EVANGELIO DEL DÍA

viernes, 20 de agosto de 2010

«Todo... depende de estos dos mandamientos»

EVANGELIO DEL DÍA
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario


Libro de Ezequiel 37,1-14.
La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos.
Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.
El Señor me dijo: "Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?". Yo respondí: "Tú lo sabes, Señor ".
El me dijo: "Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor.
Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán.
Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor ".
Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros.
Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos.
Entonces el Señor me dijo: "Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan".
Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso.
Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: "Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestro esperanza. ¡Estamos perdidos!".
Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel.
Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor.
Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré -oráculo del Señor-.

Salmo 107(106),2-3.4-5.6-7.8-9.
Que lo digan los redimidos por el Señor, los que él rescató del poder del enemigo
y congregó de todas las regiones: del norte y del sur, del oriente y el occidente;
los que iban errantes por el desierto solitario, sin hallar el camino hacia un lugar habitable.
Estaban hambrientos, tenían sed y ya les faltaba el aliento;
pero en la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones:
los llevó por el camino recto, y así llegaron a un lugar habitable.
Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres,
porque él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos.

Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas". 
Mt 22,34-40
Leer el comentario del Evangelio por 
Papa Benedicto XVI
Encíclica «Deus caritas est», § 18
«Todo... depende de estos dos mandamientos»
     Hay una interacción necesaria entre amor a Dios y amor al prójimo... Si en mi vida me falta completamente el contacto con Dios, jamás puedo ver en el otro más que el otro y no consigo reconocer en él la imagen divina. Si por el contrario, en mi vida descuido completamente la atención al otro, deseando solamente ser «piadoso» y cumplir con mis «deberes religiosos», entonces mi relación con Dios se seca. Cuando es así, esta relación es solamente «correcta» pero sin amor. Tan sólo mi disponibilidad de ir al encuentro del prójimo, a testimoniarle mi amor, me hace también sensible ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a ese Dios hecho para mí y según su propia manera de amarme.

     Los santos –pongamos por ejemplo a la beata Teresa de Calcuta- en su encuentro con el Señor en la Eucaristía, han sacado toda su capacidad de amar al prójimo de manera siempre nueva y, recíprocamente, este encuentro ha adquirido todo su realismo y toda su profundidad precisamente gracias a su servicio a los otros.

     Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, es un único mandamiento. Sin embargo, los dos viven del amor solícito de Dios que nos ha amado el primero. Así, no se trata ya de un «mandamiento» que nos prescribe algo imposible desde el exterior sino, por el contrario, de una experiencia de amor, dada desde el interior, un amor que, por su naturaleza, debe ser compartido con los otros. El amor crece con el amor. El amor es «divino» porque viene de Dios y nos une a Dios y, a través de este proceso de unificación, nos transforma en un Nosotros, que sobrepasa nuestras divisiones y nos hace llegar a ser uno hasta que, al final, Dios sea «todo en todos».



viernes 20 Agosto 2010

San Bernardo



San Bernardo 
Doctor de la Iglesia, Año 1153  Nace en Borgoña, Francia (cerca de Suiza) en el año 1090. Sus padres tuvieron siete hijos y a todos los formaron estrictamente haciéndoles aprender el latín, la literatura y, muy bien aprendida, la religión.

Cuando Bernardo se fue de religioso, se llevó consigo a sus 4 hermanos varones, y un tío, dejando a su hermana a que cuidará al papá (la mamá ya había muerto) y el hermanito menor para que administrara las posesiones que tenían. Y un tiempo después, también él se fue de religioso. Y más tarde llegaron además al convento el papá y el esposo de la hermana (y ella también se fue de monja). Casos como este son más únicos que raros.

San Bernardo poseía todas las ventajas y cualidades que pueden hacer amable y simpático a un joven. Inteligencia viva y brillante. Temperamento bondadoso y alegre, se ganaba la simpatía de cuantos trataban con él. Esto y su físico lleno de vigor y lozanía era ocasión de graves peligros para su castidad y santidad.    Fundador de Claraval. En el convento del Císter demostró tales cualidades de líder y de santo, que a los 25 años (con sólo tres de religioso) fue enviado como superior a fundar un nuevo convento.

Escogió un sitio sumamente árido y lleno de bosques donde sus monjes tuvieran que derramar el sudor de su frente para poder cosechar algo, y le puso el nombre de Claraval, que significa valle muy claro, ya que allí el sol ilumina fuerte todo el día.   Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros a los pocos años tenía 130 religiosos; de este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos.

Entre todos los predicadores católicos quizás ninguno ha hablado con más cariño y emoción acerca de la Virgen Santísima como este gran santo. Él fue quien compuso aquellas últimas palabras de la Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". Y repetía la bella oración que dice: "Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir".   El pueblo vibraba de emoción cuando le oía clamar desde el púlpito con su voz sonora e impresionante. "Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial". Sus bellísimos sermones son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho.   De carbonero a Pontífice.

Un hombre muy bien preparado le pidió que lo recibiera en su monasterio de Claraval. Para probar su virtud lo dedicó las primeras semanas a transportar carbón, y el otro lo hizo de muy buena voluntad. Después llegó a ser un excelente monje, y más tarde fue nombrado Sumo Pontífice: Honorio III.    El santo le escribió un famoso libro llamado "De consideratione", en el cual propone una serie de consejos importantísimos para que los que están en puestos elevados no vayan a cometer el gravísimo error de dedicarse solamente a actividades exteriores descuidando la oración y la meditación.

Y llegó a decirle: "Malditas serán dichas ocupaciones, si no dejan dedicar el debido tiempo a la oración y a la meditación".

NO ERES MÁS SANTO PORQUE NO ERES MÁS DEVOTO DE MARÍA.   (San Bernardo)




Oremos 
Dios nuestro, que hiciste que el abad San Bernardo, encendido en el celo de tu casa, no sólo ardiera en tu amor, sino que resplandeciera en tu Iglesia para iluminarla, concédenos, por su intercesión, que, animados de ese mismo espíritu, vivamos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.





miércoles, 18 de agosto de 2010

« Blessed are those who have been called to the marriage feast of the Lamb » (Rv 19,9)

DAILY GOSPEL: 19/08/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Thursday of the Twentieth week in Ordinary Time


Book of Ezekiel 36:23-28.
I will prove the holiness of my great name, profaned among the nations, in whose midst you have profaned it. Thus the nations shall know that I am the LORD, says the Lord GOD, when in their sight I prove my holiness through you.
For I will take you away from among the nations, gather you from all the foreign lands, and bring you back to your own land.
I will sprinkle clean water upon you to cleanse you from all your impurities, and from all your idols I will cleanse you.
I will give you a new heart and place a new spirit within you, taking from your bodies your stony hearts and giving you natural hearts.
I will put my spirit within you and make you live by my statutes, careful to observe my decrees.
You shall live in the land I gave your fathers; you shall be my people, and I will be your God.

Psalms 51(50):12-13.14-15.18-19.
A clean heart create for me, God; renew in me a steadfast spirit.
Do not drive me from your presence, nor take from me your holy spirit.
Restore my joy in your salvation; sustain in me a willing spirit.
I will teach the wicked your ways, that sinners may return to you.
For you do not desire sacrifice; a burnt offering you would not accept.
My sacrifice, God, is a broken spirit; God, do not spurn a broken, humbled heart.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 22:1-14.
Jesus again in reply spoke to them in parables, saying,
The kingdom of heaven may be likened to a king who gave a wedding feast for his son.
He dispatched his servants to summon the invited guests to the feast, but they refused to come.
A second time he sent other servants, saying, 'Tell those invited: "Behold, I have prepared my banquet, my calves and fattened cattle are killed, and everything is ready; come to the feast."'
Some ignored the invitation and went away, one to his farm, another to his business.
The rest laid hold of his servants, mistreated them, and killed them.
The king was enraged and sent his troops, destroyed those murderers, and burned their city.
Then he said to his servants, 'The feast is ready, but those who were invited were not worthy to come.
Go out, therefore, into the main roads and invite to the feast whomever you find.'
The servants went out into the streets and gathered all they found, bad and good alike, and the hall was filled with guests.
But when the king came in to meet the guests he saw a man there not dressed in a wedding garment.
He said to him, 'My friend, how is it that you came in here without a wedding garment?' But he was reduced to silence.
Then the king said to his attendants, 'Bind his hands and feet, and cast him into the darkness outside, where there will be wailing and grinding of teeth.'
Many are invited, but few are chosen." 
Mt 22,1-14
Commentary of the day 
Saint Francis de Sales (1567-1622), Bishop of Geneva and Doctor of the Church
Homilies on the Gospel, n°38
« Blessed are those who have been called to the marriage feast of the Lamb » (Rv 19,9)
       You already understand the identity of this king who is father of a son who is also a king. Surely it is the one to whom the psalmist says: 0 God, give your judgment to the king, and your righteousness to the kings's son (Ps 72[71],1)... The Father made a marriage feast for his Son by joining the Church to him through the mystery of his incarnation. The womb of the Virgin who bore him was the bridal chamber of this bridegroom, and so the psalmist says: He has set his tent in the sun, and he is like a bridegroom coming forth from his bridal chamber (Ps 19[18],5-6)...

And so he sent his servants to invite his friends to the marriage feast. He sent once, and he sent again, because first he made the prophets, and later the apostles, preachers of the Lord's incarnation... Through the prophets he said that his only Son's incarnation would come about, and he proclaimed through the apostles that it had.

             «But they paid no heed and went off, one to his farm, another to his business.» To go to your farm is to involve yourself excessively in earthly toil; to go to your business is to long for the gain brought by our worldly activity. Neither of you take any notice of the mystery of the mystery of the Lord's incarnation and are unwilling to live in accordance with it... Sme, and this is a more serious matter, not only decline the gift of the One calling them but even persecute those who accept it... But the one who sees himself despised when he issues the invitations will not have the marriage feast of his son, the king, empty. He sends for others, because although God's word is in danger from some, it will find a place to come to rest...

            But you, my friends, since you have already come into the house of the marriage feast, our holy Church, as a result of God's generosity, be careful lest when the King enters he find fault with some aspect of your heart's clothing.


Thursday, 19 August 2010

St. John Eudes, Priest (1601-1680)



SAINT JOHN EUDES
Priest
(1601-1680)
        John was born in the year 1601, of religious and distinguished parents, at a village commonly known as Ri in the diocese of Seez in France.
        While still a boy, after being refreshed with the Bread of Angels, he made a vow of perpetual chastity.  At school,where he was very proficient in his studies, he was conspicuous for his remarkable piety. He had the greastest love for the Blessed Virgin,and burned with a marvelous love for his neighbor.
        He enrolled himself in the Congregation of the Oratory (founded by Cardinal) de Berullé and was ordained a priest at Paris. He was made rector of the Oratorian house at Caen, but later regretfully withdrew from the  congregation so that he might educate suitable young men for the ministry of the Church.
        Accordingly, with five associates, he founded a congregation of priests and gave it the most holy names of Jesus and Mary. He opened the first seminary at Caen, and it was followed afterwards by many others elsewhere. That he might recall women of immoral life to the Christian life, he founded the Institute of Our Lady of Charity, of which most noble tree, the Congregation of the Good Shepherd of Angers is a branch.
        Among his other works of charity is the Society of the Admirable Heart of the Mother of God. Burning with singular love towards the most holy Hearts of Jesus and Mary, by divine inspiration, he was the first to promote their liturgical worship. As an apostolic missionary he preached the Gospel in many villages and cities.
        Weakened almost to death by  so many labors, on the tenth of the Nones of August, in the year 1680, he peacefully expired.

«Dichosos los invitados alas bodas del Cordero»

EVANGELIO DEL DÍA: 19/08/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario


Libro de Ezequiel 36,23-28.
Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.
Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo.
Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.
Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes.
Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

Salmo 51(50),12-13.14-15.18-19.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.
Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

Evangelio según San Mateo 22,1-14.
Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:
"El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;
y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.
'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'.
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos". 
Mt 22,1-14
Leer el comentario del Evangelio por 
San Gregorio Magno (hacia 540-604), papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, nº 38
«Dichosos los invitados alas bodas del Cordero»
     ¿Habéis comprendido quién es ese rey, padre de un hijo que es también rey? Es aquel de quien dice el salmista: «Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes» (71,1)... «Celebraba la boda de su hijo». El Padre celebra, pues la boda del rey, su Hijo cuando le ha unido a la Iglesia en el misterio de la Encarnación. Y el seno de la virgen María ha sido la cámara nupcial de este Esposo. Por eso dice también un salmo: «Allí le ha puesto su tienda al sol, él sale como el esposo de su alcoba» (Sl 18, 5-6).

     Envió a sus siervos para invitar a sus amigos a estas bodas. Les envió una primera y una segunda vez, es decir, primero mandando a los profetas, después a los apóstoles para que anunciaran la encarnación del Señor... A través de los profetas anunció como futura la encarnación de su hijo único, y a través de los apóstoles la predico como ya cumplida...

     «Pero los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios». Ir a sus tierras significa entregarse sin medida a las tareas de aquí abajo. Ir a sus negocios es buscar ávidamente un provecho personal en los negocios de este mundo. Uno y otro son negligentes a la hora de pensar en el misterio de la encarnación del Verbo y vivir conforme a él... Todavía es más grave es lo que hacen algunos que, no contentos con menospreciar el favor del que los llama, le persiguen... De todas maneras el Señor no dejará lugares vacíos en el banquete de bodas de su Hijo. Manda ir a buscar a otros convidados, porque la palabra de Dios, aunque todavía es desconocida por muchos, un día encontrará quién donde descansar...

     Pero vosotros, hermanos, que por la gracia de Dios habéis entrado ya en la sala del banquete, es decir, en la santa Iglesia, examinaos atentamente por miedo a que, cuando el rey entre, no encuentre ninguna cosa reprensible en la vestidura de vuestra alma.



jueves 19 Agosto 2010

San Juan Eudes



Fundador. Año 1680.  Nació en un pueblecito de Francia, llamado Ri (en Normandía) en el año 1601. Sus padres no tenían hijos e hicieron una peregrinación a un santuario de Nuestra Señora y Dios les concedió este hijo, y después de él otros cinco.  
Estudio en un famoso seminario de París, llamado El Oratorio, dirigido por un gran personaje de su tiempo, el cardenal Berulle, que lo estimaba muchísimo.   Al descubrir en Juan Eudes una impresionante capacidad para predicar misiones populares, el Cardenal Berulle lo dedicó apenas ordenado sacerdote, a predicar por los pueblos y ciudades. Predicó 111 misiones, con notabilísimo éxito.
Un escritor muy popular de su tiempo, Monseñor Camus, afirmaba: "Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y puedo asegurar que ninguno de ellos conmueve tanto a las multitudes, como este buen padre Juan Eudes".   San Juan Eudes se dio cuenta de que para poder enfervorizar al pueblo y llevarlo a la santidad era necesario proveerlo de muy buenos y santos sacerdotes y que para formarlos se necesitaban seminarios donde los jóvenes recibieran muy esmerada preparación.
Por eso se propuso fundar seminarios en los cuales los futuros sacerdotes fueran esmeradamente preparados para su sagrado ministerio. En Francia, su patria, fundó cinco seminarios que contribuyeron enormemente al resurgimiento religioso de la nación.   Con los mejores sacerdotes que lo acompañaban en su apostolado fundó la Congregación de Jesús y María, o padres Eudistas, comunidad religiosa que ha hecho inmenso bien en el mundo y se dedica a dirigir seminarios y a la predicación.  
Este santo propagó por todo su país dos nuevas devociones que llegaron a ser sumamente populares: La devoción al Corazón de Jesús y la devoción al Corazón de María. Y escribió un hermoso libro titulado: "El Admirable Corazón de la Madre de Dios", para explicar el amor que María ha tenido por Dios y por nosotros. Él compuso también un oficio litúrgico en honor del corazón de María, y en sus congregaciones celebraba cada año la fiesta del Inmaculado Corazón.  
Otro de sus Libros se titula: "La devoción al Corazón de Jesús". Por eso el Papa San Pío X llamaba a San Juan Eudes: "El apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones".   Redactó también dos libros que han hecho mucho bien a los sacerdotes: "El buen Confesor", y "El predicador apostólico".   Murió el 19 de agosto de 1680. Su gran deseo era que de su vida y de su comportamiento se pudiera repetir siempre lo que decía Jesús: "Mi Padre celestial me ama, porque yo hago siempre lo que a Él le agrada". 
San Juan Eudes: no dejes de rogar cada día por esas tres clases de personas que tanto ayudaste durante tu vida de apostolado: los seminaristas, los sacerdotes, y las mujeres en peligro. Tu oración les puede hacer inmenso bien.

martes, 17 de agosto de 2010

The man at the eleventh hour

DAILY GOSPEL: 18/08/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Wednesday of the Twentieth week in Ordinary Time


Book of Ezekiel 34:1-11.
Thus the word of the LORD came to me:
Son of man, prophesy against the shepherds of Israel, in these words prophesy to them (to the shepherds): Thus says the Lord GOD: Woe to the shepherds of Israel who have been pasturing themselves! Should not shepherds, rather, pasture sheep?
You have fed off their milk, worn their wool, and slaughtered the fatlings, but the sheep you have not pastured.
You did not strengthen the weak nor heal the sick nor bind up the injured. You did not bring back the strayed nor seek the lost, but you lorded it over them harshly and brutally.
So they were scattered for lack of a shepherd, and became food for all the wild beasts. My sheep were scattered
and wandered over all the mountains and high hills; my sheep were scattered over the whole earth, with no one to look after them or to search for them.
Therefore, shepherds, hear the word of the LORD:
As I live, says the Lord GOD, because my sheep have been given over to pillage, and because my sheep have become food for every wild beast, for lack of a shepherd; because my shepherds did not look after my sheep, but pastured themselves and did not pasture my sheep;
because of this, shepherds, hear the word of the LORD:
Thus says the Lord GOD: I swear I am coming against these shepherds. I will claim my sheep from them and put a stop to their shepherding my sheep so that they may no longer pasture themselves. I will save my sheep, that they may no longer be food for their mouths.
For thus says the Lord GOD: I myself will look after and tend my sheep.

Psalms 23(22):1-3.4.5.6.
A psalm of David. The LORD is my shepherd; there is nothing I lack.
In green pastures you let me graze; to safe waters you lead me;
you restore my strength. You guide me along the right path for the sake of your name.
Even when I walk through a dark valley, I fear no harm for you are at my side; your rod and staff give me courage.
You set a table before me as my enemies watch; You anoint my head with oil; my cup overflows.
Only goodness and love will pursue me all the days of my life; I will dwell in the house of the LORD for years to come.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 20:1-16.
The kingdom of heaven is like a landowner who went out at dawn to hire laborers for his vineyard.
After agreeing with them for the usual daily wage, he sent them into his vineyard.
Going out about nine o'clock, he saw others standing idle in the marketplace,
and he said to them, 'You too go into my vineyard, and I will give you what is just.'
So they went off. (And) he went out again around noon, and around three o'clock, and did likewise.
Going out about five o'clock, he found others standing around, and said to them, 'Why do you stand here idle all day?'
They answered, 'Because no one has hired us.' He said to them, 'You too go into my vineyard.'
When it was evening the owner of the vineyard said to his foreman, 'Summon the laborers and give them their pay, beginning with the last and ending with the first.'
When those who had started about five o'clock came, each received the usual daily wage.
So when the first came, they thought that they would receive more, but each of them also got the usual wage.
And on receiving it they grumbled against the landowner,
saying, 'These last ones worked only one hour, and you have made them equal to us, who bore the day's burden and the heat.'
He said to one of them in reply, 'My friend, I am not cheating you. Did you not agree with me for the usual daily wage?
Take what is yours and go. What if I wish to give this last one the same as you?
(Or) am I not free to do as I wish with my own money? Are you envious because I am generous?'
Thus, the last will be first, and the first will be last."
 Mt 20,1-16
Commentary of the day 
Saint Cyril of Jerusalem (313-350), Bishop of Jerusalem, Doctor of the Church
Baptismal catechesis 13
The man at the eleventh hour
       One of the robbers crucified with Jesus cried out: «Lord, remember me ; it is to you I now turn... Remember not my works, for of these I am afraid. Every man has a feeling for his fellow-traveller; I am travelling with you towards death; remember me, your fellow-wayfarer. I do not say, Remember me now, but, «when You come in Your kingdom» (Lk 23,42).

       What power, O robber, led you to the light? Who taught you to worship that despised man, your companion on the cross? O Light Eternal, which gives light to them that are in darkness! (Lk 1,79) «Take courage! Amen, I say to you, today you will be with me in paradise» because «Today you have heard my voice, and have not hardened your heart»(Ps 95[94],8). Very speedily I passed sentence upon Adam... but you, who today have obeyed the faith, today is your salvation. By the tree Adam fell away; by the tree you are brought into paradise...

       O mighty and ineffable grace! The faithful Abraham had not yet entered, but the robber enters! Paul also wondered at this before you, saying, «Where sin increased, grace overflowed all the more» (Rom 5,20). They who had borne the heat of the day had not yet entered; and he of the eleventh hour entered. Let none murmur against the master of the house, for he says, «My friend, I am not cheating you. Am I not free to do as I wish with what is my own?» The robber has a will to work righteousness...I accept his faith... I, the shepherd, have «found the sheep that was lost»; I lay it on My shoulders (Lk 15,5); since he himself has said, «I have gone astray like a lost sheep; Lord, remember me when You come in Your kingdom.»


Wednesday, 18 August 2010

St. Alberto Hurtado Cruchaga, Priest (1901-1952)



Saint Alberto Hurtado Cruchaga
Priest
(1901-1952)
ALBERTO HURTADO CRUCHAGA was born in Viña del Mar, Chile, on 22 January 1901; he was orphaned when he was four years old by the death of his father. His mother had to sell, at a loss, their modest property in order to pay the family's debts. As a further consequence, Alberto and his brother had to go to live with relatives and were often moved from one family to another. From an early age, therefore, he experienced what it meant to be poor, to be without a home and at the mercy of others.
He was given a scholarship to the Jesuit College in Santiago. Here he became a member of the Sodality of Our Lady and developed a lively interest in the poor, spending time with them in the most miserable neighborhoods every Sunday afternoon.
When he completed his secondary education in 1917, Alberto wanted to become a Jesuit, but he was advised to delay the realization of this desire in order to take care of his mother and his younger brother. By working in the afternoons and evenings, he succeeded in supporting them; at the same time, he studied law at the Catholic University. In this period, he maintained his care for the poor and continued to visit them every Sunday. Obligatory military service interrupted his studies, but once he fulfilled this duty he went on to earn his degree early in August 1923.
On 14 August 1923 he entered the Novitiate of the Society of Jesus in Chillán. In 1925 he went to Córdoba, Argentina, where he studied humanities. In 1927 he was sent to Spain to study philosophy and theology.
However, because of the suppression of the Jesuits in Spain in 1931, he went on to Belgium and continued studying theology at Louvain. He was ordained a priest there on 24 August 1933, and in 1935 obtained a doctorate in pedagogy and psychology. After having completed his Tertianship in Drongen, Belgium, he returned to Chile in January 1936. Here he began his activity as professor of religion at Colegio San Ignacio and of Pedagogy at the Catholic University of Santiago. He was entrusted with the Sodality of Our Lady for the students, and he involved them in teaching catechism to the poor. He frequently directed retreats and offered spiritual direction to many young men, accompanying several of them in their response to the priestly vocation and contributing in an outstanding manner to the formation of many Christian laymen.
In 1941 Father Hurtado published his most famous book: "Is Chile a Catholic Country?" The same year he was asked to assume the role of Assistant for the Youth Movement of the Catholic Action, first within the Archdiocese of Santiago and then nationally. He performed these roles with an exceptional spirit of initiative, dedication and sacrifice.
In October 1944, while giving a retreat, he felt impelled to appeal to his audience to consider the many poor people of the city, especially the numerous homeless children who were roaming the streets of Santiago. This request evoked a ready and generous response. This was the beginning of the initiative for which Father Hurtado is especially well-known: a form of charitable activity which provided not only housing but a home-like milieu for the homeless: "El Hogar de Cristo".
By means of contributions from benefactors and with the active collaboration of committed laity, Father Hurtado opened the first house for children; this was followed by a house for women and then one for men. The poor found a warm home in "El Hogar de Cristo". The houses multiplied and took on new dimensions; in some houses there were rehabilitation centers, in others trade-schools, and so on. All were inspired and permeated by Christian values.
In 1945 Father Hurtado visited the United States to study the "Boys Town" movement and to consider how it could be adapted to his own country. The last six years of his life were dedicated to the development of various forms in which "El Hogar" could exist and function.
In 1947 Father Hurtado founded the Chilean Trade Union Association (ASICH) to promote a union movement inspired by the social teaching of the Church.
Between 1947 and 1950, Father Hurtado wrote three important works: on trade unions, on social humanism, and on the Christian social order. In 1951 he founded "Mensaje", the well-known Jesuit periodical dedicated to explaining the doctrine of the Church.
Pancreatic cancer brought him, within a few months, to the end of his life. In the midst of terrible pain, he was often heard to say, "I am content, Lord."
After having spent his life manifesting Christ's love for the poor, Father Hurtado was called to the Lord on 18 August 1952.
From his return to Chile after his Tertianship to his death, a matter of only fifteen years, Father Hurtado lived and accomplished all the works described above. His apostolate was the expression of a personal love for Christ the Lord; it was characterized by a great love for poor and abandoned children, an enlightened zeal for the formation of the laity, and a lively sense of Christian social justice.
Fr. Hurtado was canonized by Pope Benedict XVI on October 23, 2005.

El hombre de la hora undécima

EVANGELIO DEL DÍA: 18/08/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Miércoles de la XX Semana del Tiempo Ordinario


Libro de Ezequiel 34,1-11.
La palabra del Señor me llegó en estos términos:
¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño?
Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño.
No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad.
Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado,
y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!
Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor.
Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas;
por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor:
Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa.
Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.

Salmo 23(22),1-3.4.5.6.
Salmo de David. El señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

Evangelio según San Mateo 20,1-16.
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos". 
Mt 20,1-16
Leer el comentario del Evangelio por 
San Cirilo de Jerusalén (313-350, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal, 13
El hombre de la hora undécima
     Uno de los ladrones crucificados con Jesús exclamó: «¡Acuérdate de mi, Señor! Es ahora que me dirijo a ti... No te voy a decir mis obras porque me hacen temblar. Cualquier hombre se siente bien dispuesto hacia su compañero de camino, y aquí me tienes como compañero de camino hacia la muerte. Acuérdate de mi, tu compañero de viaje, no ahora, sino cuando llegues a tu Reino» (Lc 24,42).

     ¿Cuál es el poder que te ha iluminado, buen ladrón? ¿Quién te ha enseñado a adorar así al que es despreciado y crucificado contigo? ¡Oh luz eterna que iluminas a los que viven en tinieblas (Lc 1,79)! «Ánimo... En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso, puesto que hoy has escuchado mi voz y no se te ha endurecido el corazón (Sl 94,8). Porque Adán desobedeció, pronto fue expulsado del huerto del paraíso... Tú que hoy obedeces a la fe, hoy serás salvado. Para Adán, el árbol fue ocasión de caída; a ti, el árbol te hace entrar en el paraíso...

     Oh gracia inmensa e inexpresable: Abraham, el fiel por excelencia, no había todavía entrado cuando entra el  ladrón. Pablo se siente lleno de estupor y dice: «¡Allí donde creció el pecado, más desbordante fue la gracia!» (Rm 5,20). Los que habían trabajado todo el día, no habían entrado todavía en el Reino, y a él, el hombre de la hora undécima, se le admite sin hacerle esperar. Que nadie murmure contra el dueño: «No hago ninguna injusticia a nadie. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?» El ladrón quiere ser justo..., me basta su fe... Yo, el pastor, he encontrado la oveja perdida, y la cargo sobre mis hombros (Lc 15,5) porque ella me ha dicho: «Me he equivocado, pero acuérdate de mi, Señor, cuando llegues a tu Reino».



miércoles 18 Agosto 2010

Hermano Frere Roger




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La peregrinación en la tierra del fundador de la Comunidad de Taizé, que todos los años congrega en oración a centenares de miles de jóvenes cristianos de todo el mundo, quedó truncada el martes  16 agosto 2005, por la tarde, al morir apuñalado, víctima de una mujer desequilibrada, el hermano Frere Roger.    
Nacido el 12 de mayo de 1915 en Jura (Suiza), a los 25 años, el hermano Roger, durante la segunda guerra mundial, dejó su país para establecerse en Francia, el país de su madre, en Taizé (Borgoña).    Hijo de un pastor reformado, había estado inmovilizado durante años por una tuberculosis pulmonar. Durante esta enfermedad había madurado en él la llamada a crear una comunidad donde la sencillez y la bondad del corazón serían vividas como realidades esenciales del Evangelio.    
En Taizé, donde había comprado una casa abandonada, comenzó a acoger junto a su hermana, Geneviève, a refugiados durante la segunda guerra mundial. Entre ellos había judíos.    A causa de esta actividad, en 1942 los dos hermanos tuvieron que abandonar Taizé para salvar su vida. El hermano Roger pudo regresar en 1944. Pero ya no estaba solo, se le habían unido los primeros hermanos y comenzaron juntos una vida común.   
 Poco a poco algunos hombres jóvenes vinieron a unirse a los primeros hermanos y, el día de Pascua de 1949, se comprometieron juntos para toda la vida en el celibato, la vida común y con una gran sencillez de vida.    Hoy la comunidad de Taizé reúne a unos cien hermanos, católicos y de diversos orígenes evangélicos, procedentes de más de veinticinco naciones.    Los hermanos viven de su propio trabajo. No aceptan ningún donativo, ningún regalo. Tampoco aceptan para sí mismos sus propias herencias, sino que la comunidad hace donación de ellas a los más pobres.    
Desde los años cincuenta algunos hermanos han ido a vivir a lugares desfavorecidos del mundo para ser testigos de paz y para estar al lado de los que sufren.    Hoy algunos hermanos viven en pequeñas fraternidades en barrios desheredados en Asia, en África y en América Latina. Según explican en su página web, «intentan compartir las condiciones de vida de aquellos que les rodean, esforzándose en ser una presencia de amor al lado de los más pobres, de los niños de la calle, de los prisioneros, de los moribundos, de aquellos que han sido heridos hasta en lo más profundo por causa de rupturas de afecto, por los abandonos humanos».   
Desde finales de los años cincuenta, comenzaron a llegar a Taizé jóvenes para recogerse en oración. Desde principios de primavera hasta finales de otoño, cada semana, chicos y chicas de diversos continentes y de diferentes confesiones cristianas llegan a la colina de Taizé para vivir días de oración y recogimiento. Algunas semanas de verano puede haber más de 5000 jóvenes de 75 países.    Con motivo de los últimos días del año, Taizé organiza además en una ciudad diferente un encuentro europeo de jóvenes, que constituye nueva etapa de la «peregrinación de confianza a través de la tierra». El último año fue en Lisboa y el próximo encuentro tendrá lugar en Milán.    
Juan Pablo II siempre se hacía presente en estos encuentros con un mensaje de aliento. El hermano Roger fue un gran amigo del Papa Karol Wojtyla, quien todos los años le recibía en audiencia en el Vaticano.    El Santo Padre visitó Taizé el 5 de octubre de 1986. En esa ocasión afirmó: «Se pasa por Taizé como se pasa junto a una fuente. El viajante se detiene, sacia la sed, y continúa su camino».    La Comunidad de Taizé ha anunciado en un comunicado que hace ocho años el hermano Roger había designado al hermano Alois, católico alemán, como su sucesor tras su muerte en la guía de la comunidad.    
Al recibir la noticia de la muerte del fundador, el hermano Alois regresó a Taizé desde Colonia, donde se encontraba participando en las Jornadas Mundiales de la Juventud.    

CASTEL GANDOLFO, miércoles, 17 agosto 2005 .- Sin esconder la emoción, Benedicto XVI pronunció este miércoles, al final de la audiencia general, unas palabras espontáneas para manifestar su dolor por el asesinato del fundador de la Comunidad de Taizé, Frère Roger Schutz, a los 90 años, quien ya «está en las manos de la bondad eterna».    Al dirigirse a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo, al final del encuentro, el Papa confesó que en esa mañana había recibido «una noticia muy triste, dramática»: la muerte de Frère Roger provocada a cuchilladas por una mujer rumana, de 36 años, aparentemente desequilibrada.   
 «Esta noticia me ha afectado todavía más porque precisamente ayer recibí una carta de Frère Roger muy conmovedora, muy cariñosa. En ella, escribe que en el fondo de su corazón quiere decirme que «estamos en comunión con usted y con los que se han reunido en Colonia»», reveló el Papa.    El cardenal Joseph Ratzinger conocía desde hace tiempo a Frère Roger. En las exequias de Juan Pablo II, el decano del Colegio cardenalicio sorprendió al mundo entero al acercarse a darle la comunión, pues se encontraba en silla de ruedas.   

 En su carta, el fundador de la Comunidad ecuménica explicaba al nuevo Papa que «a causa de sus condiciones de salud, por desgracia no habría podido venir personalmente a Colonia, pero que habría estado presente espiritualmente junto a sus hermanos».    
La misiva escrita en francés, como reveló Benedicto XVI, manifestaba «el deseo de venir cuanto antes a Roma para encontrarse conmigo y para decirme que «nuestra Comunidad de Taizé quiere caminar en comunión con el Santo Padre»».    La carta concluía con estas palabras escritas de puño y letra. «Santo Padre, le aseguro mis sentimientos de profunda comunión. Frère Roger de Taizé».   «En este momento de tristeza, sólo podemos encomendar a la bondad del Señor el alma de este fiel servidor suyo», afirmó el obispo de Roma.   
 «Frère Schutz está en las manos de la bondad eterna, del amor eterno, ha llegado a la alegría eterna --aseguró--. Nos invita y exhorta a ser fieles trabajadores en la Viña del Señor, también en situaciones tristes, seguros de que el Señor nos acompaña y nos da su alegría».

lunes, 16 de agosto de 2010

To give up everything and follow Christ

DAILY GOSPEL: 17/08/2010
«Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life.» John 6,68


Tuesday of the Twentieth week in Ordinary Time


Book of Ezekiel 28:1-10.
Thus the word of the LORD came to me:
Son of man, say to the prince of Tyre: Thus says the Lord GOD: Because you are haughty of heart, you say, "A god am I! I occupy a godly throne in the heart of the sea!"-- And yet you are a man, and not a god, however you may think yourself like a god.
Oh yes, you are wiser than Daniel, there is no secret that is beyond you.
By your wisdom and your intelligence you have made riches for yourself; You have put gold and silver into your treasuries.
By your great wisdom applied to your trading you have heaped up your riches; your heart has grown haughty from your riches--
therefore thus says the Lord GOD: Because you have thought yourself to have the mind of a god,
Therefore I will bring against you foreigners, the most barbarous of nations. They shall draw their swords against your beauteous wisdom, they shall run them through your splendid apparel.
They shall thrust you down to the pit, there to die a bloodied corpse, in the heart of the sea.
Will you then say, "I am a god!" when you face your murderers? No, you are a man, not a god, handed over to those who will slay you.
You shall die the death of the uncircumcised at the hands of foreigners, for I have spoken, says the Lord GOD.

Book of Deuteronomy 32:26.27-28.30.35-36.
"I would have said, 'I will make an end of them and blot out their name from men's memories,'
Had I not feared the insolence of their enemies, feared that these foes would mistakenly boast, 'Our own hand won the victory; the LORD had nothing to do with it.'"
For they are a people devoid of reason, having no understanding.
"How could one man rout a thousand, or two men put ten thousand to flight, Unless it was because their Rock sold them and the LORD delivered them up?"
Against the day of vengeance and requital, against the time they lose their footing?" Close at hand is the day of their disaster and their doom is rushing upon them!
Surely, the LORD shall do justice for his people; on his servants he shall have pity. When he sees their strength failing, and their protected and unprotected alike disappearing,

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Matthew 19:23-30.
Then Jesus said to his disciples, "Amen, I say to you, it will be hard for one who is rich to enter the kingdom of heaven.
Again I say to you, it is easier for a camel to pass through the eye of a needle than for one who is rich to enter the kingdom of God."
When the disciples heard this, they were greatly astonished and said, "Who then can be saved?"
Jesus looked at them and said, "For human beings this is impossible, but for God all things are possible."
Then Peter said to him in reply, "We have given up everything and followed you. What will there be for us?"
Jesus said to them, "Amen, I say to you that you who have followed me, in the new age, when the Son of Man is seated on his throne of glory, will yourselves sit on twelve thrones, judging the twelve tribes of Israel.
And everyone who has given up houses or brothers or sisters or father or mother or children or lands for the sake of my name will receive a hundred times more, and will inherit eternal life.
But many who are first will be last, and the last will be first.
Mt 19,23-30
Commentary of the day 
Saint Peter Damian (1007-1072), hermit then Bishop, Doctor of the Church
Sermon 9, PL 144, 549-553
To give up everything and follow Christ
      It is a great thing, in truth, to “give up everything”, but greater “to follow Christ”, for, as we learn in books, many people gave up everything but did not follow Christ. Following Christ is our task, our work, in that consists the main part of man’s salvation, but we cannot follow Christ if we do not leave behind everything which hinders us. Because “like an athlete he joyfully runs his course” (Ps 19:6) and no one can follow him laden down with a burden.

      Peter said, “We have given up everything”, not only worldly goods, but also the desires of our heart. For those who remain attached, even just to their own life, have not given up everything. Moreover, it’s no good leaving everything behind except one’s self, for there is no burden heavier than our ego. What tyrant is crueler, what master more pitiless for man than his own will? ... Consequently, we must give up our possessions and our own will, if we want to follow him who had “nowhere to rest his head” (Lk 9:58) and who came “not to do his own will but the will of the one who sent him” (Jn 6:38).


Tuesday, 17 August 2010

St. Hyacinth, Dominican Missionary (1185-1257)



SAINT HYACINTH
Dominican Missionary
(1185-1257)


        Hyacinth, the glorious apostle of Poland and Russia, was born of noble parents in Poland, about the year 1185. In 1218, being already Canon of Cracow, he accompanied his uncle, the bishop of that place, to Rome. There he met St. Dominic, and received the habit of the Friar Preachers from the patriarch himself, of whom be became a living copy. So wonderful was his progress in virtue that within a year Dominic sent him to preach and plant the Order in Poland, where he founded two houses.

        His apostolic journeys extended over numerous regions. Austria, Bohemia, Livonia, the shores of the Black Sea, Tartary, and Northern China on the east, and Sweden and Norway to the west, were evangelized by him, and he is said to have visited Scotland. Everywhere multitudes were converted, churches and convents were built; one hundred and twenty thousand pagans and infidels were baptized by his hands. He worked numerous miracles, and at Cracow raised a dead youth to life.

        He had inherited from St. Dominic a most filial confidence in the Mother of God; to her he ascribed his success, and to her aid he looked for his salvation. When St. Hyacinth was at Kiev the Tartars sacked the town, but it was only as he finished Mass that the Saint heard of the danger. Without waiting to unvest, he took the ciborium in his hands, and was leaving the church. As he passed by an image of Mary a voice said: "Hyacinth, my son, why dust thou leave me behind? Take me with thee, and leave me not to mine enemies." The statue was of heavy alabaster, but when Hyacinth took it in his arms it was light as a reed. With the Blessed Sacrament and the image he came to the river Dnieper, and walked dry-shod over the surface of the waters.

        On the eve of the Assumption he was warned of his coming death. In spite of a wasting fever, he celebrated Mass on the feast, and communicated as a dying man. He was anointed at the foot of the altar, and died the same day, 1257.

Dejarlo todo para seguir a Cristo

EVANGELIO DEL DÍA: 17/08/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Martes de la XX Semana del Tiempo Ordinario


Libro de Ezequiel 28,1-10.
La palabra del Señor me llegó en estos términos:
Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: "Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares". ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!
Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera.
Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros.
Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas.
Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios,
yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor.
Te precipitarán en la Fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.
¿Te atreverás a decir: "Yo soy un dios", delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen.
Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado -oráculo del Señor-.

Deuteronomio 32,26.27-28.30.35-36.
Yo me propuse reducirlos a polvo y borrar su recuerdo de entre los hombres,
pero temí que sus enemigos se jactaran, que cayeran en el error y dijeran: "Nuestra mano ha prevalecido, no es el Señor el que hizo todo esto".
Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia.
¿Cómo podría uno solo desbandar a mil y dos, poner en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y el Señor no los hubiera entregado?
Mía será la venganza y la retribución en el momento que vacilen sus pies, porque está cerca el día de su ruina y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo y tendrá compasión de sus servidores. Cuando vea que sus manos flaquean y ya no quedan esclavos ni hombres libres,

Evangelio según San Mateo 19,23-30.
Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.
Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible".
Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. 
Mt 19,23-30
Leer el comentario del Evangelio por 
San Pedro Damián (1007-1072), ermitaño, después obispo, doctor de la Iglesia
Sermón 9; PL 144, 549-553
Dejarlo todo para seguir a Cristo
     En verdad es una gran cosa «dejarlo todo», pero hay una cosa todavía más grande que es «seguir a Cristo» porque, tal como nos lo enseñan los libros, son muchos los que lo han dejado todo pero no han seguido a Cristo. Seguir a Cristo es nuestra tarea, nuestro trabajo, en esto consiste lo esencial de la salvación del hombre, pero no podemos seguir a Cristo si no abandonamos todo lo que nos impide seguirle. Porque «sale contento como un héroe» (sal 18,6), y nadie puede seguirle si lleva una pesada carga.

     «He aquí, dice Pedro, que nosotros lo hemos dejado todo», no solamente los bienes de este mundo sino también los deseos de nuestra alma. Porque no lo ha dejado todo el que sigue atado aunque sólo sea a sí mismo. Más aún, de nada sirve haber dejado todo lo demás a excepción de sí mismo, porque no hay carga más pesada para el hombre que su propio yo. ¿Qué tirano hay más cruel, amo más despiadado  para el hombre que su voluntad propia?... Por consiguiente, es preciso que abandonemos nuestras posesiones y nuestra voluntad propia si queremos seguir a aquel que no tenía «donde reclinar la cabeza» (Lc 9,58), y que ha venido «no para hacer su voluntad, sino la voluntad del que le ha enviado» (Jn 6,38).



martes 17 Agosto 2010

San Jacinto



San Jacinto
En Cracovia, en Polonia, san Jacinto,  presbítero de la Orden de Predicadores, que fue designado por  santo Domingo para propagar la Orden en aquella nación y,  teniendo por compañeros al beato Ceslao y a Enrique Germánico,  predicó el Evangelio en Bohemia y Silesia (1257).
La  Iglesia está en plena era feudal propia de la época.  Los obispos y abades son grandes señores con mucho poder  e influencia incluso en las decisiones políticas de los nobles  y reyes. También un Francisco de Asís habla a las  aves y un Domingo está convirtiendo herejes. Roma ha conseguido  centralizar la disciplina y liturgia y se ve en la  obligación de atender a todos los asuntos; hace mucho por  arreglar las complicadas cosas de los reinos y algunas se  escapan a su control.

Jacinto en hijo de los condes de  Konskie; nació en el castillo de Lanka, fortaleza que domina  la villa polaca de Gross-Stein. Estudió en Praga, hizo derecho  en Bolonia y cursó teología en París. Con tal curriculum  es nombrado canónigo de Cracovia.

Un viaje a Roma va a  influir de modo decisivo en su vida. Iba a la  Ciudad Eterna acompañando con otros clérigos a su tío Yvon  Odrowaz, entonces obispo de Cracovia, para hacer visita reglamentaria al  Papa; ésta es la ocasión para conocer a Santo Domingo  de Guzmán que está allí cumpliendo encargos de Honorio III.  El encuentro del buen obispo con el santo fundador tuvo  lugar con ocasión de un milagro reciente. Y el motivo  fue la súplica y el ruego esperanzado de conseguir religiosos  misioneros para Cracovia que estaba necesitada de sacerdotes y de  instrucción. No cuenta Domingo con predicadores polacoparlantes. Pero cuatro de  los acompañantes del obispo polaco se muestran dispuestos a ser  recibidos por el fundador entre los dominicos; como son ya  sacerdotes, reciben una formación específica intensiva: corto noviciado, retoques de  espíritu y ¡a predicar y fundar conventos!. Han aprendido unas  normas sencillas: alabar a Dios, dar doctrina y estar dispuestos  a sellar con su sangre su verdad.

Cracovia está situada en  una planicie ondulada, bañada por el Vístula y cercada de  bosques de pinos. La ciudad está defendida por fuertes murallas.  El día de todos los santos del 1222 llegó Jacinto  ya dominico y misionero. Se va haciendo conocer por los  labriegos y artesanos. Tiene fama de taumaturgo. Construye un primer  convento de madera y luego le llegan donaciones hasta que  Cracovia se llega a convertir en cuna de predicadores del  norte de Europa.

La frontera oriental limita con Prusia, aún un  país pagano, semibárbaro e idólatra. Allí va Jacinto a ser  su misionero. Y le sigue la fama de los milagros.  Luego será la gran Rusia, con sus estepas heladas y  desiertas, la que recorrerá Jacinto, llegando hasta Kiev. Por aquellas  tierras sí que conocen las gentes a Jesús; pero son  cismáticos quienes han predicado el Evangelio. La Iglesia católica occidental  que obedece a Roma no tiene nada que hacer; pero  una curación milagrosa de la ceguera de la hija del  príncipe Wladimiro le abre la posibilidad de fundar el primer  monasterio occidental en Rusia.

Vienen las invasiones tártaras con Batou, hijo  de Gengis-Kan, al frente de sus implacables y demoledoras huestes  que llegaron a las mismas puertas de Hungría, Polonia y  Austria, haciendo temblar a todo el occidente; hicieron que Jacinto  hubiera de interrumpir sus quehaceres apostólicos y replegarse al interior  del continente hasta que pudiera volverse a reemprender la siembra.

La  leyenda áurea lo hace fundador de conventos en Noruega, Suecia,  Finlandia, Escocia, Irlanda, Bulgaria, Hungría y no se sabe por  cuántos sitios más. No se dispone de datos históricos con  los que puedan apoyarse todas estas correrías del santo. Más  bien parece que son producto de la imaginación o que  intentan afirmar que fueron sus inmediatos discípulos quienes llegaron a  hacer lo que materialmente él no pudo.

Muere Jacinto (o Jacek,  como debió ser su genuino nombre) en su convento de  Cracovia, el 15 de Agosto de 1257, dejando sembrada Polonia  de innumerables conventos y de frailes. No extraña por ello  que los polacos lo tengan como patrón principal. Hizo irradiar  el Evangelio hasta los confines de Europa con éxitos apostólicos  en ocasiones no muy duraderos, pero que afianzaban la fe  en su patria, siempre que la proyectaba hacia el exterior  de sus fronteras.
BUTLER, Lives of the Saints; KNOPFLER in Kirchenlex.;HEIMBUCHER, Die Orden u. Kongreg., II (Paderborn, 1907), 110, 154;  BERTOLOTTI, Vita di San Giacinto (Monza, 1903); Lebensbeschr. der Heil. und Sel. des Dominikanerordens (Dulmen, 1903); FLAVIGNY, H. et ses compagnons (Paris, 1899).