San Juan 15,1-8

Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el viñador"»

El evangelista san Juan nos invita a calar en profundidad y nos lleva a descubrir el misterio de la vid. Ella es el símbolo y la figura de Jesús mismo. Él es la vid y nosotros, sus discípulos, somos los sarmientos; Él es la vid a la que los sarmientos están vitalmente unidos. Leer más de este artículo