me according to your word"

What previous reason was there for the Son of God's being born of a Virgin? He who was going to consecrate a new order of birth, must himself be born after a novel fashion, concerning which Isaiah foretold how the Lord himself would give a sign. What, then, is the sign? "Behold, a virgin shall conceive a bear a son." Accordingly, a virgin did conceive and bear Emmanuel, God with us (Is 7,14; Mt 1,23). This is the new nativity; a man is born in God because in this man God was born, taking flesh in order that he might reform it with the new seed of the Spirit and cleanse it by the removal of all its ancient stains.

The whole of this new birth was prefigured in ancient type, the Lord being born as man by a dispensation in which a virgin was the medium. The earth was still in a virgin state, reduced as yet by no human labor, with no seed as yet cast into its furrows when, as we are told, God made man out of it into "a living soul" (Gn 2,5.7). As, the, the first Adam was formed of earth, it is a just inference that the second Adam likewise, as the apostle Paul has told us, was formed by God into "a life-giving spirit" (1Cor 15,45)...

When he wanted to recover "his own image and likeness" (Gn 1,26), fallen into the power of the devil, God acted in the same way as he had done when first he created it. For it was while Eve was yet a virgin that she received the word which was to build the edifice of death. Therefore, in the same way, that Word of God which was to raise the fabric of life must be introduced into a virgin's soul ... As Eve had believed the serpent, so Mary believed Gabriel. The sin that Eve occasioned by believing, Mary by believing effaced... The devil's word became as seed to Eve so that she should conceive in humiliation and bring forth in sorrow (Gn 3,16); indeed, she brought forth the one who would be his brother's murderer (4,8). Mary, on the contrary, bore a son who would one day secure salvation to Israel, his own brother.

                    

Friday, 25 March 2011

Bl. Omeljan Kovč,  Priest and Martyr (1884-1944)



Omeljan Kovč
Priest and Martyr
(1884-1944)
        Blessed Emilian Kovch was born on 20 August 1884, near Kosiv. In 1911, after graduating from the College of Sts Sergius and Bacchus in Rome, he was ordained to the priesthood.
        In the spring of 1943, he was arrested by the Gestapo for aiding Jews. On 25 March 1944 he was burned to death in the ovens of the Majdanek Nazi death camp.
        On September 9, 1999 he was honoured with the title "Righteous Ukrainian" by the Jewish Council of Ukraine. He was beatified by John-Paul II on June 2001.
- Copyright © Libreria Editrice Vaticana

« Que se haga en mí según tu palabra »

EVANGELIO DEL DÍA: 25/03/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


La Anunciación del Señor - Solemnidad

Libro de Isaías 7,10-14.
Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
"Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas".
Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al Señor".
Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"."

Salmo 40(39),7-8.9.10.11.
Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: "Aquí estoy.
En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón".
Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor.

No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.

Carta a los Hebreos 10,4-10.
Porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados pro la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Evangelio según San Lucas 1,26-38.
En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó. 


Leer el comentario del Evangelio por 
Tertuliano (v. 155-v. 220), teólogo
La Carne de Cristo, 17; PL 2, 781
« Que se haga en mí según tu palabra »
     ¿Por qué el Hijo de Dios ha nacido de una Virgen?... Era necesario un modo totalmente nuevo de nacimiento al que iba a consagrar un nueva manera de nacer. Isaías había profetizado que el Señor anunciaría esta maravilla por un signo. ¿Qué signo? « He aquí que una Virgen va a concebir y dar a luz un niño» Sí, la Virgen ha concebido y dado a luz al Emmanuel, Dios con nosotros (Is 7,14; Mt 1,23). Helo aquí, este nuevo orden de nacimiento: el hombre nace de Dios porque Dios nace del hombre; Dios se hace carne para regenerar la carne por la semilla nueva del Espíritu y lavar todas sus manchas pasadas.

     Todo este orden nuevo ha sido prefigurado en el Antiguo Testamento, porque en el designio divino el primer hombre ha nacido por Dios a través de una virgen. En efecto, la tierra estaba aún virgen, el trabajo del hombre no la había tocado, la semilla no había sido echada, cuando Dios la toma para formar el hombre y hacerle « un ser viviente » (Gn 2,5.7). Si pues el primer Adán ha sido formado de la tierra, es justo que el segundo, el que el apóstol Pablo llama «el nuevo Adán» sea él también formado por Dios con una tierra virgen, es decir de una carne cuya virginidad permanecía inviolada, para llegar a ser «Espíritu que da la vida» (1 Co 15,45)...

     Cuando ha querido cubrir «su imagen y semejanza» (Gn 1,26) caída en poder del demonio, Dios ha hecho de la misma manera que en el momento en el que lo había creado. Eva era aún virgen cuando acogió la palabra que iba a producir la muerte; fue también en una virgen cómo debía descender  la Palabra de Dios que iba a criar el edificio de la Vida... Eva había dado su fe a la serpiente; María tuvo fe en Gabriel. El pecado que Eva había cometido al creer, es creyendo como María lo ha borrado... La Palabra del diablo ha sido para Eva la semilla de su humillación y de sus dolores en el alumbramiento (Gn 3,16), y ella parió el asesino de su hermano (4,8). Al contrario, María alumbró un hijo que debía salvar a Israel, su hermano.


viernes 25 Marzo 2011

Solemnidad de la Anunciación



Solemnidad de la Anunciación (Anunciata, Encarnación, Encarna) del Señor, cuando, en la ciudad de Nazaret, el ángel del Señor anunció a María: Concebirás y darás a luz un hijo, y se llamará Hijo del Altísimo.
María contestó: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y así, llegada la plenitud de los tiempos, el que era antes de los siglos el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, se encarnó por obra del Espíritu Santo de María, la Virgen, y se hizo hombre.





Himno

Que hoy bajó Dios a la tierra es cierto; pero más cierto

es que, bajando a María, bajó Dios a mejor cielo.

Conveniencia fue de todos este divino misterio,

pues el hombre, de fortuna, y Dios mejoró de asiento.

Su sangre le dio María a logro, porque a su tiempo

la que reciben encarnado restituya redimiendo.

Un arcángel a pedir bajó su consentimiento,

guardándole, en ser rogada, de reina sus privilegios.

¡Oh grandeza de María, que cuando usa el Padre eterno

de dominio con su Hijo, use con ella de ruego!

A estrecha cárcel reduce de su grandeza lo inmenso

y en breve morada cabe quién solo cabe en sí mismo. Amén



Señor, Dios nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre en el seno de la Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es realmente Dios y hombre que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

"Lying at his door was a poor man"

DAILY GOSPEL: 24/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Thursday of the Second week of Lent

Book of Jeremiah 17:5-10.
Thus says the LORD: Cursed is the man who trusts in human beings, who seeks his strength in flesh, whose heart turns away from the LORD.
He is like a barren bush in the desert that enjoys no change of season, But stands in a lava waste, a salt and empty earth.
Blessed is the man who trusts in the LORD, whose hope is the LORD.
He is like a tree planted beside the waters that stretches out its roots to the stream: It fears not the heat when it comes, its leaves stay green; In the year of drought it shows no distress, but still bears fruit.
More tortuous than all else is the human heart, beyond remedy; who can understand it?
I, the LORD, alone probe the mind and test the heart, To reward everyone according to his ways, according to the merit of his deeds.

Psalms 1:1-2.3.4.6.
Happy those who do not follow the counsel of the wicked, Nor go the way of sinners, nor sit in company with scoffers.
Rather, the law of the LORD is their joy; God's law they study day and night.
They are like a tree planted near streams of water, that yields its fruit in season; Its leaves never wither; whatever they do prospers.
But not the wicked! They are like chaff driven by the wind.

The LORD watches over the way of the just, but the way of the wicked leads to ruin.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 16:19-31.
Jesus said to the Pharisees: «There was a rich man who dressed in purple garments and fine linen and dined sumptuously each day.
And lying at his door was a poor man named Lazarus, covered with sores,
who would gladly have eaten his fill of the scraps that fell from the rich man's table. Dogs even used to come and lick his sores.
When the poor man died, he was carried away by angels to the bosom of Abraham. The rich man also died and was buried,
and from the netherworld, where he was in torment, he raised his eyes and saw Abraham far off and Lazarus at his side.
And he cried out, 'Father Abraham, have pity on me. Send Lazarus to dip the tip of his finger in water and cool my tongue, for I am suffering torment in these flames.'
Abraham replied, 'My child, remember that you received what was good during your lifetime while Lazarus likewise received what was bad; but now he is comforted here, whereas you are tormented.
Moreover, between us and you a great chasm is established to prevent anyone from crossing who might wish to go from our side to yours or from your side to ours.'
He said, 'Then I beg you, father, send him to my father's house,
for I have five brothers, so that he may warn them, lest they too come to this place of torment.'
But Abraham replied, 'They have Moses and the prophets. Let them listen to them.'
He said, 'Oh no, father Abraham, but if someone from the dead goes to them, they will repent.'
Then Abraham said, 'If they will not listen to Moses and the prophets, neither will they be persuaded if someone should rise from the dead.'"


Commentary of the day 
Blessed Teresa of Calcutta (1910-1997), founder of the Missionary Sisters of Charity
No Greater Love
"Lying at his door was a poor man"
Christ said, "I was hungry and you gave me food" (Mt 25,35).  He was hungry not only for bread but for I the understanding love of being loved, of being known, of being someone to someone. He was naked not only of clothing but of human dignity and of respect, through the injustice that is done to the poor, who are looked down upon simply because they are poor. He was dispossessed not only of a house... but because of the dispossession of those who are locked up, of those who are unwanted and unloved, of those who walk through the world with no one to care for them.

You may go out into the street and have nothing to say, but maybe there is a man standing there on the corner and you go to him. Maybe he resents you, but you are there, and that presence is there. You must radiate that presence that is within you, in the way you address that man with love and respect. Why? Because you believe that is Jesus. Jesus cannot receive you - for this, you must know how to go to Him. He comes disguised in the form of that person there. Jesus, in the least of His brethren (Mt 25,40), is not only hungry for a piece of bread, but hungry for love, to be known, to be taken into account. 


Thursday, 24 March 2011

Bl. Maria Karlowska (1865-1935)

image Other saints of the day

Blessed Maria Karlowska
Religious
(1865-1935)
        Maria Karlowska was born in the territories under Prussian occupation in 1865. She worked as a true Samaritan among women suffering great material and moral deprivation.
        Her holy zeal quickly attracted a group of disciples of Christ, with whom she founded the Congregation of the Sisters of the Good Shepherd of Divine Providence. For herself and her Sisters she set the following goal: "We must proclaim the Heart of Jesus, that is, so to live from him, in him and for him, as to become like him and that in our lives he may be more visible than we ourselves".  
        Her devotion to the Saviour's Sacred Heart bore fruit in a great love for people. She felt an insatiable hunger for love. A love of this kind, according to Blessed Maria Karlowska, will never say "enough", will never stop midway. Precisely this happened to her, who was as it were transported by the current of love of the Divine Paraclete.
        Thanks to this love she restored to many souls the light of Christ and helped them to regain their lost dignity.


- Copyright © Libreria Editrice Vaticana


« Un pobre... estaba acostado delante del portal »

EVANGELIO DEL DÍA: 24/03/2011
 Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Jueves de la II Semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 17,5-10.
Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.


Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.


porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.


Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". 


Leer el comentario del Evangelio por 
Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
No hay mayor amor.
« Un pobre... estaba acostado delante del portal »
     Cristo ha dicho: « Estaba hambriento y vosotros me habéis alimentado» (Mt 25,35). Estaba hambriento no solamente de pan sino también del afecto bondadoso que hace que se sienta amado, reconocido, que se sienta ser alguien a los ojos de otro. Ha estado desnudo no solamente de todo vestido, sino también de toda dignidad y consideración ya que la mayor injusticia cometida hacia el pobre es despreciarle porque es pobre. Estuvo privado no sólo de un techo...sino también de todas las privaciones que aguantan los que son encerrados, rechazados o excluidos errando por el mundo sin que no haya nadie que se preocupe por ellos.
     Baja por la calle sin más propósito que eso. Mira este hombre, allí, en el rincón, y ve hacia él. Quizás se irritará, pero estarás allí, frente a él, físicamente. Debes manifestar la presencia que está en tí por el amor y la atención con los cuales te diriges a este hombre. ¿Por qué? Porque, para tí, se trata de Jesús. Jesús, sí, pero que no puede recibirte en su casa –- he aquí la razón por la que debes saber ir hacia él. Jesús, sí, pero oculto en la persona que está allí. Jesús, en el más pequeño de nuestros hermanos (Mt 25,40), no está solamente hambriento de un trozo de pan sino también de amor, de reconocimiento, de ser tenido en cuenta.

                    


jueves 24 Marzo 2011

Beato  Diego José de Cádiz



(1743-1801)
Treinta años de activísima  vida misionera no caben en unas páginas. No es posible reducir a tan  breve síntesis la labor de este apóstol capuchino, que, siempre a  pie, recorrió innumerables veces Andalucía entera en todas  direcciones; que se dirigió después a Aranjuez y Madrid, sin  dejar de misionar a su paso por los pueblos de la Mancha y de Toledo; que  emprendió más tarde un largo viaje desde Roma hasta Barcelona,  predicando a la ida por Castilla la Nueva y Aragón, y a la vuelta por  todo Levante; que salió, aunque ya enfermo, de Sevilla y, atravesando  Extremadura y Portugal, llegó hasta Galicia y Asturias, regresando por  León y Salamanca.
Pero hay que recordar, además, que en sus misiones  hablaba varias horas al día a muchedumbres de cuarenta y aun de sesenta  mil almas (y al aire libre, porque nuestras más gigantescas catedrales  eran insuficientes para cobijar a tantos millares de personas, que anhelaban  oírle como a un «enviado de Dios»); que tuvo por oyentes de su  apostólica palabra, avalada siempre por la santidad de su vida, a los  príncipes y cortesanos por un lado y a los humildes campesinos por otro,  a los intelectuales y universitarios y a las clases más populares, al  clero en todas sus categorías y a los ejércitos de mar y tierra,  a los ayuntamientos y cabildos eclesiásticos y a los simples  comerciantes e industriales y aun a los reclusos de las cárceles; que  intervino con su consejo personal y con su palabra escrita, bien por  dictámenes más o menos públicos, bien por su casi infinita  correspondencia epistolar, en los principales asuntos de su época y en  la dirección de muchas conciencias; que escribió tal cantidad de  sermones, de obras ascéticas y devocionales, que, reunidas,  formarían un buen número de volúmenes; que caminaba  siempre a pie, con el cuerpo cubierto por áspero cilicio, pero  alimentando su alma con varias horas de oración mental al día; y  que, si le seguía un cortejo de milagros y de conversiones ruidosas,  también supo de otro cortejo doloroso de ingratitudes, de  incomprensiones y aun de persecuciones, hasta morir envuelto en un denigrante  proceso inquisitorial.
¿Cómo describir, siquiera someramente, tan  inmensa labor? La amplitud portentosa de aquella vida, tan extraordinariamente  rica de historia y de fecundidad espiritual, durante los últimos treinta  años del siglo XVIII, a lo largo y ancho de la geografía  peninsular, se resiste a toda síntesis. Sólo de la Virgen  Santísima, a la que especialmente veneraba bajo los títulos de  Pastora de las almas y de la paz, predicó más de cinco mil  sermones. Y seguramente pasaron de veinte mil los que predicó en su vida  de misiones, las cuales duraban diez, quince y aun veinte días en cada  ciudad.
La misión concreta de su vida y el porqué de  su existencia podría resumirse en esta sola frase: fue el enviado de  Dios a la España oficial de fines de aquel siglo y el  auténtico misionero del pueblo español en el atardecer de  nuestro Imperio.
Nuestros intelectuales de entonces y las clases directoras,  con el consentimiento y aun con el apoyo de los gobernantes, abrían las  puertas del alma española a la revolución que nos venía de  allende el Pirineo, disfrazada de «ilustración», de maneras  galantes, de teorías realistas. Todo ello producía, arriba, la  «pérdida de Dios» en las inteligencias. Luego vendría  la «pérdida de Dios» en las costumbres del pueblo. Aquella  invasión de ideas sería precursora de la invasión de armas  napoleónicas que vendría después.
No todos vieron a dónde iban a parar aquellas  tendencias ni cuáles serían sus funestos resultados. Pero fray  Diego los vio con intuición penetrante –y mejor diríamos  profética–, ya desde sus primeros años de sacerdocio. Por  eso escribía: «¡Qué ansias de ser santo, para con la  oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia santa! ¡Qué  deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los  libertinos!... ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo  que hasta ahora hemos creído!»
Dios le había escogido para hacerle el nuevo  apóstol de España, y su director espiritual se lo inculcaba  repetidas veces: «Fray Diego misionero es un legítimo enviado de  Dios a España». Y convencido de ello, el santo capuchino se  dirige a las clases rectoras y a las masas populares. Entre la España  tradicional que se derrumba y la España revolucionaria que pronto va a  nacer, él toma sus posiciones, que son: ponerse al servicio de la fe y  de la patria y presentar la batalla a la «ilustración».  Había que evitar esa «pérdida de Dios» en las  inteligencias y fortalecer la austeridad de costumbres en la masa popular. Y  cuando vio rechazada su misión por la España oficial  (¡cuánta parte tuvieron en ello Floridablanca, Campomanes y  Godoy...!), se dirigió únicamente al auténtico pueblo  español, con el fin de prepararle para los días difíciles  que se avecinaban.
En su misión de Aranjuez y Madrid (1783) el Beato se  dirigió a la corte. Pero los ministros del rey impidieron solapadamente  que la corte oyera la llamada de Dios. Intentó también fray Diego  traer al buen camino a la vanidosa María Luisa de Parma, esposa de  Carlos IV. Pero, convencido más tarde de que nada podía esperar,  sobre todo cuando Godoy llegó a privado insustituible de Palacio, el  santo misionero rompió definitivamente con la corte, llegando a  escribir, más tarde, con motivo de un viaje de los reyes a Sevilla:  «No quiero que los reyes se acuerden de mí».
Para cumplir fielmente su misión, el Beato  recibió de Dios carismas extraordinarios, que podríamos  recapitular en estos tres epígrafes: comunicaciones místicas que  lo sostuvieran en su empresa, don de profecía y multiplicación  continua de visibles milagros.
Pero Dios no se lo dio todo hecho. Hay quienes,  conociéndole sólo superficialmente, no ven en él  más que al misionero del pueblo que predica con celo de apóstol,  acentos de profeta y milagros de santo. Pero junto al orador, al santo, al  profeta y al apóstol, aparece también a cada momento el hombre.  También él siente las acometidas de la tentación carnal;  también él se apoca y sufre cuando se le presenta la  contradicción; también él experimenta dificultades y  desganas para cumplir su misión; y aun sólo «a costa de  estudio y de trabajo» –dice él– logra escribir lo que  escribe. Y a pesar de todo, nada de «tremendismo» en su  predicación, como no fuera en contados momentos, cuando el impulso  divino le arrebata a ello. Y así, mientras otros piden a Dios el remedio  de los pueblos por medio de un castigo misericordioso, «yo lo pido  –escribe– por medio de una misericordia sin castigo». Y no se  olvide que vivió en los peores tiempos del rigorismo. ¿Y  cómo no iba a ser así, si él fue siempre, como buen  franciscano y neto andaluz, santamente humano y alegre, ameno en sus  conversaciones y gracioso hasta en los milagros que hacía?
Pero el celo de la gloria de Dios y el bien de las almas le  dominaron de suerte que ello solo explica aquel perfecto dominio de sus  debilidades humanas, aquella actividad pasmosa, lo mismo predicando que  escribiendo, y aquel idear disparates: como el deseo de no morir, para seguir  siempre misionando; o el de misionar entre los bienaventurados del cielo o los  condenados del infierno; o el de marcharse a Francia, cuando tuvo noticias de  los sucesos de París en 1793, para reducir a buen camino a los  libertinos y forajidos de la Revolución Francesa.
Dícese de Napoleón que, desterrado ya en Santa  Elena, exclamaba recordando sus victorias y su derrota definitiva: «La  desgraciada guerra de España es la que me ha derribado». Pero esta  guerra no la vencieron nuestros reyes ni nuestros intelectuales; la  venció aquel pueblo que había recibido con sumisión y  fidelidad las enseñanzas del «enviado de Dios». Este pueblo,  fiel a la misión de fray Diego, no traicionó a su fe ni a su  patria; los intelectuales y gobernantes, que habían rechazado esa  misión, traicionaron a su patria, porque ya habían traicionado a  su fe.
Sólo Dios puede medir y valorar –como  sólo Él los puede premiar– los frutos que produjo la  constante y difícil, fecunda y apostólica actividad misionera del  Beato Diego José de Cádiz. Describiendo él su  vocación religiosa decía: «Todo mi afán era ser  capuchino, para ser misionero y santo». Y lo fue. Realizó a  maravilla este triple ideal. Su vida fue un don que Dios concedió a  España a fines del XVIII. Por la gracia de Dios y sus propios  méritos, fray Diego fuecapuchino, misionero y santo.
Serafín de Ausejo, O.F.M.Cap.,
Beato Diego José de Cádiz, en Año Cristiano,  Tomo I,
Madrid, Ed. Católica (BAC 182), 1959, pp. 684- 687








Todo lo que para mí era ganancia lo he estimado pérdida comparado con Cristo. Más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él, lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. Flp. 3, 7-8








Calendario  de Fiestas Marianas: Víspera de la Anunciación instituída por Gregorio II.



martes, 22 de marzo de 2011

"Behold, we are going up to Jerusalem"

DAILY GOSPEL: 23/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Wednesday of the Second week of Lent

Book of Jeremiah 18:18-20.
The people of Judah and the citizens of Jerusalem said, «Come, let us contrive a plot against Jeremiah. It will not mean the loss of instruction from the priests, nor of counsel from the wise, nor of messages from the prophets. And so, let us destroy him by his own tongue; let us carefully note his every word.»
Heed me, O LORD, and listen to what my adversaries say.
Must good be repaid with evil that they should dig a pit to take my life? Remember that I stood before you to speak in their behalf, to turn away your wrath from them.

Psalms 31(30):5-6.14.15-16.
Free me from the net they have set for me, for you are my refuge.
Into your hands I commend my spirit; you will redeem me, LORD, faithful God.
I hear the whispers of the crowd; terrors are all around me. They conspire against me; they plot to take my life.
But I trust in you, LORD; I say, "You are my God."

My times are in your hands; rescue me from my enemies, from the hands of my pursuers.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 20:17-28.
As Jesus was going up to Jerusalem, he took the Twelve disciples aside by themselves, and said to them on the way,
Behold, we are going up to Jerusalem, and the Son of Man will be handed over to the chief priests and the scribes, and they will condemn him to death,
and hand him over to the Gentiles to be mocked and scourged and crucified, and he will be raised on the third day."
Then the mother of the sons of Zebedee approached him with her sons and did him homage, wishing to ask him for something.
He said to her, "What do you wish?" She answered him, "Command that these two sons of mine sit, one at your right and the other at your left, in your kingdom."
Jesus said in reply, "You do not know what you are asking. Can you drink the cup that I am going to drink?" They said to him, "We can."
He replied, "My cup you will indeed drink, but to sit at my right and at my left (, this) is not mine to give but is for those for whom it has been prepared by my Father."
When the ten heard this, they became indignant at the two brothers.
But Jesus summoned them and said, "You know that the rulers of the Gentiles lord it over them, and the great ones make their authority over them felt.
But it shall not be so among you. Rather, whoever wishes to be great among you shall be your servant;
whoever wishes to be first among you shall be your slave.
Just so, the Son of Man did not come to be served but to serve and to give his life as a ransom for many."

Commentary of the day 
Saint Augustine (354-430), Bishop of Hippo (North Africa) and Doctor of the Church
Confessions, XIII, 9 (trans. F.J. Sheed)
"Behold, we are going up to Jerusalem"
Give Thyself to me, O my God, give Thyself once more to me... The Holy Spirit is Your gift. It is in Your gift that we rest, it is there that we enjoy You. Our rest is our peace. So high does love raise us up and Your Holy Spirit lifts up our lowness from the gates of death (Ps 9,14). In goodness of will is our peace.

A body tends by its weight towards the place proper to it; ­weight does not necessarily tend towards the lowest place but towards its proper place. Fire tends upwards, stone downwards... each seeks its proper place. Oil poured over water is borne on the surface of the water, water poured over oil sinks below the oil: it is by their weight that they are moved and seek their proper place. Things out of their place are in motion: they come to their place and are at rest.

My love is my weight: wherever I go my love is what brings me there. By Your gift we are on fire and borne upwards: we flame and we ascend... It is by Your fire, Your beneficent fire, that we burn and we rise, rise towards the peace of the heavenly Jerusalem, since I have rejoiced when they said to me: "Let us go to the house of the Lord!" (Ps 122[121],1). There our good will shall place us, so that we shall desire nothing but to remain there for eternity.

                    

Wednesday, 23 March 2011

St Turibius of Mongrovejo, Bishop (1538-1606)



SAINT TURIBIUS of MONGROVEJO
Archbishop of Lima
(1538-1606)
        Turibius Alphonsus Mongrovejo, whose feast the Church honors on April 27th, was born on the 6th of November, 1538, at Mayorga in the kingdom of Leon in Spain. Brought up in a pious family where devotion was hereditary, his youth was a model to all who knew him. All his leisure was given to devotion or to works of charity. His austerities were great, and he frequently made long pilgrimages on foot.
        The fame of Turibius as a master of canon and civil law soon reached the ears of King Philip II., who made him judge at Granada. About that time the see of Lima, in Peru, fell vacant, and among those proposed Philip found no one who seemed better endowed than our Saint with all the qualities that were required at that city, where much was to be done for religion. He sent to Rome the name of the holy judge, and the Sovereign Pontiff confirmed his choice. Turibius in vain sought to avoid the honor. The Pope, in reply, directed him to prepare to receive Holy Orders and be consecrated. Yielding at last by direction of his confessor, he was ordained priest and consecrated.
        He arrived at Lima in 1587, and entered on his duties. All was soon edification and order in his episcopal city. A model of all virtue himself, he confessed daily and prepared for Mass by long meditation. St. Turibius then began a visitation of his vast diocese, which he traversed three times, his first visitation lasting seven years and his second four. He held provincial councils, framing decrees of such wisdom that his regulations were adopted in many countries. Almost his entire revenues were bestowed on his creditors, as he styled the poor.
        While discharging with zeal his duties he was seized with a fatal illness during his third visitation, and died on the 23d of March, 1606, at Santa, exclaiming, as he received the sacred Viaticum: "I rejoiced in the things that were said to me: 'We shall go into the house of the Lord.'"
        The proofs of his holy life and of the favors granted through his intercession induced Pope Innocent XI to beatify him, and he was canonized by Pope Benedict XIII in the year 1726.


Lives of the Saints, by Alban Butler, Benziger Bros. ed. [1894]