EVANGELIO DEL DÍA

miércoles, 23 de marzo de 2011

« Un pobre... estaba acostado delante del portal »

EVANGELIO DEL DÍA: 24/03/2011
 Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Jueves de la II Semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 17,5-10.
Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.


Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.


porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.


Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". 


Leer el comentario del Evangelio por 
Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
No hay mayor amor.
« Un pobre... estaba acostado delante del portal »
     Cristo ha dicho: « Estaba hambriento y vosotros me habéis alimentado» (Mt 25,35). Estaba hambriento no solamente de pan sino también del afecto bondadoso que hace que se sienta amado, reconocido, que se sienta ser alguien a los ojos de otro. Ha estado desnudo no solamente de todo vestido, sino también de toda dignidad y consideración ya que la mayor injusticia cometida hacia el pobre es despreciarle porque es pobre. Estuvo privado no sólo de un techo...sino también de todas las privaciones que aguantan los que son encerrados, rechazados o excluidos errando por el mundo sin que no haya nadie que se preocupe por ellos.
     Baja por la calle sin más propósito que eso. Mira este hombre, allí, en el rincón, y ve hacia él. Quizás se irritará, pero estarás allí, frente a él, físicamente. Debes manifestar la presencia que está en tí por el amor y la atención con los cuales te diriges a este hombre. ¿Por qué? Porque, para tí, se trata de Jesús. Jesús, sí, pero que no puede recibirte en su casa –- he aquí la razón por la que debes saber ir hacia él. Jesús, sí, pero oculto en la persona que está allí. Jesús, en el más pequeño de nuestros hermanos (Mt 25,40), no está solamente hambriento de un trozo de pan sino también de amor, de reconocimiento, de ser tenido en cuenta.

                    


jueves 24 Marzo 2011

Beato  Diego José de Cádiz



(1743-1801)
Treinta años de activísima  vida misionera no caben en unas páginas. No es posible reducir a tan  breve síntesis la labor de este apóstol capuchino, que, siempre a  pie, recorrió innumerables veces Andalucía entera en todas  direcciones; que se dirigió después a Aranjuez y Madrid, sin  dejar de misionar a su paso por los pueblos de la Mancha y de Toledo; que  emprendió más tarde un largo viaje desde Roma hasta Barcelona,  predicando a la ida por Castilla la Nueva y Aragón, y a la vuelta por  todo Levante; que salió, aunque ya enfermo, de Sevilla y, atravesando  Extremadura y Portugal, llegó hasta Galicia y Asturias, regresando por  León y Salamanca.
Pero hay que recordar, además, que en sus misiones  hablaba varias horas al día a muchedumbres de cuarenta y aun de sesenta  mil almas (y al aire libre, porque nuestras más gigantescas catedrales  eran insuficientes para cobijar a tantos millares de personas, que anhelaban  oírle como a un «enviado de Dios»); que tuvo por oyentes de su  apostólica palabra, avalada siempre por la santidad de su vida, a los  príncipes y cortesanos por un lado y a los humildes campesinos por otro,  a los intelectuales y universitarios y a las clases más populares, al  clero en todas sus categorías y a los ejércitos de mar y tierra,  a los ayuntamientos y cabildos eclesiásticos y a los simples  comerciantes e industriales y aun a los reclusos de las cárceles; que  intervino con su consejo personal y con su palabra escrita, bien por  dictámenes más o menos públicos, bien por su casi infinita  correspondencia epistolar, en los principales asuntos de su época y en  la dirección de muchas conciencias; que escribió tal cantidad de  sermones, de obras ascéticas y devocionales, que, reunidas,  formarían un buen número de volúmenes; que caminaba  siempre a pie, con el cuerpo cubierto por áspero cilicio, pero  alimentando su alma con varias horas de oración mental al día; y  que, si le seguía un cortejo de milagros y de conversiones ruidosas,  también supo de otro cortejo doloroso de ingratitudes, de  incomprensiones y aun de persecuciones, hasta morir envuelto en un denigrante  proceso inquisitorial.
¿Cómo describir, siquiera someramente, tan  inmensa labor? La amplitud portentosa de aquella vida, tan extraordinariamente  rica de historia y de fecundidad espiritual, durante los últimos treinta  años del siglo XVIII, a lo largo y ancho de la geografía  peninsular, se resiste a toda síntesis. Sólo de la Virgen  Santísima, a la que especialmente veneraba bajo los títulos de  Pastora de las almas y de la paz, predicó más de cinco mil  sermones. Y seguramente pasaron de veinte mil los que predicó en su vida  de misiones, las cuales duraban diez, quince y aun veinte días en cada  ciudad.
La misión concreta de su vida y el porqué de  su existencia podría resumirse en esta sola frase: fue el enviado de  Dios a la España oficial de fines de aquel siglo y el  auténtico misionero del pueblo español en el atardecer de  nuestro Imperio.
Nuestros intelectuales de entonces y las clases directoras,  con el consentimiento y aun con el apoyo de los gobernantes, abrían las  puertas del alma española a la revolución que nos venía de  allende el Pirineo, disfrazada de «ilustración», de maneras  galantes, de teorías realistas. Todo ello producía, arriba, la  «pérdida de Dios» en las inteligencias. Luego vendría  la «pérdida de Dios» en las costumbres del pueblo. Aquella  invasión de ideas sería precursora de la invasión de armas  napoleónicas que vendría después.
No todos vieron a dónde iban a parar aquellas  tendencias ni cuáles serían sus funestos resultados. Pero fray  Diego los vio con intuición penetrante –y mejor diríamos  profética–, ya desde sus primeros años de sacerdocio. Por  eso escribía: «¡Qué ansias de ser santo, para con la  oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia santa! ¡Qué  deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los  libertinos!... ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo  que hasta ahora hemos creído!»
Dios le había escogido para hacerle el nuevo  apóstol de España, y su director espiritual se lo inculcaba  repetidas veces: «Fray Diego misionero es un legítimo enviado de  Dios a España». Y convencido de ello, el santo capuchino se  dirige a las clases rectoras y a las masas populares. Entre la España  tradicional que se derrumba y la España revolucionaria que pronto va a  nacer, él toma sus posiciones, que son: ponerse al servicio de la fe y  de la patria y presentar la batalla a la «ilustración».  Había que evitar esa «pérdida de Dios» en las  inteligencias y fortalecer la austeridad de costumbres en la masa popular. Y  cuando vio rechazada su misión por la España oficial  (¡cuánta parte tuvieron en ello Floridablanca, Campomanes y  Godoy...!), se dirigió únicamente al auténtico pueblo  español, con el fin de prepararle para los días difíciles  que se avecinaban.
En su misión de Aranjuez y Madrid (1783) el Beato se  dirigió a la corte. Pero los ministros del rey impidieron solapadamente  que la corte oyera la llamada de Dios. Intentó también fray Diego  traer al buen camino a la vanidosa María Luisa de Parma, esposa de  Carlos IV. Pero, convencido más tarde de que nada podía esperar,  sobre todo cuando Godoy llegó a privado insustituible de Palacio, el  santo misionero rompió definitivamente con la corte, llegando a  escribir, más tarde, con motivo de un viaje de los reyes a Sevilla:  «No quiero que los reyes se acuerden de mí».
Para cumplir fielmente su misión, el Beato  recibió de Dios carismas extraordinarios, que podríamos  recapitular en estos tres epígrafes: comunicaciones místicas que  lo sostuvieran en su empresa, don de profecía y multiplicación  continua de visibles milagros.
Pero Dios no se lo dio todo hecho. Hay quienes,  conociéndole sólo superficialmente, no ven en él  más que al misionero del pueblo que predica con celo de apóstol,  acentos de profeta y milagros de santo. Pero junto al orador, al santo, al  profeta y al apóstol, aparece también a cada momento el hombre.  También él siente las acometidas de la tentación carnal;  también él se apoca y sufre cuando se le presenta la  contradicción; también él experimenta dificultades y  desganas para cumplir su misión; y aun sólo «a costa de  estudio y de trabajo» –dice él– logra escribir lo que  escribe. Y a pesar de todo, nada de «tremendismo» en su  predicación, como no fuera en contados momentos, cuando el impulso  divino le arrebata a ello. Y así, mientras otros piden a Dios el remedio  de los pueblos por medio de un castigo misericordioso, «yo lo pido  –escribe– por medio de una misericordia sin castigo». Y no se  olvide que vivió en los peores tiempos del rigorismo. ¿Y  cómo no iba a ser así, si él fue siempre, como buen  franciscano y neto andaluz, santamente humano y alegre, ameno en sus  conversaciones y gracioso hasta en los milagros que hacía?
Pero el celo de la gloria de Dios y el bien de las almas le  dominaron de suerte que ello solo explica aquel perfecto dominio de sus  debilidades humanas, aquella actividad pasmosa, lo mismo predicando que  escribiendo, y aquel idear disparates: como el deseo de no morir, para seguir  siempre misionando; o el de misionar entre los bienaventurados del cielo o los  condenados del infierno; o el de marcharse a Francia, cuando tuvo noticias de  los sucesos de París en 1793, para reducir a buen camino a los  libertinos y forajidos de la Revolución Francesa.
Dícese de Napoleón que, desterrado ya en Santa  Elena, exclamaba recordando sus victorias y su derrota definitiva: «La  desgraciada guerra de España es la que me ha derribado». Pero esta  guerra no la vencieron nuestros reyes ni nuestros intelectuales; la  venció aquel pueblo que había recibido con sumisión y  fidelidad las enseñanzas del «enviado de Dios». Este pueblo,  fiel a la misión de fray Diego, no traicionó a su fe ni a su  patria; los intelectuales y gobernantes, que habían rechazado esa  misión, traicionaron a su patria, porque ya habían traicionado a  su fe.
Sólo Dios puede medir y valorar –como  sólo Él los puede premiar– los frutos que produjo la  constante y difícil, fecunda y apostólica actividad misionera del  Beato Diego José de Cádiz. Describiendo él su  vocación religiosa decía: «Todo mi afán era ser  capuchino, para ser misionero y santo». Y lo fue. Realizó a  maravilla este triple ideal. Su vida fue un don que Dios concedió a  España a fines del XVIII. Por la gracia de Dios y sus propios  méritos, fray Diego fuecapuchino, misionero y santo.
Serafín de Ausejo, O.F.M.Cap.,
Beato Diego José de Cádiz, en Año Cristiano,  Tomo I,
Madrid, Ed. Católica (BAC 182), 1959, pp. 684- 687








Todo lo que para mí era ganancia lo he estimado pérdida comparado con Cristo. Más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él, lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. Flp. 3, 7-8








Calendario  de Fiestas Marianas: Víspera de la Anunciación instituída por Gregorio II.



martes, 22 de marzo de 2011

"Behold, we are going up to Jerusalem"

DAILY GOSPEL: 23/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Wednesday of the Second week of Lent

Book of Jeremiah 18:18-20.
The people of Judah and the citizens of Jerusalem said, «Come, let us contrive a plot against Jeremiah. It will not mean the loss of instruction from the priests, nor of counsel from the wise, nor of messages from the prophets. And so, let us destroy him by his own tongue; let us carefully note his every word.»
Heed me, O LORD, and listen to what my adversaries say.
Must good be repaid with evil that they should dig a pit to take my life? Remember that I stood before you to speak in their behalf, to turn away your wrath from them.

Psalms 31(30):5-6.14.15-16.
Free me from the net they have set for me, for you are my refuge.
Into your hands I commend my spirit; you will redeem me, LORD, faithful God.
I hear the whispers of the crowd; terrors are all around me. They conspire against me; they plot to take my life.
But I trust in you, LORD; I say, "You are my God."

My times are in your hands; rescue me from my enemies, from the hands of my pursuers.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 20:17-28.
As Jesus was going up to Jerusalem, he took the Twelve disciples aside by themselves, and said to them on the way,
Behold, we are going up to Jerusalem, and the Son of Man will be handed over to the chief priests and the scribes, and they will condemn him to death,
and hand him over to the Gentiles to be mocked and scourged and crucified, and he will be raised on the third day."
Then the mother of the sons of Zebedee approached him with her sons and did him homage, wishing to ask him for something.
He said to her, "What do you wish?" She answered him, "Command that these two sons of mine sit, one at your right and the other at your left, in your kingdom."
Jesus said in reply, "You do not know what you are asking. Can you drink the cup that I am going to drink?" They said to him, "We can."
He replied, "My cup you will indeed drink, but to sit at my right and at my left (, this) is not mine to give but is for those for whom it has been prepared by my Father."
When the ten heard this, they became indignant at the two brothers.
But Jesus summoned them and said, "You know that the rulers of the Gentiles lord it over them, and the great ones make their authority over them felt.
But it shall not be so among you. Rather, whoever wishes to be great among you shall be your servant;
whoever wishes to be first among you shall be your slave.
Just so, the Son of Man did not come to be served but to serve and to give his life as a ransom for many."

Commentary of the day 
Saint Augustine (354-430), Bishop of Hippo (North Africa) and Doctor of the Church
Confessions, XIII, 9 (trans. F.J. Sheed)
"Behold, we are going up to Jerusalem"
Give Thyself to me, O my God, give Thyself once more to me... The Holy Spirit is Your gift. It is in Your gift that we rest, it is there that we enjoy You. Our rest is our peace. So high does love raise us up and Your Holy Spirit lifts up our lowness from the gates of death (Ps 9,14). In goodness of will is our peace.

A body tends by its weight towards the place proper to it; ­weight does not necessarily tend towards the lowest place but towards its proper place. Fire tends upwards, stone downwards... each seeks its proper place. Oil poured over water is borne on the surface of the water, water poured over oil sinks below the oil: it is by their weight that they are moved and seek their proper place. Things out of their place are in motion: they come to their place and are at rest.

My love is my weight: wherever I go my love is what brings me there. By Your gift we are on fire and borne upwards: we flame and we ascend... It is by Your fire, Your beneficent fire, that we burn and we rise, rise towards the peace of the heavenly Jerusalem, since I have rejoiced when they said to me: "Let us go to the house of the Lord!" (Ps 122[121],1). There our good will shall place us, so that we shall desire nothing but to remain there for eternity.

                    

Wednesday, 23 March 2011

St Turibius of Mongrovejo, Bishop (1538-1606)



SAINT TURIBIUS of MONGROVEJO
Archbishop of Lima
(1538-1606)
        Turibius Alphonsus Mongrovejo, whose feast the Church honors on April 27th, was born on the 6th of November, 1538, at Mayorga in the kingdom of Leon in Spain. Brought up in a pious family where devotion was hereditary, his youth was a model to all who knew him. All his leisure was given to devotion or to works of charity. His austerities were great, and he frequently made long pilgrimages on foot.
        The fame of Turibius as a master of canon and civil law soon reached the ears of King Philip II., who made him judge at Granada. About that time the see of Lima, in Peru, fell vacant, and among those proposed Philip found no one who seemed better endowed than our Saint with all the qualities that were required at that city, where much was to be done for religion. He sent to Rome the name of the holy judge, and the Sovereign Pontiff confirmed his choice. Turibius in vain sought to avoid the honor. The Pope, in reply, directed him to prepare to receive Holy Orders and be consecrated. Yielding at last by direction of his confessor, he was ordained priest and consecrated.
        He arrived at Lima in 1587, and entered on his duties. All was soon edification and order in his episcopal city. A model of all virtue himself, he confessed daily and prepared for Mass by long meditation. St. Turibius then began a visitation of his vast diocese, which he traversed three times, his first visitation lasting seven years and his second four. He held provincial councils, framing decrees of such wisdom that his regulations were adopted in many countries. Almost his entire revenues were bestowed on his creditors, as he styled the poor.
        While discharging with zeal his duties he was seized with a fatal illness during his third visitation, and died on the 23d of March, 1606, at Santa, exclaiming, as he received the sacred Viaticum: "I rejoiced in the things that were said to me: 'We shall go into the house of the Lord.'"
        The proofs of his holy life and of the favors granted through his intercession induced Pope Innocent XI to beatify him, and he was canonized by Pope Benedict XIII in the year 1726.


Lives of the Saints, by Alban Butler, Benziger Bros. ed. [1894]


« He aquí que subimos a Jerusalén »


EVANGELIO DEL DÍA: 23/03/2011

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Libro de Jeremías 18,18-20.
Ellos dijeron: "¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras".
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan!
¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Salmo 31(30),5-6.14.15-16.
Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios,

mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen.

Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
"Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará".
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
"¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".
"No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron.
"Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre".
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud". 


Leer el comentario del Evangelio por 
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia
Las Confesiones, XIII, 9
« He aquí que subimos a Jerusalén »
     Date a mí, mi Dios, date siempre a mí... Descansamos en el don de tu Espíritu; allí gozamos de tí, allí está nuestro bien y nuestro descanso. El amor nos enseña, y tu Espíritu que es bueno exalta nuestra bajeza, retirándola de las puertas de la muerte (Ps 9,14). En la buena voluntad encontramos la paz.
     Un cuerpo, por su peso, tiende hacia su lugar propio; el peso no va necesariamente hacia abajo, sino a su lugar propio. El fuego tiende hacia lo alto, la piedra hacia abajo..., cada uno hacia su propio lugar; el aceite sube encima del agua, el agua desciende debajo del aceite. Si algo no está en su lugar, está sin reposo; pero cuando ha encontrado su lugar, queda en reposo. 
     Mi peso es mi amor: es él quien me arrastra, o que me lleva. Tu don nos inflama y nos lleva hacia arriba; nos abraza y partimos... Tu fuego, tu buen fuego nos hace quemar y vamos, subimos hacia la paz de la Jerusalén celeste –- porque he encontrado mi alegría cuando se me ha dicho: « ¡Vamos a la casa del Señor! » (Ps 121,1) Es allí donde la buena voluntad nos conducirá para estar en nuestro lugar, allí donde no desearemos nada más que morar por la eternidad.

                    

miércoles 23 Marzo 2011

San Toribio Mogrovejo



Obispo (1538-1606)   Toribio, arzobispo de Lima, es uno de los eminentes prelados de la hora de la evangelización. El concilio plenario americano del 1900 lo llamó: "la lumbrera mayor de todo el episcopado americano". Era la hora de llevar la fe cristiana al imperio inca peruano lo mismo que en México se cristianizaba a los aztecas.   Nació en Mayorga (Valladolid), el 16 de noviembre de 1538. No se formó en seminarios, ni en colegios exclusivamente eclesiásticos, como era frecuente entonces; Toribio se dedicó de modo particular a los estudios de Derecho, especialmente del Canónico, siendo licenciado en cánones por Santiago de Compostela y continuó luego sus estudios de doctorado en la universidad de Salamanca. También residió y enseñó dos años en Coimbra.
En Diciembre de 1573 fue nombrado por Felipe II para el delicado cargo de presidente de la Inquisición en Granada, y allí continuó hasta 1579; pero ya en agosto de 1578 fue presentado a la sede de Lima y nombrado para ese arzobispado por Gregorio XIII el 16 de marzo de 1579, siendo todavía un brillante jurista, un laico, o sólo clérigo de tonsura, cosa tampoco infrecuente en aquella época.    Recibió las órdenes menores y mayores en Granada; la consagración episcopal fue en Sevilla, en agosto de 1579.   Llegó al Perú en el 1581, en mayo.
Se distinguió por su celo pastoral con españoles e indios, dando ejemplo de pastor santo y sacrificado, atento al cumplimiento de todos sus deberes. La tarea no era fácil. Se encontraba con una diócesis tan grande como un reino de Europa, con una población nativa india indócil y con unos españoles muy habituados a vivir según sus caprichos y conveniencias.   Celebró tres concilios provinciales limenses _el III (1583), el IV (1591) y el V (1601)_; sobresalió por su importancia el III limense, que señaló pautas para el mexicano de 1585 y que en algunas cosas siguió vigente hasta el año 1900.   Aprendió el quechua, la lengua nativa, para poder entenderse con los indios.
Se mostró como un perfecto organizador de la diócesis. Reunió trece sínodos diocesanos. Ayudó a su clero dando normas precisas para que no se convirtieran en servidores comisionados de los civiles. Visitó tres veces todo su territorio, confirmando a sus fieles y consolidando la vida cristiana en todas partes. Alguna de sus visitas a la diócesis duró siete años.    Prestó muy pacientemente atención especial a la formación de los ya bautizados que vivían como paganos. Llevado de su celo pastoral, publicó el Catecismo en quechua y en castellano; fundó colegios en los que compartían enseñanzas los hijos de los caciques y los de los españoles; levantó hospitales y escuelas de música para facilitar el aprendizaje de la doctrina cristiana, cantando.
No se vio libre de los inevitables roces con las autoridades en puntos de aplicación del Patronato Real en lo eclesiástico; es verdad que siempre se comportó con una dignidad y con unas cualidades humanas y cristianas extraordinarias; pero tuvo que poner en su sitio a los encomenderos, proteger los derechos de los indios y defender los privilegios eclesiásticos.   Atendido por uno de sus misioneros, murió en Saña, mientras hacía uno de sus viajes apostólicos, en 1606.  Fue beatificado en 1679 y canonizado en 1726.



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Oremos

Señor, tú que quisiste dilatar la Iglesia por medio de la actividad apostólica de santo Toribio de Mogrovejo y por su gran amor a la verdad, suscita también hoy en el pueblo cristiano aquellas mismas virtudes que resplandecen en este santo obispo, para que así la Iglesia crezca, constantemente en la fe y se renueve por la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



Calendario  de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto,  Hungría (1716)



domingo, 20 de marzo de 2011

“Be merciful as your Father is merciful”

DAILY GOSPEL: 21/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Monday of the Second week of Lent

Book of Daniel 9:4-10.
«Lord, great and awesome God, you who keep your merciful covenant toward those who love you and observe your commandments!
We have sinned, been wicked and done evil; we have rebelled and departed from your commandments and your laws.
We have not obeyed your servants the prophets, who spoke in your name to our kings, our princes, our fathers, and all the people of the land.
Justice, O Lord, is on your side; we are shamefaced even to this day: the men of Judah, the residents of Jerusalem, and all Israel, near and far, in all the countries to which you have scattered them because of their treachery toward you.
O LORD, we are shamefaced, like our kings, our princes, and our fathers, for having sinned against you.
But yours, O Lord, our God, are compassion and forgiveness! Yet we rebelled against you
and paid no heed to your command, O LORD, our God, to live by the law you gave us through your servants the prophets.

Psalms 79:8.9.11.13.
Do not hold past iniquities against us; may your compassion come quickly, for we have been brought very low.
Help us, God our savior, for the glory of your name. Deliver us, pardon our sins for your name's sake.
Let the groans of prisoners come before you; by your great power free those doomed to death.
Then we, your people, the sheep of your pasture, will give thanks to you forever; through all ages we will declare your praise.


Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Luke 6:36-38.
Jesus said to his disciples: «Be merciful, just as your Father is merciful.
Stop judging and you will not be judged. Stop condemning and you will not be condemned. Forgive and you will be forgiven.
Give and gifts will be given to you; a good measure, packed together, shaken down, and overflowing, will be poured into your lap. For the measure with which you measure will in return be measured out to you." 
Monday of the Second week of Lent
Commentary of the day 
Isaac the Syrian (7th century), monk near Mosul, saint of the Orthodox churches
Ascetical discourses, 1st series, no.81
“Be merciful as your Father is merciful”
Don’t try to distinguish between those who are worthy and those who are not. Let all men be equal in your eyes, to be loved and served. In this way you will be able to guide all of them to good. Did not the Lord sit at table with publicans and women of disreputable life, without keeping the unworthy at a distance from him? So you also should bestow the same generosity, the same favor on the unfaithful and the ruffian, and all the more so in that he, too, is your brother since he shares the same human nature. My son, here is the commandment I give you: let mercy always tip your scales until you start to feel within yourself the mercy that God feels towards the world.

At what point does a man recognise that his heart has attained purity? When he looks on all men as good without a single one seeming impure or besmirched to him. Then, in truth, he is pure of heart (Mt 5,8)…

What is this purity? Briefly, it is compassion of heart towards the entire universe. And what is compassion of heart? It is the flame that consumes it for all creation: men, birds, creatures, demons, for every created thing. When he thinks of or looks at them, a man feels his eyes filling with tears out of a deep, intense pity, which grips his heart and makes it incapable of allowing, hearing, seeing the least wrong, the least affliction, endured by any creature. That is why prayer accompanied by tears constantly reaches out as much towards dumb creatures as to those who are enemies of the truth, or who harm it, so that they might be preserved and purified. An immense and measureless compassion is born in the man's heart, in the image of God.


Monday, 21 March 2011

St Benedetta Cambiagio Frassinello (1791-1858)



SAINT BENEDETTA CAMBIAGIO FRASSINELLO
(1791 - 1858
)
        Saint Benedetta Cambiagio Frasinello was born on 2 October 1791 in Langasco (Genoa) Italy; she died on 21 March 1858 in Ronco Scrivia in Liguria. She was wife, religious and foundress. She let the Holy Spirit guide her through married life to the work of education and religious consecration. She founded a school for the formation of young women and also a religious congregation, and did both with the generous collaboration of her husband. This is unique in the annals of Christian sanctity. Benedetta was a pioneer in her determination to give a high quality education to young women, for the formation of families for a "new Christian society" and for promoting the right of women to a complete education.
Call to marriage, then to religious life
        From her parents Benedetta received a Christian formation that rooted in her the life of faith. Her family settled in Pavia when she was a girl. When she was 20 years old, Benedetta had a mystical experience that gave her a profound desire for a life of prayer and penance, and of consecration to God. However, in obedience to the wishes of her parents, in 1816, she married Giovanni Frassinello and lived married life for two years. In 1818, moved by the example of his saintly wife, Giovanni agreed that the two should live chastely, "as brother and sister" and take care of Benedetta's younger sister, Maria, who was dying from intestinal cancer. They began to live a supernatural parenthood quite unique in the history of the Church.
Congregation founded by wife, who is supported by her husband
        Following Maria's death in 1825, Giovanni entered the Somaschi Fathers founded by St Jerome Emiliani, and Benedetta devoted herself completely to God in the Ursuline Congregation of Capriolo. A year later she was forced to leave because of ill health, and returned to Pavia where she was miraculously cured by St Jerome Emiliani. Once she regained her health, with the Bishop's approval, she dedicated herself to the education of young girls. Benedetta needed help in handling such a responsibility, but her own father refused to help her. Bishop Tosi of Pavia asked Giovanni to leave the Somaschi novitiate and help Benedettain her apostolic work. Together they made a vow of perfect chastity in the hands of the bishop, and then began their common work to promote the human and Christian formation of poor and abandoned girls of the city. Their educational work was of great benefit to Pavia. Benedetta became the first woman to be involved in this kind of work. The Austrian government recognized her as a "Promoter of Public Education".
        She was helped by young women volunteers to whom she gave a rule of life that later received ecclesiastical approval. Along with instruction, she joined formation in catechesis and in useful skills like cooking and sewing, aiming to transform her students into "models of Christian life" and so assure the formation of families.
Benedictine Sisters of Providence
        Benedetta's work was considered pioneering for those days and was opposed by a few persons in power and by the misunderstanding of clerics. In 1838 she turned over the institution to the Bishop of Pavia. Together with Giovanni and five companions, she moved to Ronco Scrivia in the Genoa region. There they opened a school for girls that was a refinement on what they had done in Pavia.
        Eventually, Benedetta founded the Congregation of the Benedictine Sisters of Providence. In her rule she stressed the education of young girls. She instilled the spirit of unlimited confidence and abandonment to Providence and of love of God through poverty and charity. The Congregation grew quickly since it performed a needed service. Benedetta was able to guide the development of the Congregation until her death. On 21 March 1858 she died in Ronco Scrivia.
        Her example is that of supernatural maternity plus courage and fidelity in discerning and living God's will.
        Today the Benedictine Nuns of Providence are present in Italy, Spain, Burundi, Ivory Coast, Peru and Brazil. They are at the service of young people, the poor, the sick and the elderly. The foundress also opened a house of the order in Voghera. Forty years after the death of Benedetta, the bishop separated this house from the rest of the Order. The name was changed to the Benedictines of Divine Providence who honour the memory of the Foundress.
        She was canonized by John Paul II on May 19, 2002.


- Copyright © Libreria Editrice Vaticana


«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»

EVANGELIO DEL DÍA: 21/03/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Lunes de la II Semana de Cuaresma

Libro de Daniel 9,4-10.
Oré al Señor, mi Dios, y le hice esta confesión: "¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos!
Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos.
No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país.
¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti.
¡A nosotros, Señor, la vergüenza reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti!
¡Al Señor, nuestro Dios, la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él!
Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.

Salmo 79,8.9.11.13.
No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos.
Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre.
Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte.
Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones.


Evangelio según San Lucas 6,36-38.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes". 
Lunes de la II Semana de Cuaresma
Leer el comentario del Evangelio por 
Isaac el Sirio (7º siglo), monje cerca de Mossoul, santo de las Iglesias ortodoxas
Discurso, 1ª serie, n° 34
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»
     Hermano, te recomiendo esto: que la compasión prevalezca siempre en tu balanza, hasta que sientas en tí la compasión que Dios siente por el mundo. Que este estado llegue a ser el espejo en el que nos veamos en nosotros mismos la verdadera « imagen y semejanza » de la naturaleza y del ser de Dios (Gn 1,26). Es por estas cosas y por otras semejantes como recibimos la luz, y como una clara resolución nos lleva a imitar a Dios. Un corazón duro y sin piedad no será jamás puro (Mt 5,8). Pero el hombre que se compadece es el médico de su alma; como por un viento violento expulsa fuera de él las tinieblas de la confusión.


lunes 21 Marzo 2011

San Nicolás de Flüe



Confesor (1417-1497)  Nació en el 1417, justo el año en que termina el Cisma de Occidente con la elección de Martín V como Papa por el concilio de Constanza. En familia de católicos campesinos, se ocupa de los trabajos del campo, pero es asiduo a la oración y practica el ayuno como cosa habitual cuatro días por semana.    Se casa cuando tiene treinta años con Dorotea Wyss.
La unidad familiar dura veinte años, tienen 10 hijos, uno de ellos llega a frecuentar la universidad y el mayor consigue ser presidente de la Confederación. Siendo Nicolás un hombre de paz, tuvo que intervenir en tres guerra, en la de liberación de Nüremberg, en la vieja de Zurich y en la de Turgovia contra Segismundo.   En el año 1467 da comienzo la parte de su vida.
Tiene cincuenta años y con el permiso de su esposa y de sus hijos se retira a vivir como eremita en la garganta de Ranft. Vive entregado a la meditación preferentemente de la Pasión del Señor que contempla siguiendo los distintos episodios, como hicieron Juan Ruysbroeck y Enrique Suso. Obtiene un alto y profundo conocimiento de la Santísima Trinidad.     Hace notable penitencia y practica riguroso ayuno. La celda que le han construido los paisanos solo dispone de una ventana para ver los oficios del sacerdote y otra para contemplar la naturaleza de Unterwald.
El obispo de Constanza va a bendecir el lugar que se convierte en centro de peregrinación. El contenido será el culto a la Eucaristía y el motivo el hecho milagroso del ayuno absoluto y prolongado de Nicolás.    Se cierra su vida con una enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento que lleva con paciencia tan grande como su pobreza. Después de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, muere el 21 de marzo de 1487.
Los católicos comenzaron en el 1591 el proceso de canonización que no llega a promulgarse hasta el 1947 por el papa Pío XII, el mismo día de la Ascensión.   Han pasado más de 350 años y es que la santidad, antes de ser oficialmente reconocida, está supeditada a las contingencias históricas.





Oremos

Señor, Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, haz que, imitando la caridad de San Nicolás de Flüe seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.





Calendario  de  Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Bruges, Flandes (1150), donde  se preserva un rizo de pelo de la Virgen.

viernes, 18 de marzo de 2011

Saint Joseph's vocation

DAILY GOSPEL: 19/03/2011
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Saint Joseph, Husband of the Blessed Virgin Mary - Solemnity

2nd book of Samuel 7:4-5.12-14.16.
The Lord spoke to Nathan and said:
"Go, tell my servant David, 'Thus says the LORD: Should you build me a house to dwell in?
And when your time comes and you rest with your ancestors, I will raise up your heir after you, sprung from your loins, and I will make his kingdom firm.
It is he who shall build a house for my name. And I will make his royal throne firm forever.
I will be a father to him, and he shall be a son to me. And if he does wrong, I will correct him with the rod of men and with human chastisements;
Your house and your kingdom shall endure forever before me; your throne shall stand firm forever.'"

Psalms 89(88):2-3.4-5.27.29.
The promises of the LORD I will sing forever, proclaim your loyalty through all ages.
For you said, "My love is established forever; my loyalty will stand as long as the heavens.
I have made a covenant with my chosen one; I have sworn to David my servant:
I will make your dynasty stand forever and establish your throne through all ages." Selah

He shall cry to me,'You are my father, my God, the Rock that brings me victory!'
Forever I will maintain my love for him; my covenant with him stands firm.

Letter to the Romans 4:13.16-18.22.
Brothers and sisters: It was not through the law that the promise was made to Abraham and his descendants that he would inherit the world, but through the righteousness that comes from faith.
For this reason, it depends on faith, so that it may be a gift, and the promise may be guaranteed to all his descendants, not to those who only adhere to the law but to those who follow the faith of Abraham, who is the father of all of us,
as it is written, "I have made you father of many nations." He is our father in the sight of God, in whom he believed, who gives life to the dead and calls into being what does not exist.
He believed, hoping against hope, that he would become "the father of many nations," according to what was said, "Thus shall your descendants be."
That is why "it was credited to him as righteousness."

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 1:16.18-21.24.
Jacob was the father of Joseph, the husband of Mary. Of her was born Jesus who is called the Christ.
Now this is how the birth of Jesus Christ came about. When his mother Mary was betrothed to Joseph, but before they lived together, she was found with child through the holy Spirit.
Joseph her husband, since he was a righteous man, yet unwilling to expose her to shame, decided to divorce her quietly.
Such was his intention when, behold, the angel of the Lord appeared to him in a dream and said, "Joseph, son of David, do not be afraid to take Mary your wife into your home. For it is through the holy Spirit that this child has been conceived in her.
She will bear a son and you are to name him Jesus, because he will save his people from their sins."
When Joseph awoke, he did as the angel of the Lord had commanded him and took his wife into his home.
Saint Joseph, Husband of the Blessed Virgin Mary - Solemnity
Commentary of the day 
Saint José Maria Escriva de Balaguer (1902-1975), priest, founder
Sermon of the 19/03/63 in Es Cristo que pasa
Saint Joseph's vocation
For Saint Joseph the life of Jesus was a continuous discovery of his own vocation... His first years were full of apparently contradictory events: glorification and flight, the royal presence of the magi and the poverty of the crib, the song of the angels and the silence of men. When the time came to present the child in the Temple, Joseph, who brought the poor offering of a pair of turtle doves, witnessed Simeon and Anna proclaim Jesus to be the Christ: «The Child's father and mother were amazed at what was said about him,» Saint Luke says (2,33). And later on, when the Child remains in the Temple without either Mary or Joseph knowing about it, the same evangelist relates that «they were astonished» when they found him again three days later (2,48).

Joseph is taken aback, amazed. God reveals his designs to him little by little and he tries hard to grasp them. Like any soul who wants to follow Jesus closely, he discovers at once that it is not possible to move forward carelessly and that there is no place for mere routine. To stop on reaching a certain level and rest on one's laurels is not enough for God. He demands ever more from us and his ways are not our ways. Saint Joseph learned from Jesus, as no other has done, to open his soul and  heart and keep on the watch to recognise God's wonderful works.

But if Joseph learned from Jesus to live divinely yet, if I may say so, at the human level it was he who taught many things to the Son of God... Joseph took care of this Child as he had been commanded to do and he turned Jesus into a workman by passing on his trade to him... At the human level, Joseph was Jesus' teacher. Every day he surrounded him with tender affection; he cared for him with joyful self-denial. Isn't this one good reason for considering this just man (Mt 1,19), this holy patriarch in whom the faith of the Old Testament is brought to fulfilment, to be a teacher of the interior life?


Saturday, 19 March 2011

Bl. Marcel Callo (1921-1945)



Blessed Marcel Callo
(1921-1945)
        Marcel Callo was born on December 6, 1921, in Rennes, France, being one of nine children. He was a happy child, who was known to be a leader and a perfectionist. After completing his primary studies, he became an apprentice to a printer around age 13. He belonged to the JOC (Young Christian Worker).
        On March 8, 1943, the war (World War II) had gripped their city of Rennes. That day his sister, Madeleine was killed by one of the bombs that leveled her building. When the Germans later occupied France, Marcel was ordered and deported to Zella-Mehlis, Germany to the S.T.O. (Service of Obligatory Work). If he did not comply, his family would be arrested, so he went.
        Once there, he worked in a factory that produced bombs. After three months or so of missing his family and missing Mass (there was no Catholic church in that town), Marcel became seriously depressed. He later found a room where Mass was offered on Sunday. This helped change his disposition. He reported that, "Finally Christ reacted. He made me to understand that the depression was not good. I had to keep busy with my friends and then joy and relief would come back to me."
        With his morale and hope restored, he cared for his deported friends. He organized a group of Christian workers who did activities together like play sports or cards. He also organized a theatrical group. He galvanized his friends despite him suffering from painful boils, headaches and infected teeth. For his French friends, he arranged a Mass to be celebrated in their native tongue. Eventually, his religious activities attracted unwanted attention from the German officials. The Germans arrested Marcel on April 19, 1944.
        The Germans interrogated Marcel. He admitted his Catholic activities and was imprisoned in Gotha. He secretly received the Eucharist while in prison and continued to pray and help his companions. He was considered dangerous to the Germans and was moved to a different prison at Mathausen. He suffered from various ailments such as bronchitis, malnutrition, dysentery, fever, swelling, and generalized weakness. He never complained. Despite his suffering, he encouraged his companions by saying, "It is in prayer that we find our strength."
        He died on the feast of St. Joseph, March 19, 1945. Pope John Paul II beatified Marcel Callo on October 4, 1987.


La vocación de José

EVANGELIO DEL DÍA: 19/03/2011
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


San José, Esposo de María - Solemnidad

Segundo Libro de Samuel 7,4-5.12-14.16.
Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos:
"Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite?
Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza.
El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real.
Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres.
Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre".

Salmo 89(88),2-3.4-5.27.29.
Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque tú has dicho: "Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.
Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor:
"Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones".

El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora".
Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él;

Carta de San Pablo a los Romanos 4,13.16-18.22.
En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe.
Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común,
como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones. Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.
Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: Así será tu descendencia.
Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.

Evangelio según San Mateo 1,16.18-21.24.
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, 
San José, Esposo de María - Solemnidad
Leer el comentario del Evangelio por 
San José María Escrivá de Balaguer (1902-1975), Padre y fundador
Homilía del 19/03/63. Es Cristo que pasa.
La vocación de José
     Para san José, la vida de Jesús fue un continuo descubrimiento de la propia vocación. Recordábamos antes aquellos primeros años llenos de circunstancias en aparente contraste: glorificación y huida, majestuosidad de los Magos y pobreza del portal, canto de los Ángeles y silencio de los hombres. Cuando llega el momento de presentar al Niño en el Templo, José, que lleva la ofrenda modesta de un par de tórtolas, ve cómo Simeón y Ana proclaman que Jesús es el Mesías. Su padre y su madre escuchaban con admiración, dice San Lucas. Más tarde, cuando el Niño se queda en el Templo sin que María y José lo sepan, al encontrarlo de nuevo después de tres días de búsqueda, el mismo evangelista narra que se maravillaron.

     José se sorprende, José se admira. Dios le va revelando sus designios y él se esfuerza por entenderlos. Como toda alma que quiera seguir de cerca a Jesús, descubre en seguida que no es posible andar con paso cansino, que no cabe la rutina. Porque Dios no se conforma con la estabilidad en un nivel conseguido, con el descanso en lo que ya se tiene. Dios exige continuamente más, y sus caminos no son nuestros humanos caminos. San José, como ningún hombre antes o después de él, ha aprendido de Jesús a estar atento para reconocer las maravillas de Dios, a tener el alma y el corazón abiertos.

     Pero si José ha aprendido de Jesús a vivir de un modo divino, me atrevería a decir que, en lo humano, ha enseñado muchas cosas al Hijo de Dios...
José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de Él con abnegación alegre. ¿No será ésta una buena razón para que consideremos a este varón justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como Maestro de vida interior? 

                    

sábado 19 Marzo 2011

San José


Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel.
El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María.    La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.
El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto.
Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.    Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”. San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor.    Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte.
Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.





Himno

Llamando a trabajo al mundo

La aurora de la mañana,

Saluda al son del martillo

La casa nazaretana.

Salve, padre de familia,

De cuyas manos sudadas

El Artífice divino Copió  labor artesana.

Reinando en la cumbre del cielo

Junto a tu esposa sin mácula,

Oye a tus fieles devotos

Sumergidos en desgracias.

Quita violencias y engaños

Y hurtos al pobre en ganancias,

Baste a todos el vivir

Con una sencilla holganza.

Por ti, José, Dios altísimo

Dirija nuestras pisadas

En paz y santa alegría

Por las sendas de la Patria.



Amén