EVANGELIO DEL DÍA

martes, 9 de noviembre de 2010

«Ha vuelto para dar gloria a Dios»

EVANGELIO DEL DÍA: 10/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Miércoles de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a Tito 3,1-7.
Recuerda a todos que respeten a los gobernantes y a las autoridades, que les obedezcan y estén siempre dispuestos para cualquier obra buena.
Que no injurien a nadie y sean amantes de la paz, que sean benévolos y demuestren una gran humildad con todos los hombres.
Porque también nosotros antes éramos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de los malos deseos y de toda clase de placeres, y vivíamos en la maldad y la envidia, siendo objeto de odio y odiándonos los unos a los otros.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres,
no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo.
Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador,
a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.

Salmo 23(22),1-6.
Salmo de David. El señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

Evangelio según San Lucas 17,11-19.
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado". 
Lc 17,11-19
Leer el comentario del Evangelio por 
San Francisco de Asís (1182- 1226) fundador de los Hermanos Menores
Primera Regla, 23
«Ha vuelto para dar gloria a Dios»
     Poderosísimo, santísimo, altísimo y soberano Dios,
Padre justo y santo, Señor, rey del cielo y de la tierra,
te damos gracias por ser tú quien eres,
porque, por tu santa voluntad,
y por tu Hijo único con el Espíritu Santo,
has creado todas las cosas, espirituales y corporales.
Nos has hecho a tu imagen y semejanza,
nos has colocado en el paraíso;
y nosotros, caímos por nuestras faltas.

     Te damos gracias porque,
igual que tú nos has creado por medio de tu Hijo
igualmente, por medio del santo amor con que nos has amado,
has hecho nacer a tu Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre,
de la gloriosa Virgen, Santa María,
y, por su cruz, su sangre y su muerte,
has querido rescatarnos de nuestro cautiverio.

     Te damos gracias porque este mismo Hijo
vendrá en la gloria de su majestad,
para mandar al fuego eterno a los malditos
que no han querido convertirse y reconocerte
y para decir a todos los que te habrán reconocido,
adorado y servido en la penitencia:
«Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para   vosotros desde la creación del mundo» (Mt 25,34).

     Todos somos miserables y pecadores,
no somos dignos de nombrarte;
te rogamos, pues, aceptes
que nuestro Señor Jesucristo
tu Hijo muy amado en quien te complaces,
junto con el Espíritu Santo Paráclito,
sea él mismo quien te de gracias por todo,
tal como te place y como a él le place,
él, que te basta siempre y en todo,
él, por quien has hecho tanto por nosotros. ¡Aleluya! 



miércoles 10 Noviembre 2010

San León Magno



San León Magno  
San León I, elegido obispo de Roma en el año 440 y muerto el 461, fue un Papa de momentos de crisis. Tenía un espíritu suficientemente magnánimo como para hacerles frente.   Resistió con igual energía e inteligencia el peligro de las invasiones de los bárbaros como el de la herejía monofisita, que ponía en peligro la fe de la Iglesia en el misterio de la Encarnación.
Si bien acertó a alejar la amenaza de Atila que pesaba sobre Italia (452), hubo de asistir, sin embargo, tres años más tarde, al saqueo de Roma por los vándalos (455).   Ahora bien, en el momento en que tenía que atender a las necesidades materiales de su pueblo, había de formular también la fe recibida de los Apóstoles con respecto a la persona de Jesús.
El Concilio de Calcedonia ratificó por aclamación su doctrina: «Pedro ha hablado por boca de León», exclamaron los Padres (451)   Pero la fe no es una pura especulación. De ahí que San León recuerde a su pueblo, a lo largo del año, las consecuencias que supuso para la vida del cristiano la Encarnación: «Reconoce, cristiano, tu dignidad.
Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro».   Es admirable que unas oraciones litúrgicas, unos sermones y cartas compuestos en medio de tantas dificultades resuman tal serenidad.
El secreto de semejante paz y dominio hay que buscarlo en el amor y la fe que animaban a León Magno: fe en Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, y amor a Aquel que es Hijo de Dios e hijo de María; fe en sus promesas, cuya depositaria es la Iglesia en la persona del sucesor de Pedro, y amor hacia esa misma Iglesia, que sigue siendo gobernada por la segura mano de Pedro.




Oremos 




Señor, tú que nos ha prometido que las fuerzas del mal nunca prevalecerán contra la Iglesia, cimentada sobre la roca de Pedro, haz que, por la intercesión del Papa San León Magno, tu pueblo permanezca siempre firme en la verdad y goce de una paz estable y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

"He returned, glorifying God"

DAILY GOSPEL: 10/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Wednesday of the Thirty-second week in Ordinary Time


Letter to Titus 3:1-7.
Remind them to be under the control of magistrates and authorities, to be obedient, to be open to every good enterprise.
They are to slander no one, to be peaceable, considerate, exercising all graciousness toward everyone.
For we ourselves were once foolish, disobedient, deluded, slaves to various desires and pleasures, living in malice and envy, hateful ourselves and hating one another.
But when the kindness and generous love of God our savior appeared,
not because of any righteous deeds we had done but because of his mercy, he saved us through the bath of rebirth and renewal by the holy Spirit,
whom he richly poured out on us through Jesus Christ our savior,
so that we might be justified by his grace and become heirs in hope of eternal life.

Psalms 23(22):1-6.
A psalm of David. The LORD is my shepherd; there is nothing I lack.
In green pastures you let me graze; to safe waters you lead me;
you restore my strength. You guide me along the right path for the sake of your name.
Even when I walk through a dark valley, I fear no harm for you are at my side; your rod and staff give me courage.
You set a table before me as my enemies watch; You anoint my head with oil; my cup overflows.
Only goodness and love will pursue me all the days of my life; I will dwell in the house of the LORD for years to come.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 17:11-19.
As he continued his journey to Jerusalem, he traveled through Samaria and Galilee.
As he was entering a village, ten lepers met (him). They stood at a distance from him
and raised their voice, saying, "Jesus, Master! Have pity on us!"
And when he saw them, he said, "Go show yourselves to the priests." As they were going they were cleansed.
And one of them, realizing he had been healed, returned, glorifying God in a loud voice;
and he fell at the feet of Jesus and thanked him. He was a Samaritan.
Jesus said in reply, "Ten were cleansed, were they not? Where are the other nine?
Has none but this foreigner returned to give thanks to God?"
Then he said to him, "Stand up and go; your faith has saved you." 
Lc 17,11-19
Commentary of the day 
Saint Francis of Assisi (1182-1226), Founder of the Friars Minor
The Earlier Rule, 23 (©Classics of Western Spirituality, 1982)
"He returned, glorifying God"
All-powerful, most holy, most high and supreme God, Holy and just Father,
Lord, King of heaven and earth
we thank You for Yourself for through Your holy will and through Your only Son with the Holy Spirit
You have created all things spiritual and corporal and, having made us in Your own image and likeness, You placed us in paradise.
And through our own fault we have fallen.

And we thank You
for as through Your Son You created us
so also, through Your holy love with which You loved us, You brought about His birth
as true God and true man
by the glorious, ever-virgin, most blessed, holy Mary and You willed to redeem us captives
through His cross and blood and death.

And we thank You
for Your Son Himself will come again in the glory of His majesty
to send the wicked ones
who have not done penance and who have not known You into the eternal fire,
and to say to all those who have known You and have adored You
and have served You in penance:
"Come, you blessed of my Father, receive the kingdom,
which has been prepared for you from the beginning of the world" (Mt 25,34).

And because all of us wretches and sinners
are not worthy to pronounce Your name,
we humbly ask that
our Lord Jesus Christ Your beloved Son
in whom You were well pleased
together with the Holy Spirit, the Paraclete, give You thanks
as it pleases You and Him for everything,
[He] Who always satisfies You in everything
through Whom You have done such great things for us.
Alleluia!


Wednesday, 10 November 2010

St. Leo the Great, Pope and Doctor of the Church († 461) - Memorial



SAINT LEO THE GREAT
Pope and Doctor of the Church
(†461)
        Leo was born at Rome. He embraced the sacred ministry, was made archdeacon of the Roman Church by St. Celestine, and under him and Sixtus III. had a large share in governing the Church. On the death of Sixtus, Leo was chosen Pope, and consecrated on St. Michael's day, 440, amid great joy.
        It was a time of terrible trial. Vandals and Huns were wasting the provinces of the empire, and Nestorians, Pelagians, and other heretics wrought more grievous havoc among souls. Whilst Leo's zeal made head against these perils, there arose the new heresy of Eutyches, who confounded the two natures of Christ. At once the vigilant pastor proclaimed the true doctrine of the Incarnation in his famous "tome;" but fostered by the Byzantine court, the heresy gained a strong hold amongst the Eastern monks and bishops. After three years of unceasing toil, Leo brought about its solemn condemnation by the Council of Chalcedon, the Fathers all signing his tome, and exclaiming, "Peter hath spoken by Leo."
        Soon after, Attila with his Huns broke into Italy, and marched through its burning cities upon Rome. Leo went out boldly to meet him, and prevailed on him to turn back. Astonished to see the terrible Attila, the "Scourge of God," fresh from the sack of Aquileia, Milan, Pavia, with the rich prize of Rome within his grasp, turn his great host back to the Danube at the Saint's word, his chiefs asked him why he had acted so strangely. He answered that he saw two venerable personages, supposed to be Sts. Peter and Paul, standing behind Leo, and impressed by this vision he withdrew. If the perils of the Church are as great now as in St. Leo's day, St. Peter's solicitude is not less. Two years later the city fell a prey to the Vandals; but even then Leo saved it from destruction.
        He died A. D. 461, having ruled the Church twenty years.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Fiesta de la dedicación de una catedral, fiesta de la Iglesia

EVANGELIO DEL DÍA: 09/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


La Dedicación de la Basílica de Letrán (Catedral del Papa) - Fiesta


Libro de Ezequiel 47,1-2.8-9.12.
El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del Altar.
Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho.
Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas.
Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente.
Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio".

Salmo 46(45),2-3.5-6.8-9.
El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros.
Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar;
Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo.
El Señor está en medio de ella: nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora.
El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra:

Evangelio según San Juan 2,13-22.
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén
y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
y dijo a los vendedores de palomas: "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio".
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?".
Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".
Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?".
Pero él se refería al templo de su cuerpo.
Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. 
Jn 2,13-22
Leer el comentario del Evangelio por 
Beato John Henry Newman (1801-1890), presbítero, fundador de comunidad religiosa, teólogo
PPS, vol 6, n° 19
Fiesta de la dedicación de una catedral, fiesta de la Iglesia
     ¿Una catedral es fruto de un deseo pasajero o alguna cosa que se pueda realizar por propia voluntad?... Ciertamente, las iglesias que hemos heredado no son fruto de un simple asunto de capital, ni una pura creación de un genio; sino que son fruto de martirios, de grandezas y sufrimientos. Sus fundamentos son muy profundos; descansan sobre la predicación de los apóstoles, sobre la confesión de fe de los santos y sobre las primeras conquistas ganadas por el Evangelio en nuestro país. Todo lo que hay de noble en su arquitectura, que cautiva los ojos y llega al corazón, no es un puro efecto de la imaginación de los hombres, sino que es un don de Dios, es una obra espiritual.

     La cruz está siempre plantada en el riesgo y en el sufrimiento, y regada con lágrimas y sangre. Ella no arraiga ni da fruto si su predicación no va acompañada de renuncia. Los que detentan el poder pueden decretar, favorecer la religión, pero no pueden plantarla, sólo pueden imponerla. Tan sólo la Iglesia puede plantar la Iglesia. Nadie que no sean los santos, hombres mortificados, predicadores de la rectitud, confesores de la verdad, pueden crear una casa para la verdad.
     Por eso los templos de Dios son también los monumentos de sus santos... Su simplicidad, su grandeza, su solidez, su gracia y su belleza no hacen más que recordarnos la paciencia y la pureza, la valentía y la suavidad, la caridad y la fe de los que sólo han adorado a Dios en los montes y los desiertos; han trabajado, pero no en vano, porque otros han heredado el fruto de su trabajo (cf Jn 4,38). En efecto, a la larga, su palabra ha dado fruto; ha sido hecha Iglesia esta catedral en la que la Palabra vive desde hace mucho tiempo... Dichosos los que entran a formar parte de este lazo de comunión con los santos del pasado y con la Iglesia universal... Dichosos los que al entrar en esta iglesia, penetran con el corazón en el cielo.


martes 09 Noviembre 2010

Dedicación Basílica de Letrán



Dedicación de la Basílica de Letrán  
La basílica de Letrán es la catedral del Papa como obispo de Roma. Fue erigida por el emperador Constantino, hacia el año 330, durante aquellos pocos años de euforia que conoció la Iglesia al salir de la gran persecución, antes de padecer los embates del arrianismo, que negaba la divinidad de Jesucristo.
Se vieron entonces surgir por todos los pueblos iglesias, hacia las que convergían gozosas las muchedumbres para celebrar su dedicación. La basílica de Letrán vio desarrollarse, a lo largo de dieciséis siglos, muchos acontecimientos.
Ante todo, conviene recordar aquellas noches pascuales de los siglos IV y V, cuando los romanos se fueron agregando por millares al cuerpo de Cristo, recibiendo el bautismo y la confirmación en el baptisterio, y celebrando la Eucaristía pascual en la basílica.Hoy día, el Papa celebra en Letrán la misa de la tarde del jueves santo, en el transcurso de la cual renueva el gesto de Cristo de lavar los pies a sus discípulos.
El sucesor de Pedro es, al mismo tiempo, obispo de Roma y obispo de la Iglesia católica. Ambos ministerios son inseparables. Por esta razón, todas las Iglesias de rito romano diseminadas a través del mundo tienen como cosa propia el celebrar el misterio de la única Iglesia de Cristo en la fiesta de la dedicación de la catedral de Roma.





Himno (laudes)




El cielo y la tierra

Celebren, aplaudan

A la Iglesia, esposa

Sin arruga y mancha.



Descienda a nosotros

la ciudad sagrada,

en que todo es nuevo y de rica gala.

En piedras preciosas

Está cimentada,

Y bien construida

En brillos de gracia.



Las  piedras preciosas

Que están a su entrada

Muestran la hermosura

De esta casa santa.



Descienda a nosotros

Esta santa casa,

Que hizo el Rey eterno Para su morada. Amén 



Señor, tú que con piedras vivas y elegidas edifica el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



Himno (II vísperas)

Alta ciudad de piedras vivas,     

        Jerusalén;

Visión de paz y cielos nuevos,       

        Ciudad del Rey.

Tus puertas se abren jubilosas,       

        Visión de paz,

Y penetran los ríos de tus santos

      Hasta el altar.

Baluartes y murallas de oro,

      Jerusalén;

Tus calles, gemas y zafiros,

      Ciudad del Rey.

Jerusalén, Iglesia viva

      De eternidad;

Hacia ti caminan los hombres,

      Sin descansar.

Alta ciudad de Cristo vivo,

      Que es nuestro hogar,

Al que volveremos, ya cansados

      De caminar.

Cielos nuevos y tierra nueva,

      Jerusalén;

Morada de Dios Trino y Uno. Amén, amén.



Señor, Dios nuestro, que ha congregado tu Iglesia y has hecho de ella el cuerpo de tu Hijo: haz que tu pueblo, reunido en tu nombre, te venere, te ame, te siga y, llevado por ti, alcance el reino que le tiene prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Feast of the Dedication of a cathedral, feast of the Church

DAILY GOSPEL: 09/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


The Dedication of the Lateran Basilica in Rome - Feast


Book of Ezekiel 47:1-2.8-9.12.
The angel brought me, Ezekiel, back to the entrance of the temple of the LORD, and I saw water flowing out from beneath the threshold of the temple toward the east, for the façade of the temple was toward the east; the water flowed down from the right side of the temple, south of the altar.
He led me outside by the north gate, and around to the outer gate facing the east, where I saw water trickling from the southern side.
He said to me, "This water flows into the eastern district down upon the Arabah, and empties into the sea, the salt waters, which it makes fresh.
Wherever the river flows, every sort of living creature that can multiply shall live, and there shall be abundant fish, for wherever this water comes the sea shall be made fresh.
Along both banks of the river, fruit trees of every kind shall grow; their leaves shall not fade, nor their fruit fail. Every month they shall bear fresh fruit, for they shall be watered by the flow from the sanctuary. Their fruit shall serve for food, and their leaves for medicine."

Psalms 46(45):2-3.5-6.8-9.
God is our refuge and our strength, an ever-present help in distress.
Thus we do not fear, though earth be shaken and mountains quake to the depths of the sea,
Streams of the river gladden the city of God, the holy dwelling of the Most High.
God is in its midst; it shall not be shaken; God will help it at break of day.
The LORD of hosts is with us; our stronghold is the God of Jacob. Selah
Come and see the works of the LORD, who has done fearsome deeds on earth;

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 2:13-22.
Since the Passover of the Jews was near, Jesus went up to Jerusalem.
He found in the temple area those who sold oxen, sheep, and doves, as well as the money-changers seated there.
He made a whip out of cords and drove them all out of the temple area, with the sheep and oxen, and spilled the coins of the money-changers and overturned their tables,
and to those who sold doves he said, "Take these out of here, and stop making my Father's house a marketplace."
His disciples recalled the words of scripture, "Zeal for your house will consume me."
At this the Jews answered and said to him, "What sign can you show us for doing this?"
Jesus answered and said to them, "Destroy this temple and in three days I will raise it up."
The Jews said, "This temple has been under construction for forty-six years, and you will raise it up in three days?"
But he was speaking about the temple of his body.
Therefore, when he was raised from the dead, his disciples remembered that he had said this, and they came to believe the scripture and the word Jesus had spoken. 
 Jn 2,13-22
Commentary of the day 
Blessed John Henry Newman (1801-1890), priest, founder of a religious community, theologian
PPS vol. 6, 19
Feast of the Dedication of a cathedral, feast of the Church
Is a Cathedral the offspring of a random thought, a thing to will and to accomplish at our pleasure?...  Surely the Churches which we inherit are not the purchase of wealth nor the creation of genius, they are the fruits of martyrdom. They come of high deeds and sufferings, as long before their very building as we are after it. Their foundations are laid very deep, even in the preaching of Apostles, and the confession of Saints, and the first victories of the Gospel in our land. All that is so noble in their architecture, all that captivates the eye and makes its way to the heart, is not a human imagination, but a divine gift, a moral result, a spiritual work.

The Cross is ever planted in hazard and suffering, and is watered with tears and blood. No where does it take root and bear fruit, except its preaching be with self-denial. It is easy, indeed, for the ruling powers to make a decree, and set religion on high, and extend its range, and herald its name; but they cannot plant it, they can but impose it. The Church alone can plant the Church. The Church alone can found her sees, and inclose herself within walls. None but saintly men, mortified men, preachers of righteousness, and confessors for the truth, can create a home for the truth in any land.

Thus the Temples of God are withal the monuments of His Saints... Their simplicity, grandeur, solidity, elevation, grace, and exuberance of ornament, do but bring to remembrance the patience and purity, the courage, meekness, and great charity, the heavenly affections, the activity in well-doing, the faith and resignation, of men who themselves did but worship in mountains, and in deserts, and in caves and dens of the earth. They laboured, but not in vain, for other men entered into their labours; (cf. Jn 4,38) and, as if by natural consequence, at length their word prospered after them, and made itself a home, even these sacred palaces in which it has so long dwelt... O happy they who, in a sorrowful time, avail themselves of this bond of communion with the saints of old and with the universal Church!... Happy they, who when they enter within their holy limits, enter in heart into the court of Heaven!


Tuesday, 09 November 2010

St. Theodore Tyro, Martyr († c. 306)



SAINT THEODORE TYRO
Martyr
(† c. 306)
        St. Theodore was born of a noble family in the East, and enrolled while still a youth in the imperial army. Early in 306 the emperor put forth an edict requiring all Christians to offer sacrifice, and Theodore had just joined the legion and marched with them into Pontus, when he had to choose between apostasy and death. He declared before his commander that he was ready to be cut in pieces and offer up every limb to his Creator, who had died for him.
        Wishing to conquer him by gentleness, the commander left him in peace for a while, that he might think over his resolution; but Theodore used his freedom to set on fire the great temple of Isis, and made no secret of this act. Still his judge entreated him to renounce his faith and save his life; but Theodore made the sign of the cross, and answered: "As long as I have breath, I will confess the name of Christ." After cruel torture, the judge bade him think of the shame to which Christ had brought him. "This shame," Theodore answered, "I and all who invoke His name take with joy." He was condemned to be burnt. As the flame rose, a Christian saw his soul rise like a flash of light to heaven.

domingo, 7 de noviembre de 2010

«Si tu hermano te ofende... lo perdonarás»

EVANGELIO DEL DÍA: 08/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Lunes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario


Carta de San Pablo a Tito 1,1-9.
Carta de Pablo, servidor de Dios y Apóstol de Jesucristo para conducir a los elegidos de Dios a la fe y al conocimiento de la verdadera piedad,
con la esperanza de la Vida eterna. Esta Vida ha sido prometida antes de todos los siglos por el Dios que no miente,
y a su debido tiempo, él manifestó su Palabra, mediante la proclamación de un mensaje que me fue confiado por mandato de Dios, nuestro Salvador.
A Tito, mi verdadero hijo en nuestra fe común, le deseo la gracia y la paz que proceden de Dios, el Padre, y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.
Te he dejado en Creta, para que terminaras de organizarlo todo y establecieras presbíteros en cada ciudad de acuerdo con mis instrucciones.
Todos ellos deben ser irreprochables, no haberse casado sino una sola vez y tener hijos creyentes, a los que no se pueda acusar de mala conducta o rebeldía.
Porque el que preside la comunidad, en su calidad de administrador de Dios, tiene que ser irreprochable. No debe ser arrogante, ni colérico, ni bebedor, ni pendenciero, ni ávido de ganancias deshonestas,
sino hospitalario, amigo de hacer el bien, moderado, justo, piadoso, dueño de sí.
También debe estar firmemente adherido a la enseñanza cierta, la que está conforme a la norma de la fe, para ser capaz de exhortar en la sana doctrina y refutar a los que la contradicen.

Salmo 24(23),1-2.3-4.5-6.
Salmo de David. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes,
porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente:
él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Evangelio según San Lucas 17,1-6.
Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.
Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', perdónalo".
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería. 
 Lc 17,1-6
Leer el comentario del Evangelio por 
Asterio de Amasea (?- hacia 410), obispo
Homilía 13; PG 40, 355s
«Si tu hermano te ofende... lo perdonarás»
     Vosotros que sois duros e incapaces de suavidad, aprended de la bondad de vuestro Creador y no seáis, para vuestros compañeros de servicio, jueces y árbitros amargos, esperando que venga el que va a desvelar los recovecos del corazón y él mismo, el amo todopoderoso, señalará a cada uno su lugar en la otra vida. No juzguéis severamente para que no seáis juzgados de la misma forma y traspasados por las palabras de vuestra propia boca como si fueran dientes agudos. Porque es contra esta clase de mal que parece nos quiere poner en guardia esta palabra del Evangelio: «No juzguéis y no seréis juzgados» (Lc 6,37). Al decir esto no quiere expulsar ni el discernimiento ni la sabiduría; lo que él llama juicio, es una condenación demasiado severa. Aligera, pues, tanto como te sea posible, el peso de tu medida si quieres que tus actos no pesen demasiado en la balanza cuando nuestra vida será pesada, como sobre una balanza, en el juicio de Dios... No rechaces ser misericordioso a fin que no seas tú excluido del perdón cuando tengas necesidad de él.

lunes 08 Noviembre 2010

Los Cuatros Santos Coronados



Los cuatros mártires  coronados


Que es posible que fueran más, porque en la identificación de estos mártires se mezclan noticias muy confusas. Tal vez se trate de dos grupos diferentes de santos, cinco canteros de la Panonia inferior, en la actual Yugoslavia, y cuatro suboficiales romanos, cornicularii, que llevaban una insignia de metal llamada corniculum (estos últimos explican el nombre de coronados)


Sea como fuere, ya en el siglo IV se levantó en Roma, muy cerca del Coliseo, una iglesia en su honor que fue destruida por los normandos, más tarde rehecha y por fin restaurada en varias ocasiones. Allí se conservan unas reliquias veneradas desde muy antiguo.


Los cinco canteros de Sirmium (Sremska Mitrovica) se llamaban Claudio, Nicostrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio, y al negarse a esculpir un ídolo que podía dar ocasión de idolatrar fueron metidos en cajas de plomo selladas que se arrojaron a un río.-


Más incierta parece ser la historia de cuatro hermanos (Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino), todos cornicularii, a quienes se exigió que quemaran incienso ante una estatua del dios Esculapio en las termas de Trajano. Se les supone muertos a consecuencia de bárbaros azotes.


Los cuatro (o cinco) canteros - que durante la Edad Media fueron patronos de las cofradías de canteros y albañiles - nos parecen mártires de una concepción muy alta en su oficio, ya que murieron por no creer que el arte es neutral y que lo purifica todo. Por encima del arte - y del deber militar en el caso de los cornicularii - afirmaban una responsabilidad mayor de la que nada ni nadie podía eximirles, y ésta es la razón de su corona de gloria que hoy celebra el calendario.



Oremos


Himno
Espíritus sublimes,
¡Oh mártires gloriosos!,
felices moradores de la inmortal Sión,
rogad por los que luchan
en las batallas recias,
que alcancen la victoria
y eterno galardón.


¡Oh mártires gloriosos
de rojas vestiduras,
que brillan con eternos
fulgores antes Dios!  
Con vuestro riego crezca
de Cristo la semilla,
y el campo de las mieses se cubra ya en sazón.  
Amén.


Dios todopoderosos y eterno, que diste a los cuatro Mártires  coronados la valentía de aceptar la muerte por el nombre de Cristo: concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo de aquellos que no dudaron en morir por ti, nosotros sepamos también ser fuertes, confesando tu nombre con nuestras vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.    


I vísperas de la Dedicación de la Basílica de Letrán
Himno
Alta ciudad de piedras vivas,
      Jerusalén;


Visión de paz y cielos nuevos,
      Ciudad del Rey.


Tus puertas se abren jubilosas,
      Visión de paz,


Y penetran los ríos de tus santos
      Hasta el altar.


Baluartes y murallas de oro,
      Jerusalén;


Tus calles, gemas y zafiros,
      Ciudad del Rey.



Jerusalén, Iglesia viva
      De eternidad;


Hacia ti caminan los hombres,
      Sin descansar.


Alta ciudad de Cristo vivo,
      Que es nuestro hogar,


Al que volveremos, ya cansados
      De caminar.


Cielos nuevos y tierra nueva,
      Jerusalén;


Morada de Dios Trino y Uno.
Amén, amén.


Señor, Dios nuestro, que ha congregado tu Iglesia y has hecho de ella el cuerpo de tu Hijo: haz que tu pueblo, reunido en tu nombre, te venere, te ame, te siga y, llevado por ti, alcance el reino que le tiene prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

"If your brother sins... forgive him"

DAILY GOSPEL: 08/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Monday of the Thirty-second week in Ordinary Time


Letter to Titus 1:1-9.
Paul, a slave of God and apostle of Jesus Christ for the sake of the faith of God's chosen ones and the recognition of religious truth,
in the hope of eternal life that God, who does not lie, promised before time began,
who indeed at the proper time revealed his word in the proclamation with which I was entrusted by the command of God our savior,
to Titus, my true child in our common faith: grace and peace from God the Father and Christ Jesus our savior.
For this reason I left you in Crete so that you might set right what remains to be done and appoint presbyters in every town, as I directed you,
on condition that a man be blameless, married only once, with believing children who are not accused of licentiousness or rebellious.
For a bishop as God's steward must be blameless, not arrogant, not irritable, not a drunkard, not aggressive, not greedy for sordid gain,
but hospitable, a lover of goodness, temperate, just, holy, and self-controlled,
holding fast to the true message as taught so that he will be able both to exhort with sound doctrine and to refute opponents.

Psalms 24(23):1-2.3-4.5-6.
A psalm of David. The earth is the LORD'S and all it holds, the world and those who live there.
For God founded it on the seas, established it over the rivers.
Who may go up the mountain of the LORD? Who can stand in his holy place?
"The clean of hand and pure of heart, who are not devoted to idols, who have not sworn falsely.
They will receive blessings from the LORD, and justice from their saving God.
Such are the people that love the LORD, that seek the face of the God of Jacob." Selah

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 17:1-6.
He said to his disciples, "Things that cause sin will inevitably occur, but woe to the person through whom they occur.
It would be better for him if a millstone were put around his neck and he be thrown into the sea than for him to cause one of these little ones to sin.
Be on your guard! If your brother sins, rebuke him; and if he repents, forgive him.
And if he wrongs you seven times in one day and returns to you seven times saying, 'I am sorry,' you should forgive him."
And the apostles said to the Lord, "Increase our faith."
The Lord replied, "If you have faith the size of a mustard seed, you would say to (this) mulberry tree, 'Be uprooted and planted in the sea,' and it would obey you. 
 Lc 17,1-6
Commentary of the day 
Asterius of Amasea (?-c.410), Bishop
Sermon 13
"If your brother sins... forgive him"
O you who are hard-hearted, incapable of gentleness, learn of your Creator's goodness and do not be bitter judges and arbitrators of your fellow servants as you wait for the coming of him who will disclose the hidden places of the heart and will himself, the all-powerful Lord, determine each one's place in the world to come. Don't assign severe judgements that you may not be judged in the same way and rent by the words of your own mouth as if by sharp teeth. For it is against this kind of crime that these words of the Gospel seem to warn us: «Do not judge and you will not be judged» (Lk 6,37). In saying this he is not doing away with discernment and wisdom; what he is referring to as judgement is over-severe condemnation. So far as possible, then, lighten the weight of your measure if you don't want your actions to weigh too heavy on the scales when our lives are weighed as on a balance at God's judgment... Never refuse to show mercy that you may not be denied forgiveness when you are in need of it yourself.

                    

Monday, 08 November 2010

St. Godfrey, Bishop (1066-1115)



SAINT GODFREY
Bishop
(1066-1115)
        St Godfrey was born in 1066 in the diocese of Soissons (France). At the age of 25, he was ordained priest and became the abbot of the Abbey of Nogent-sous-Coucy.
He was named bishop of Amiens (France) in 1104. He was noted for his rigid austerity with himself, those around him, and in his approach to his mission as bishop.
He was an enforcer of clerical celibacy and an opponent of drunkenness and simony.
        For most of his time as bishop, he wished to resign and retire as a Carthusian monk. In 1114 he moved to a monastery, but a few months later he was called back to his post by the people of Amiens, and he agreed. He also took part in the Council of Chálons.
        He fell sick and took refuge in the abbey of Saint Crépin in Soissons, where he died in 1115.

sábado, 6 de noviembre de 2010

«Creo en la resurrección de la carne» (Credo)

EVANGELIO DEL DÍA: 07/11/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


XXXII Domingo del Tiempo Ordinario


Segundo Libro de Macabeos 7,1-2.9-14.
También fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.
Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo: "¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres".
Y cuando estaba por dar el último suspiro, dijo: "Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes".
Después de este, fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, presentó su lengua, extendió decididamente sus manos
y dijo con valentía: "Yo he recibido estos miembros como un don del Cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de él".
El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hacía ningún caso de sus sufrimientos.
Una vez que murió este, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios.
Y cuando ya estaba próximo a su fin, habló así: "Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por él. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida".

Salmo 17,1.5-6.8.15.
Oración de David. Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad.
y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!
Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas
Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu presencia.

Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,16-17.3,1-5.
Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,
los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.
Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes.
Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe.
Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno.
Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones.
Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo.

Evangelio según San Lucas 20,27-38.
Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección,
y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo
se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
Finalmente, también murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,
pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.
Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él". 
 Lc 20,27-38
Leer el comentario del Evangelio por 
Catecismo de la Iglesia católica
§ 989-993
«Creo en la resurrección de la carne» (Credo)
     Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que él los resucitará en el último día, Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad: «Si el Espíritu de Aquel  que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros» (Rm 8,11). El término «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros «cuerpos mortales» volverán a la vida.

     Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano): «¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también nuestra fe... ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron (1C 15,12-14.20).

     La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza de la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre  todo entero, alma y cuerpo... Los fariseos y muchos contemporáneos del Señor esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: « Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error» La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que «no es un Dios de muertos sino de vivos».

                    


domingo 07 Noviembre 2010

Juan Pablo II

image Saber más cosas a propósito de los Santos del día



JUAN PABLO II  



MARÍA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Entre los títulos atribuidos a María en el culto de la Iglesia, el capítulo VIII de la Lumen gentium recuerda el de «Mediadora» Aunque algunos padres conciliares no compartían plenamente esa elección (cf. Acta Synodalia III, 8, 163-164), este apelativo fue incluido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, confirmando el valor de la verdad que expresa. Ahora bien, se tuvo cuidado de no vincularlo a ninguna teología de la mediación, sino sólo de enumerarlo entre los demás títulos que se le reconocían a María.


Por lo demás, el texto conciliar ya refiere el contenido del título de «Mediadora» cuando afirma que María «continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna» (Lumen gentium, 62)


Como recuerdo en la encíclica Redemptoris Mater, «la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas» (n. 38).


Desde este punto de vista, es única en su género y singularmente eficaz.


2. El mismo Concilio quiso responder a las dificultades manifestadas por algunos padres conciliares sobre el término «Mediadora», afirmando que María «es nuestra madre en el orden de la gracia» (Lumen gentium, 61). Recordemos que la mediación de María es cualificada fundamentalmente por su maternidad divina. Además, el reconocimiento de su función de mediadora está implícito en la expresión «Madre nuestra», que propone la doctrina de la mediación mariana, poniendo el énfasis en la maternidad. Por último, el título «Madre en el orden de la gracia» aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad.


3. La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo. En efecto, el Concilio, después de haberse referido a «María Mediadora», precisa a renglón seguido: «Lo cual, sin embargo, se entiende dé tal manera que no quite ni añada nada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, único Mediador» (ib. , 62) Y cita, a este respecto, el conocido texto de la primera carta a Timoteo: «Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos» (1 Tm 2,5-6).


El Concilio afirma, además, que «la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia» (Lumen gentium, 60)


Así pues, lejos de ser un obstáculo al ejercicio de la única mediación de Cristo, María pone de relieve su fecundidad y su eficacia. «En efecto, todo el influjo de la santísima Virgen en la salvación de los hombres no tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así. Brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia» (ib.).


4. De Cristo deriva el valor de la mediación de María, y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen «favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo» (ib.).


La intrínseca orientación hacia Cristo de la acción de la «Mediadora» impulsa al Concilio a recomendar a los fieles que acudan a María «para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador» (ib. , 62)


Al proclamar a Cristo único Mediador (cf. 1 Tm 2,5-6), el texto de la carta de san Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. En efecto, antes de subrayar la única y exclusiva mediación de Cristo, el autor recomienda «que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres» (1 Tm 2,1). ¿No son, acaso, las oraciones una forma de mediación? Más aún, según san Pablo, la única mediación de Cristo está destinada a promover otras mediaciones dependientes y ministeriales. Proclamando la unicidad de la de Cristo, el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.


5. Es posible participar en la mediación de Cristo en varios ámbitos de la obra de la salvación. La Lumen gentium, después de afirmar que «ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor», explica que las criaturas pueden ejercer algunas formas de mediación en dependencia de Cristo. En efecto, asegura: «Así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente» (n. 62)


En esta voluntad de suscitar participaciones en la única mediación de Cristo se manifiesta el amor gratuito de Dios que quiere compartir lo que posee.


6. ¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: «La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles» (ib.).


María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres.


La Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta «continuamente» la eficacia de la acción de la «Madre en el orden de la gracia»..




Oremos  


Señor, por el misterioso designio de tu amor, has querido que la Virgen María fuese madre del autor de la gracia y estuviese asociada a él en el misterio de la redención humana; que ella nos alcance con profusión tus dones y nos conduzca hasta el puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. 

"I believe in the resurrection of the body" (Creed)

DAILY GOSPEL: 07/11/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Thirty-second Sunday in Ordinary Time


2nd book of Maccabees 7:1-2.9-14.
It also happened that seven brothers with their mother were arrested and tortured with whips and scourges by the king, to force them to eat pork in violation of God's law.
One of the brothers, speaking for the others, said: "What do you expect to achieve by questioning us? We are ready to die rather than transgress the laws of our ancestors."
At the point of death he said: "You accursed fiend, you are depriving us of this present life, but the King of the world will raise us up to live again forever. It is for his laws that we are dying."
After him the third suffered their cruel sport. He put out his tongue at once when told to do so, and bravely held out his hands,
as he spoke these noble words: "It was from Heaven that I received these; for the sake of his laws I disdain them; from him I hope to receive them again."
Even the king and his attendants marveled at the young man's courage, because he regarded his sufferings as nothing.
After he had died, they tortured and maltreated the fourth brother in the same way.
When he was near death, he said, "It is my choice to die at the hands of men with the God-given hope of being restored to life by him; but for you, there will be no resurrection to life."

Psalms 17:1.5-6.8.15.
A prayer of David. Hear, LORD, my plea for justice; pay heed to my cry; Listen to my prayer spoken without guile.
My steps have kept to your paths; my feet have not faltered.
I call upon you; answer me, O God. Turn your ear to me; hear my prayer.
Keep me as the apple of your eye; hide me in the shadow of your wings
I am just--let me see your face; when I awake, let me be filled with your presence.

Second Letter to the Thessalonians 2:16-17.3:1-5.
May our Lord Jesus Christ himself and God our Father, who has loved us and given us everlasting encouragement and good hope through his grace,
encourage your hearts and strengthen them in every good deed and word.
Finally, brothers, pray for us, so that the word of the Lord may speed forward and be glorified, as it did among you,
and that we may be delivered from perverse and wicked people, for not all have faith.
But the Lord is faithful; he will strengthen you and guard you from the evil one.
We are confident of you in the Lord that what we instruct you, you (both) are doing and will continue to do.
May the Lord direct your hearts to the love of God and to the endurance of Christ.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 20:27-38.
Some Sadducees, those who deny that there is a resurrection, came forward and put this question to him,
saying, "Teacher, Moses wrote for us, 'If someone's brother dies leaving a wife but no child, his brother must take the wife and raise up descendants for his brother.'
Now there were seven brothers; the first married a woman but died childless.
Then the second
and the third married her, and likewise all the seven died childless.
Finally the woman also died.
Now at the resurrection whose wife will that woman be? For all seven had been married to her."
Jesus said to them, "The children of this age marry and remarry;
but those who are deemed worthy to attain to the coming age and to the resurrection of the dead neither marry nor are given in marriage.
They can no longer die, for they are like angels; and they are the children of God because they are the ones who will rise.
That the dead will rise even Moses made known in the passage about the bush, when he called 'Lord' the God of Abraham, the God of Isaac, and the God of Jacob;
and he is not God of the dead, but of the living, for to him all are alive." 
Lc 20,27-38
Commentary of the day 
Catechism of the Catholic Church
§ 989-993
"I believe in the resurrection of the body" (Creed)
We firmly believe, and hence we hope that, just as Christ is truly risen from the dead and lives for ever, so after death the righteous will live for ever with the risen Christ and he will raise them up on the last day. Our resurrection, like his own, will be the work of the Most Holy Trinity: «If the Spirit of him who raised Jesus from the dead dwells in you, he who raised Christ Jesus from the dead will give life to your mortal bodies also through his Spirit who dwells in you» (Rom 8,11). The term "flesh" refers to man in his state of weakness and mortality. The "resurrection of the flesh" means not only that the immortal soul will live on after death, but that even our "mortal body" will come to life again.

Belief in the resurrection of the dead has been an essential element of the Christian faith from its beginnings. "The confidence of Christians is the resurrection of the dead; believing this we live." (Tertullian) «How can some of you say that there is no resurrection of the dead? But if there is no resurrection of the dead, then Christ has not been raised; if Christ has not been raised, then our preaching is in vain and your faith is in vain.... But in fact Christ has been raised from the dead, the first fruits of those who have fallen asleep» (1Cor 15,12-14.20).

God revealed the resurrection of the dead to his people progressively. Hope in the bodily resurrection of the dead established itself as a consequence intrinsic to faith in God as creator of the whole man, soul and body... The Pharisees and many of the Lord's contemporaries hoped for the resurrection. Jesus teaches it firmly. To the Sadducees who deny it he answers, "Is not this why you are wrong, that you know neither the scriptures nor the power of God?» (Mk 12,24). Faith in the resurrection rests on faith in God who "is not God of the dead, but of the living».


Sunday, 07 November 2010

St. Willibrord, Bishop (657-739)



SAINT WILLIBRORD
Bishop
(657-739)
        Willibrord was born in Northumberland in 657, and when twenty years old went to Ireland, to study under St. Egbert; twelve years later, he felt drawn to convert the great pagan tribes who were hanging as a cloud over the north of Europe.
        He went to Rome for the blessing of the Pope, and with eleven companions reached Utrecht. The pagans would not accept the religion of their enemies, the Franks; and St. Willibrord could only labor in the track of Pepin Heristal, converting the tribes whom Pepin subjugated.
        At Pepin's urgent request, he again went to Rome, and was consecrated Archbishop of Utrecht. He was stately and comely in person, frank and joyous, wise in counsel, pleasant in speech, in every work of God strenuous and unwearied. Multitudes were converted, and the Saint built churches and appointed priests all over the land. He wrought many miracles, and bad the gift of prophecy.
        He labored unceasingly as bishop for more than fifty years, beloved alike of God and of man, and died full of days and good works.