EVANGELIO DEL DÍA

miércoles, 16 de abril de 2014

Lecturas de la Víspera Pascual 19-4-14 (Sábado Santo)

Lecturas de la Víspera Pascual 19-4-14 (Sábado Santo)

 
SANTORAL: Santa Inés de Montepulciano 
 
 
Lectura del libro del Génesis 1, 1-2, 2
 
Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.
Entonces Dios dijo: «Que exista la luz.» Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas.» Y así sucedió. Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme.» Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro.» Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra.» Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.
Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo.» Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra.» Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie.» Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra.» Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde.» Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.
 
Palabra de Dios.
 
 
 
 
Salmo Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14ab. 24 y 35c (R.: cf. 30)
 
R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.
 
 Bendice al Señor, alma mía:
 ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! 
 Estás vestido de esplendor y majestad 
 y te envuelves con un manto de luz.  R.
 
 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: 
 ¡no se moverá jamás!
 El océano la cubría como un manto, 
 las aguas tapaban las montañas.
  R.
 
 Haces brotar fuentes en los valles, 
 y corren sus aguas por las quebradas. 
 Las aves del cielo habitan junto a ellas 
 y hacen oír su canto entre las ramas.
  R.
 
 Desde lo alto riegas las montañas, 
 y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 
 Haces brotar la hierba para el ganado 
 y las plantas que el hombre cultiva.
  R.
 
 ¡Qué variadas son tus obras, Señor! 
 ¡Todo lo hiciste con sabiduría, 
 la tierra está llena de tus criaturas! 
 ¡Bendice al Señor, alma mía!  R.
 
 
 
Lectura del libro del Génesis 22, 1-18
 
Dios puso a prueba a Abraham «¡Abraham!», le dijo. 
El respondió: «Aquí estoy.»
Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré.»
A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes.»
Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos.
Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: «¡Padre!» 
El respondió: «Sí, hijo mío.» 
«Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
«Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.
Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!» 
«Aquí estoy», respondió él.
Y el Angel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único.»
Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá.»
Luego el Angel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor- : porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz.»
 
Palabra de Dios.
 
 
 
SALMO Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11 (R.: 1)
 
R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
 
 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, 
 ¡tú decides mi suerte! 
 Tengo siempre presente al Señor: 
 él está a mi lado, nunca vacilaré.  R.
 
 Por eso mi corazón se alegra, 
 se regocijan mis entrañas 
 y todo mi ser descansa seguro: 
 porque no me entregarás a la Muerte 
 ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.  R.
 
 Me harás conocer el camino de la vida, 
 saciándome de gozo en tu presencia, 
 de felicidad eterna a tu derecha.
  R.
 
 
Lectura del libro del Exodo 14, 15-15, 1
 
Después el Señor dijo a Moisés: «¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»
El Angel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros.
Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.
Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. 
Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto.»
El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros.»
Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.
Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor.
Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
 
 

SALMO Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6. 17-18 (R.: 1b)
 
R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.
 
 «Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: 
 él hundió en el mar los caballos y los carros.
 El Señor es mi fuerza y mi protección, 
 él me salvó.
 El es mi Dios y yo lo glorifico, 
 es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza.  R.
 
 El Señor es un guerrero, 
 su nombre es "Señor".
 El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, 
 lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo.  R.
 
 El abismo los cubrió, 
 cayeron como una piedra en lo profundo del mar.
 Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, 
 tu mano, Señor, aniquila al enemigo.  R.
 
 Tú llevas a tu pueblo,
 y lo plantas en la montaña de tu herencia, 
 en el lugar que preparaste para tu morada, 
 en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos.
 ¡El Señor reina eternamente!»  R.
 
 
Lectura del libro del profeta Isaías 54, 5-14
 
Tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama «Dios de toda la tierra.»
Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: «¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?», dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor.
Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti.
¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.
 
Palabra de Dios.
 
 

SALMO Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)
 
R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.
 
 Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste 
 y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 
 Tú, Señor, me levantaste del Abismo 
 y me hiciste revivir, 
 cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.  R.
 
 Canten al Señor, sus fieles; 
 den gracias a su santo Nombre, 
 porque su enojo dura un instante, 
 y su bondad, toda la vida: 
 si por la noche se derraman lágrimas, 
 por la mañana renace la alegría.  R.
 
 Escucha, Señor, ten piedad de mí; 
 ven a ayudarme, Señor. 
 Tú convertiste mi lamento en júbilo. 
 ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!  R.
 
 
Lectura del libro del profeta Isaías 55, 1-11
 
Así habla el Señor:
¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.
Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica.
¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor -. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.
 
Palabra de Dios.
 
 

SALMO Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 3)
 
R. Sacarán aguas con alegría
 de las fuentes de la salvación.
 
 Este es el Dios de mi salvación: 
 yo tengo confianza y no temo,
 porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
 él fue mi salvación.
 Ustedes sacarán agua con alegría
 de las fuentes de la salvación.  R.
 
 Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
 anuncien entre los pueblos sus proezas,
 proclamen qué sublime es su Nombre.  R.
 
 Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: 
 ¡que sea conocido en toda la tierra!
 ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
 porque es grande en medio de ti
 el Santo de Israel!  R.
 
 
 
Lectura del libro del profeta Baruc 3, 9-15. 32-4, 4
 
Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al Abismo? ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. 
Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz. 
¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros? Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando. Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia: él las llama, y ellas responden: «Aquí estamos», y brillan alegremente para aquel que las creó.
¡Este es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él! El penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres. 
La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán. 
Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz. No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.
 
Palabra de Dios.
 
 

SALMO Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68c)
 
R. Señor, tú tienes palabras de Vida eterna.
 
 La ley del Señor es perfecta, 
 reconforta el alma;
 el testimonio del Señor es verdadero, 
 da sabiduría al simple.  R.
 
 Los preceptos del Señor son rectos, 
 alegran el corazón;
 los mandamientos del Señor son claros, 
 iluminan los ojos.  R.
 
 La palabra del Señor es pura, 
 permanece para siempre;
 los juicios del Señor son la verdad, 
 enteramente justos.  R.
 
 Son más atrayentes que el oro, 
 que el oro más fino;
 más dulces que la miel, 
 más que el jugo del panal.  R.
 
 
 
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 17-28
 
La palabra del Señor me llegó en estos términos.
Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones: su conducta era ante mí como la impureza de una mujer en su menstruación. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: «Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país.» Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido.
Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor : Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.
Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.
Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
 
Palabra de Dios.
 
 

SALMO Sal 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4 (R.: 41, 2)
 
R. Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
 así mi alma suspira por ti, mi Dios.
 
 Mi alma tiene sed de Dios, 
 del Dios viviente: 
 ¿Cuándo iré a contemplar 
 el rostro de Dios?  R.
 
 ¡Cómo iba en medio de la multitud
 y la guiaba hacia la Casa de Dios, 
 entre cantos de alegría y alabanza, 
 en el júbilo de la fiesta!  R.
 
 Envíame tu luz y tu verdad: 
 que ellas me encaminen 
 y me guíen a tu santa Montaña, 
 hasta el lugar donde habitas.  R.
 
 Y llegaré al altar de Dios, 
 el Dios que es la alegría de mi vida;
 y te daré gracias con la cítara, 
 Señor, Dios mío.  R.
 
 
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 3-11
 
Hermanos:
¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva. 
Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección. Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. 
Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23
 
R. Aleluia, aleluia, aleluia.
 
 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, 
 porque es eterno su amor! 
 Que lo diga el pueblo de Israel: 
 ¡es eterno su amor!  R.
 
 La mano del Señor es sublime, 
 la mano del Señor hace proezas. 
 No, no moriré: 
 viviré para publicar lo que hizo el Señor.  R.
 
 La piedra que desecharon los constructores 
 es ahora la piedra angular. 
 Esto ha sido hecho por el Señor 
 y es admirable a nuestros ojos.  R.
 
 
X X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10
 
 Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Angel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. 
 El Angel dijo a las mujeres: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. 
 No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles.» 
 Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.
 De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense.» Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.»
 
Palabra del Señor.

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Los 10 alimentos que metemos en el carrito de la compra que pueden provocarnos cáncer :: Salud :: Nutrición y Ejercicio :: Periodista Digital

Los 10 alimentos que metemos en el carrito de la compra que pueden provocarnos cáncer :: Salud :: Nutrición y Ejercicio :: Periodista Digital

Los 10 alimentos que metemos en el carrito de la compra que pueden provocarnos cáncer

Parece cansino el tema, pero no por ello deberíamos de dejar de prestar atención. Son alimentos en apariencia inofensivos y que, a la larga, pueden pasarnos una factura mucho mayor que la del supermercado.

El portal Natural News, nos da cuenta de los diez alimentos que se las traen, y que pueden provocarnos un cáncer de espanto. Son los siguientes:

1. Organismos genéticamente modificados (GMO)

No hace falta decir que los transgénicos no tienen lugar en una dieta para permanecer libre de cáncer, sobre todo ahora que se ha demostrado que tanto los GMO y los productos químicos utilizados para su cultivo provocan tumores en el organismo. Pero los transgénicos están en todas partes, incluso en la mayoría de los derivados de alimentos a base de maíz, soya o canola convencional. Sin embargo, los puede evitar consumiendo alimentos orgánicos certificados y verificados o cultivados sin necesidad de acudir a la biotecnología.

2. Carnes procesadas

Los productos cárnicos procesados, como carnes frías, mortadelas, tocino, salchichas etc., contienen conservantes químicos que los hacen parecer frescos y atractivos, pero también pueden causar cáncer. Tanto el nitrito como el nitrato de sodio se han relacionado con un aumento significativo del riesgo de cáncer de colon y otros tipos de cáncer, así que asegúrese de elegir productos de carne curada sin nitratos, y preferiblemente de fuentes alimentadas con pasto.

3. Palomitas de maíz para microondas

Puede que sean llamativos por su fácil preparación, pero las bolsas de palomitas (crispetas) para microondas contienen productos químicos que están vinculados con diversos tipos de cáncer e infertilidad. Del mismo modo existe un compuesto llamado 'diacetilo', que se utiliza en las mismas palomitas para darle sabor artificial a mantequilla y que está vinculada con graves enfermedades pulmonares. Además, alguno de los ingredientes utilizados posiblemente contenga material modificado genéticamente.

4. Refrescos

Al igual que las carnes procesadas, se ha demostrado que los refrescos provocan cáncer. Aderezados con azúcar, productos químicos y colorantes, las sodas y refrescos acidifican nuestro organismo y literalmente alimentan las células cancerígenas.

5. Los alimentos y bebidas 'dietéticas'

Son incluso más dañinos que las gaseosas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria encontró que el aspartamo, uno de los edulcorantes artificiales más comunes, causa una serie de enfermedades, incluyendo defectos congénitos y cáncer. La sucralosa (Splenda), sacarina y otros edulcorantes artificiales también se han vinculado con el cáncer.

6. La harina blanca refinada

Es un ingrediente común en los alimentos procesados, pero su exceso de contenido de hidratos de carbono es un grave motivo de preocupación. Un estudio publicado en la revista 'Cancer Epidemiology', encontró que el consumo regular de carbohidratos refinados se relacionó con un aumento del 220% del cáncer de mama entre las mujeres. Además se ha demostrado que los alimentos con alto índice glucémico aumentan rápidamente los niveles de azúcar en la sangre, algo que por consiguiente alimenta directamente el crecimiento de células cancerosas.

7. Azucares refinados

Lo mismo ocurre con estos productos, los cuales tienden a incrementar los niveles de insulina y alimentan el crecimiento de células cancerosas. Edulcorantes ricos en fructosa como el jarabe de maíz de alta fructosa son particularmente perjudiciales, ya que se ha demostrado que ayudan a metabolizar y proliferar a las células cancerígenas. Así como las galletas, tortas, pasteles, refrescos, jugos, salsas, cereales y muchos otros alimentos populares, la mayoría procesados, contienen fructosa y otros azucares refinados, lo que explicaría el por qué las tasas de cáncer están en aumento.

8. Manzanas convencionales, uvas y otras frutas 'sucias'

Muchas personas piensan que se están alimentando saludablemente cuando compran manzanas, uvas o fresas en la tienda. Pero a menos que estas frutas sean orgánicas o verificadas de estar libre de pesticidas, podrían ser un riesgo importante de cáncer. El Grupo de Trabajo Ambiental (EWG), encontró que hasta un 98% de todos los productos convencionales, y particularmente los que se encuentran en su lista de frutas, están contaminados con pesticidas que causan cáncer.

9. Salmón de cultivo

Según el Dr. David Carpenter, director del Instituto para la Salud y el Medio Ambiente de la Universidad de Albany, EE.UU., el salmón de piscifactoría es otro alimento con alto riesgo de cáncer. De acuerdo con las investigaciones de Carpenter, el salmón cultivado no solo carece de vitamina D, sino que a menudo está contaminado con productos cancerígenos, retardantes, pesticidas y antibióticos.

10. Aceites hidrogenados

Estos son comúnmente utilizados para conservar los alimentos procesados y mantenerlos estables. Sin embargo, los aceites hidrogenados alteran la estructura y la flexibilidad de las membranas celulares en todo el cuerpo, lo que puede conducir a una serie de enfermedades debilitantes como el cáncer. Algunos fabricantes están eliminando gradualmente el uso de estos aceites y sustituyéndoles con aceite de palma y otras alternativas más seguras, pero todavía las grasas trans son ampliamente utilizadas en los alimentos procesados.



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El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


miércoles 16 Abril 2014

Miércoles Santo


Santo(s) del día : Santa Bernardita

Ver el comentario abajo, o clic en el título
Beato John Henry Newman : "Uno de vosotros me va a entregar"

Evangelio según San Mateo 26,14-25.

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
Meditaciones y Devociones, Parte III, 2, 2, § 15

"Uno de vosotros me va a entregar"

Cuando se separó de su madre, Jesús escogió amigos humanos - los doce apóstoles - como si deseara poner en ellos su amistad. Los escogió, dice, para ser "no servidores, sino amigos" (Jn 15,15). Los hizo sus confidentes; les confió cosas que no dijo a otros. Quería favorecerlos, mostrarles toda su generosidad, como un padre hacia sus hijos preferidos. Por lo que les reveló, les colmó más que a los reyes, los profetas y los sabios de la Antigua Alianza. Les llamó "sus hijitos" (Jn 13,33); para conferirles sus dones, los prefirió "a los sabios y a los entendidos" de este mundo (Mt 11,25).

Manifestó su alegría y les permitió que se quedaran con Él en sus pruebas (Lc 22,28), y como signo de reconocimiento, les anuncia que se sentarán en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (v. 30). Encontró consuelo en su amistad en la cercanía de su prueba suprema. Se reunió con ellos en la última Cena, como para ser sostenido por ellos en esta hora solemne. "He deseado enormemente, les dice, comer esta pascua con vosotros antes de padecer" (Lc 22,15). Había pues entre el Maestro y sus discípulos un intercambio de afecto, una amistad profunda. Pero su voluntad era que sus amigos lo abandonaran, lo dejaran solo - una voluntad verdaderamente digna de adoración. Uno le traicionó; el otro renegó de Él; el resto huyó, dejándolo en manos de sus enemigos… Estuvo sólo cuando pisó el lagar.

Sí, Jesús todopoderoso y bienaventurado, invadido en su alma por la gloria de su naturaleza divina, quiso someter su alma a todas las imperfecciones de nuestra naturaleza. Así como se había regocijado de la amistad de los suyos, aceptó la desolación de su abandono. Y cuando lo quiso, escogió privarse de la luz de la presencia de Dios.







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martes, 15 de abril de 2014

¡Fervorosa Semana Santa y muy hermosa fiesta de Pascua!

 

EL EVANGELIO DEL DIA  
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www.evangeliodeldia.org
«Señor, ¿a quién  iremos? Tu tienes palabras de Vida eterna.»  Jn 6, 68

 

Lunes 14 de abril 2014

 

Queridos suscriptoras y suscriptores:

 

He aquí que entramos en la Semana Santa.

Preparémonos a revivir intensamente junto a Nuestro Señor Jesucristo el combate entre la Luz y las Tinieblas, entre la Vida y la Muerte.

Conscientes de nuestras faltas, recordemos que Cristo murió para salvarnos. "Cristo sanó tus heridas en esta cruz, sobre la que soportó largo tiempo las suyas. Él te sanó de la muerte eterna en esta cruz, donde aceptó morir de una muerte temporal. ¿Pero está muerto o más bien es la muerte que ha muerto en él? ¡Qué muerte  esta muerte que mata a la muerte!" San Agustín.

 

¡Tengamos el coraje de responder al amor infinito de Jesús y tomemos plenamente parte en la alegría de la Resurrección!

 

Queridos suscriptores, ¡les deseamos una fervorosa Semana Santa y muy hermosa fiesta de Pascua! 

 

Del Equipo Hispanohablante del Evangelio del Día, un servicio evangelizo.org

Marco, Martín y Asunción, Roberto, Hna. Cristina, Hna.  Marián, Hna. Teresa, Hna. Virtudes y Blandine.

 

INFORMACIONES

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El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


martes 15 Abril 2014

Martes Santo


Santo(s) del día : Santa Basilisa Anastasia

Ver el comentario abajo, o clic en el título
San Máximo de Turín : "Judas, se acercó a Jesús…, y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron"(Mc 14,45s)

Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38.

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere".
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'.
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás".
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti".
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San Máximo de Turín (?-c.420), obispo
Sermón 36; PL 57, 605

"Judas, se acercó a Jesús…, y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron"(Mc 14,45s)

La paz es un don de la resurrección de Cristo. A las puertas de la muerte, no vaciló en darle esta paz al discípulo que lo entregaba; abrazó al traidor como se abraza al amigo fiel. No creáis que el beso que el Señor le dio a Judas Iscariote estuvo inspirado por otro sentimiento que el de la ternura. Cristo sabía que Judas lo traicionaría. Sabía lo que significaba este signo de amor, y no escapó de el. He aquí la amistad: al que debe morir, no niega un último abrazo; a los seres queridos, no les retira esta última manifestación de dulzura. Pero Jesús esperaba también que este gesto revolviera a Judas y que, asombrado por su bondad, no traicionaría al que le amaba, no entregaría al que le abrazaba. Así este beso fue concedido como una prueba: si lo aceptaba, sería un lazo de paz entre Jesús y su discípulo; si Judas le traicionaba, este beso criminal se convertía en su propia acusación.

El Señor le dice: "¿Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre?" (Lc 22,48) ¿Dónde está el complot del enemigo? ¿Dónde se esconde su astucia? Todo lo secreto se descubre. El traidor se traiciona antes de traicionar a su Maestro. ¿Entregas al Hijo del hombre con un beso? ¿Con sello del amor, hieres? ¿Con gesto de la ternura, derramas sangre? ¿Con el signo de la paz, traes la muerte? ¿Dime en qué consiste este amor? ¿Das un beso y amenazas? Pero estos besos, con los que el servidor traiciona a su Señor, el discípulo a su maestro, el elegido a su creador, estos besos no son besos, sino veneno.







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lunes, 14 de abril de 2014

El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


lunes 14 Abril 2014

Lunes Santo


Santo(s) del día : San Valeriano Martir

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Beato John Henry Newman : "Era necesario que guardara este perfume para el día de mi sepultura"

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
Sermón "Las lágrimas de Cristo ante la tumba de Lázaro", PPS, t. 3, n° 10

"Era necesario que guardara este perfume para el día de mi sepultura"

"Cuando Jesús llegó, Lázaro ya llevaba enterrado cuatro días… entonces Jesús lloró" (Jn 11,17.35). ¿Porqué lloró el Señor ante la tumba de Lázaro?... Lloró por compasión, por el duelo de los otros…; vió el desamparo de la gente… Por desgracia, otros pensamientos también provocaron sus lágrimas. ¿Cómo se pudo producir este hecho prodigioso en favor de estas hermanas? A coste propio… Cristo iba a devolverles la vida a los muertos no su propia muerte. Sus discípulos habían intentado disuadirlo de volver aJudea, por temor a que lo mataran (Jn 11,8); su temor se hizo realidad. Fue para resucitar a Lázaro, y la fama de este milagro fue la causa inmediata de su detención y de su crucifixión (Jn 11,53).

Él sabía todo esto de antemano…: vio la resurrección de Lázaro, la comida en casa de Marta, Lázaro en la mesa, la alegría por todas partes, María que lo honraba durante esta comida de fiesta derramando un perfume de gran precio sobre sus pies, numerosos judíos que venían no sólo para verlo a él sino también para ver a Lázaro, su entrada triunfal en Jerusalén, la muchedumbre que gritaba "Hosanna", la gente que testimoniaba la resurrección de Lázaro, griegos venidos a adorar a Dios durante la Pascua que querían a toda costa verlo, los niños que participaban en la alegría general - y luego los fariseos que conspiraban contra él, Judas que le traicionaba, sus amigos que le abandonaban, y la cruz que le recibía …

Presentía que Lázaro volvía a la vida a causa de su propio sacrificio, que Él descendía a la tumba que Lázaro dejaba vacía, que Lázaro iba a vivir y Él a morir. Las apariencias iban a ser derribadas: celebraríamos la fiesta en casa de Marta pero la última pascua de la amargura únicamente sería la suya. Y sabía que aceptaba esta muerte voluntariamente; había descendido del seno de su Padre para expiar con su sangre los pecados de todos los hombres y resucitar así de la tumba a todos los creyentes.







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domingo, 13 de abril de 2014

El Evangelio del Día

EVANGELIO DEL DIA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


domingo 13 Abril 2014

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor


Fiesta de la Iglesia: Domingo de Ramos en la Pasión del Señor - Año A
Santo(s) del día : San Martín I, Beata Margherita da Città di Castello

Ver el comentario abajo, o clic en el título
Papa Francisco: "Hosanna ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Bendito sea el reino que viene" (Mc 11,9s)

Evangelio según San Mateo 26,3-5.14-75.27,1-66.

Unos días antes de la fiesta de Pascua, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás,
y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con astucia y darle muerte.
Pero decían: "No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo".
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo".
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella,
porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.
Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".
Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás".
Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces".
Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar".
Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.
Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo".
Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?
Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad".
Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño.
Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".
Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo".
Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó.
Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron.
Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.
Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.
¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles.
Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?".
Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo.
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte;
pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos
que declararon: "Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días'".
El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?".
Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo".
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado, ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia.
¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte".
Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban,
diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó".
Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo".
Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir".
Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno".
Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre".
Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona".
Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo,
y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.
Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús.
Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron.
Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo".
Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó.
Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre".
Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros.
Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre".
Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas.
Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado.
Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". El respondió: "Tú lo dices".
Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.
Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?".
Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador.
En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo.
Había entonces uno famoso, llamado Barrabás.
Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?".
El sabía bien que lo habían entregado por envidia.
Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho".
Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos respondieron: "A Barrabás".
Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!".
El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!".
Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes".
Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos".
Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.
Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.
Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos".
Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.
Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.
Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo",
le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo.
Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;
y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.
Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos".
Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,
decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!".
De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:
"¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.
Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios".
También lo insultaban los ladrones crucificados con él.
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.
Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías".
En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber.
Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo".
Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.
Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron
y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron
y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.
El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!".
Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo.
Entre ellas estaban María Magdalena, María -la madre de Santiago y de José- y la madre de los hijos de Zebedeo.
Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús,
y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.
Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.
María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.
A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato,
diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'.
Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero".
Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente".
Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

Papa Francisco
Homilía del 24/03/2013 (trad. © copyright Librería Editrice Vaticana)

"Hosanna ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Bendito sea el reino que viene" (Mc 11,9s)

Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompaña festivamente… La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más; tiene ese sentido de la fe, que dice: Éste es el Salvador.

Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado…; entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero…, Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz…

¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero… Amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también –cada uno lo sabe y lo conoce– nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho él aquel día de su muerte.







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sábado, 12 de abril de 2014

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país | CatInfor.com

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país | CatInfor.com

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país

25 millones de euros del IRPF financiaron 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país
"Ayudar el doble, no te cuesta nada. Si ayudas, no te quedes a medias". Con esta invitación, Cáritas Española lanza un año más, una Campaña informativa sobre la Asignación Tributaria 2013 con la que se pretende recordar a todos los contribuyentes que tienen la posibilidad de marcar conjuntamente las dos casillas en la Declaración de la Renta.

Multiplicar la solidaridad sin coste añadido

Al seleccionar simultáneamente en el apartado de la Asignación Tributaria de nuestra declaración anual las casillas del 0,7% del IRPF destinadas a la "Iglesia Católica" y a "Otros Fines Sociales de interés general", podemos ayudar el doble a las personas en situación social más precaria, sin que a ello suponga coste añadido alguno

En el año 2013, sólo en el 16% de los contribuyentes marcaron las dos casillas. Esto supone que quedaron sin asignarse más de 510 millones de euros, que podrían haber sido destinados al sector social y a la Iglesia, y que, sin embargo, sirvieron para engrosar las arcas de la Hacienda pública.

Al tomar la decisión de marcando ambas casillas a la vez, estaremos colaborando, al mismo tiempo y sin gasto adicional, con el 0,7% de nuestra base imponible a la ingente acción pastoral desarrollada por la Iglesia y con otro 0,7%, al apartado de fines sociales desde los que Cáritas y otras muchas organizaciones reciben fondos esenciales a la hora de financiar parte de su labor social.

Cáritas recibió en 2013 casi 25 millones de euros del IRPF

En 2013, Cáritas Española recibió de los fondos del IRPF aportados por los contribuyentes a través de la casilla "Fines sociales" un total de 24.911.651,93 euros, que permitieron financiar casi 600 proyectos en 61 Cáritas Diocesanas de todo el país.

Cientos de miles de personas en situación social precaria –mayores, mujeres, jóvenes, niños, dependientes, inmigrantes, sin hogar, reclusos y ex reclusos, discapacitados, etc.–pudieron beneficiarse de la solidaridad de los contribuyentes españoles gracias al acompañamiento llevado a cabo por Cáritas en los ámbitos de la sanidad, la inserción laboral y la inserción y prevención social.

Apoyo vital de la Iglesia

Además, no hay que olvidar que muchos de los recursos de Cáritas proceden de la propia Iglesia, de la que forma parte. Por eso propone a los declarantes que marquen simultáneamente ambas casillas, dado que la mayoría de programas sociales que lleva a cabo utilizan infraestructuras de propiedad diocesana o parroquial, sin los cuales no sería viable su puesta en marcha.

Este apoyo económico permanente de cada Iglesia diocesana a sus respectivas Cáritas Diocesanas y Parroquiales se ve reforzado además, cada año, con la donación que la Conferencia Episcopal Española (CEE) realiza a los programas de Cáritas destinados a paliar los efectos sociales de la crisis.

El último año, la CEE realizó a Cáritas una aportación económica de 6 millones de euros, aprobada por la Asamblea Plenaria con cargo a los Presupuestos de 2013 y que supone un incremento del 20% con respecto al año anterior. Esa cantidad procede de lo que la Conferencia Episcopal recibe por la asignación tributaria a favor de la Iglesia.

En los últimos cinco años, la CEE ha donado casi 20 millones de euros desde 2008. 

Cáritas es la Iglesia

Estas aportaciones extraordinarias, no son, ni mucho menos, el total de lo que la Iglesia aporta a Cáritas, porque Cáritas es la Iglesia misma en su estructura más fundamental que es la parroquia. Son las parroquias las que corren con todos los gastos ordinarios, las que recogen los donativos y donde surgen los voluntarios que entregan su tiempo y trabajo a las acciones de Cáritas.

276 millones de euros invertidos, 5 millones de personas acompañadas

Estos apoyos económicos al trabajo de Cáritas –tanto la aportación de la CEE como los fondos procedentes del IRPF– se engloban en los más de 276 millones de euros invertidos por las 70 Cáritas Diocesanas de toda España en el último ejercicio. Gracias a este esfuerzo económico fue posible mejorar las condiciones de vida y la dignidad a casi 2 millones de personas dentro de España y a otros 3 millones en países en desarrollo. 

Por propia experiencia, Cáritas sabe que los efectos de la pobreza en las personas más vulnerables pueden ser invertidos gracias a la acción colectiva, el tejido social y las políticas públicas. De ahí la importancia trascendental que tiene el compromiso que los ciudadanos manifiestan a través del IRPF, que permite a nuestra institución sostener los programas de promoción de las personas a las que acompañamos para que recuperen su autonomía y accedan a una vida digna como ciudadanos de pleno derecho.

Siete preguntas básicas sobre la asignación fiscal a través del 0,7% del IRPF

1 ¿De verdad puedo marcar las dos casillas a la vez?
Sí. Se pueden marcar las dos casillas conjuntamente.

2. ¿Y es cierto que marcando las dos casillas se duplica la ayuda?
Sí. Cada casilla marcada genera el 0,7%. Si marcas las dos se destina el 1,4%.

3. ¿Y a mí me cuesta algo?
No. No te cuesta nada. Tú decides el destino del 1,4% de tus impuestos.

4. ¿Y si no marco alguna casilla?
Hacienda destinará el importe correspondiente a otras partidas de los Presupuestos Generales del Estado.

5. ¿Por qué es bueno marcar la casilla Iglesia Católica?
Porque así puedes destinar un porcentaje de tus impuestos a colaborar con las necesidades de la Iglesia.

6. ¿Por qué debo marcar también la casilla de Fines Sociales?
Porque de este modo, un porcentaje de tus impuestos se destina a proyectos sociales en nuestro entorno y en los países más desfavorecidos.

7. ¿Percibe Cáritas de las casillas de Iglesia Católica y de Fines Sociales?
Sí. Cáritas es parte esencial de la Iglesia Católica y, además, como organización social recibe fondos de la casilla de Fines Sociales.

(CÁRITAS)

camineo.info

Esta noticia se publicó a las 8:07 12-04-2014 (hace 8 horas) y proviene de la página camineo.info. Puedes seguir las respuestas a esta noticia en el feed RSS 2.0. Deja tu comentario abajo.



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Barcelona desde sus azoteas | espana | Ocholeguas | elmundo.es

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Barcelona desde sus azoteas

Pinche en la imagen para poder navegar libremente por ésta y otras panorámicas de 360º de Barcelona.

Entre el mar y la montaña, Barcelona no solo se reinventa sino que tiene la virtud de mantenerse en equilibrio con un pie en la tradición y otro en la vanguardia: las atrevidas creaciones de Gaudí conviven con la arquitectura gótica; el clásico paseo por las Ramblas es compatible con una copa en la azotea de hoteles como el Arts o el Grand Hotel; el Palau de la Música no se acompleja ante la impulsividad del Sónar; y los puestos de La Boquería son el contrapunto perfecto a un almuerzo o cena en sus restaurantes de alta gastronomía.

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